octubre 26, 2020

El dilema poblacional del Estado sionista

Por una curiosa paradoja el Estado de Israel y el sionismo mundial están perdiendo a ritmo acelerado la base social de sustentación que tienen desde 1948. Y esto ocurre en la misma medida que han logrado expandirse como Estado colonial sobre territorios palestinos y no palestinos.

En el curso de la actual generación la población judía mundial y en menor grado también la de Israel, podría reducirse al 10% de la actual. La causa estaría en la proliferaciòn de parejas entre judíos y no judíos, con hijos que nacen sin las feroces marcas de origen del Estado de Israel. El fenómeno de los matromonios mixtos crece a un ritmo que ha puesto los pelos de punta a las autoridades de Tel Aviv, el Pentágono y el Congreso Mundial Judío y genera en los judíos no ortodoxos graves preocupaciones. Es una de las razones de fondo para bloquear en la ONU, con el muro y con los tanques, la existencia nacional de Palestina.

“En el 2009 se puede estimar que de cada 100 judíos/as que se casaron el 67 % formo matrimonios mixtos. Se puede estimar que la cifra real ya pasó el 72%, ya que cada 20 años está creciendo más de 20 puntos como se observa en los periodos 1950-1970 y 1971-1990”, relata el psicólogo argentino especializado en el tema, Naum Kliksberg.

El ritmo creciente de judíos que se casan con no judíos fue del 39% en los últimos 39 años. Saltó de 31% en 1970 al 67% en 2009. “Si sigue este ritmo creciente interanual de matrimonios mixtos, en los próximos 15 a 20 años puede llegar al 90 %”, sostiene Kliksberg. En ese punto es que han comenzado a sonar las alarmas geopolíticas.

Al constituir un fenómeno social internacional no pueden controlarlo, ni legal ni policialmente. En 1920 apenas el 2% de los judíos se emparejaban con no judíos de cualquier origen. En 1940 se registró un 3%. Desde que la ONU inventó por acuerdo el Estado de Israel el 14 de mayo de 1948, una extraña combinación de sexo, laicismo y geopolítica produjeron una tendencia estadística que hoy angustia a las autoridades del sionismo. En 1950 las parejas mixtas ya eran el doble, 6.7%; veinte años después pasaron a ser el 31.7%, en 1990 saltaron al 52% y en 2007 dieron el campanazo: el 65% de judíos y judías se casan con gente de otras religiones, pueblos y culturas.

La población judía de Argentina siguió un camino inverso al de la evolución demográfica del país. Hoy, con 40 millones de habitantes, deberían ser casi un millón, pero fluctúan entre los 180.000 y los 220.000, según las estadísticas de la DAIA. En 1960 eran más del doble, 500.000.

Este fenómeno de vaciamiento judío del sionismo surge de estudios realizados por instituciones judías internacionales de Israel, EEUU, Francia, Argentina y otros países, registrados en el portal dedicado al tema matrimoniosmixtos.info. Una causa básica es la “Ley del vientre” que rige la descendencia en el pueblo judío. Intelectuales y autoridades políticas judías anti ortodoxas culpan al “sectarismo religioso” y la discriminación familiar “contra el no judío”. Sin embargo, la cosa parece más compleja. Debe estar operando una suerte de “cansancio” moral entre la población sionista del mundo y de Israel, cansada de verse sometida a la mirada crítica del mundo por las tensiones guerreristas, anti democráticas, de Israel y EEUU. Refractarios a los cambios del mundo, no aceptan que los palestinos tienen derecho a no-ser esclavos ni refugiados eternos.

Israel está cansada de ganar guerras, las propias y las ajenas, pero hay dos que no podrá ganar, la moral y ésta que la pone en cuestión: la poblacional. Es como una “venganza de la historia” sin que haya un vengador personificado.

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