octubre 26, 2020

Resultados de las elecciones judiciales

por: Carlos Alarcón *

Los resultados de las elecciones judiciales, según mi lectura, deberían ser interpretados de la siguiente manera:

Gráficamente estamos frente a una balanza con dos platillos: en uno se ubican los votos nulos y blancos, tienen de común que ambos expresan un rechazo a todas las candidaturas, el plus del voto nulo es que además rechaza la forma en la que se ha llevado a cabo el proceso electoral; en el otro se ubican los votos válidos, pero no en bloque, sino de manera desagregada, los votos específicos con relación a cada uno de los candidatos.

Definido esto, se aplican los dos principios claves del sistema constitucional, la soberanía del pueblo y la forma democrática de gobierno: ¿cuál es la decisión soberana que el pueblo ha tomado en las urnas mayoritariamente?

Si los votos nulos y blancos son mayores, aunque sea por la diferencia de un solo voto, a todos los votos individualmente obtenidos por cada uno de los candidatos, ha ganado el rechazo a todas las candidaturas, por ende, los candidatos, no deberían ser posesionados en el cargo de magistrados y debería hacerse una nueva elección; por el contrario, si los votos de los candidatos más votados dentro de las 5 listas, son mayores, aunque sea por un solo voto, a la suma de votos nulos y blancos de la respectiva circunscripción electoral (nacional para los cargos del TCP, TA y CM y departamental para los cargos de TSJ), han ganado estas candidaturas, por ende, estos candidatos, deberían ser posesionados en los respectivos cargos. Para los cargos que falten cubrir debería realizarse una nueva elección.

Esta lógica se impone por la naturaleza plebiscitaria de este proceso electoral, puesto que a diferencia de una elección verdadera, en la cual las candidaturas se forman de manera plural y competitiva del seno de la propia sociedad, donde compiten auténticamente 3, 4 o más partidos políticos, en esta elección judicial las candidaturas se han formado por la decisión unilateral y discrecional de un solo partido en la Asamblea Legislativa; por tanto el soberano tiene todo el derecho de decidir con su voto el rechazo a este trabajo previo realizado por un órgano del Estado a través de un solo partido político.

Por tanto el principio derivado de la mayoría simple de votos juega dentro de los principios originales de la soberanía popular y la forma democrática de gobierno. Un candidato gana a otro por uno o más votos de diferencia, siempre y cuando, sus votos superen a los votos nulos y blancos de la respectiva circunscripción.

El dilema del Presidente en la posesión de estos cargos es si va o no a respetar la Constitución y, especialmente, la voluntad soberana del pueblo y la decisión mayoritaria expresada en las urnas.

*          Abogado constitucionalista

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