junio 18, 2021

Historiografía orgánica cruceña

La historiografía cruceña

Historiadores como Gabriel René Moreno, Hernando Zanabria Fernández o Plácido Molina, dieron lustre a la historiografía cruceña. Más, poco se conoce de esa región, que forma parte integral de los llanos de Moxos y Chiquitos, extendiéndose hacia el Este, hasta el Pantanal y por el sur, hacia el Chaco. Inmensidad que constituye el polo de desarrollo fundamental del Estado Plurinacional de Bolivia. La pujanza de su economía le ha permitido dar un salto cualitativo, alcanzando niveles de desarrollo muy altos. Cuando uno ingresa a Santa Cruz de la Sierra, nota la diferencia con el resto de las ciudades bolivianas. Su élite ha exigido un trato especial de parte del poder central del Estado, planteando la Autonomía como modelo de desarrollo, exponiendo como base de tal petición el “abandono por parte del Estado”.

Su relación con el gobierno central se ha caracterizado por el conflicto y la tensión, que ha ido creciendo o disminuyendo de acuerdo a las coyunturas. El imaginario de la élite cruceña ha exacerbado ese sentimiento y ha planteado un modelo de desarrollo autonómico ya desde el siglo XIX, aunque ciertos intelectuales lleven ese anhelo hasta la época de la fundación de Santa Cruz, en el lejano siglo XVI. Sin embargo, los gobiernos han tratado de responder las demandas cruceñas en distintas épocas de la historia, aunque en más de una ocasión los pedidos fueron respondidos con represión, muchas veces sangrienta.

En 1938, el gobierno de Germán Busch promulgó la ley de regalías. Desde 1940, se pone en práctica el llamado Plan Bohan, que ha impulsado el avance hacia el oriente y la extensión de la gran propiedad agrícola. Durante los años 70, se ha favorecido al desarrollo de la agroindustria, con préstamos del Banco Agrícola, y el boom ha llegado con el modelo neoliberal, en el que Santa Cruz se abrió al mundo.

Las tensiones más fuertes empezaron a expresarse precisamente durante los últimos 25 años, atizados por la beligerancia de una élite conciente del poder económico de su agroindustria, cooptada por pocas familias. El núcleo duro de la economía se fue trasladando el eje hacia el oriente, desplazando rápidamente a Oruro, luego a Cochabamba y a la propia sede de gobierno, con masivas migraciones de empresas, fábricas y mano de obra, a una región que ofrecía más libertades para el comercio y la industria.

La élite cruceña conformó un influyente brazo político a través del Comité Pro Intereses de Santa Cruz, legitimado por la Asamblea de la Cruceñidad, que a su vez se hizo de un grupo de choque conformado por aguerridos jóvenes nucleados en la Unión Juvenil Cruceñista, cuya actuación bordeó la legalidad a raíz de sus métodos violentos, que se expresaron en toda su intensidad en los históricos acontecimientos del 2008, en el contexto de la Asamblea Constituyente de Bolivia.

Esa élite planteó una desembozada federalización, mostrando la existencia de dos naciones al interior del Estado boliviano: una Nación ‘Camba’ y el ‘Alto Perú’. La hegemonía cruceña consiguió la adhesión militante de Tarija, Beni y Pando, con los que formó la llamada “media luna”, base de la “Nación Camba”. Fracasó, sin embargo, en su intento de atraer a Chuquisaca, un bastión del unitarismo estatal, que sumado a los departamentos occidentales de La Paz, Oruro, Potosí y Cochabamba, hicieron frente al intento separatista más importante de la historia de Santa Cruz.

En ese escenario de conflicto surge con fuerza una historiografía cruceña de nuevo cuño que se caracteriza por ser contestataria, ideologizada, rebelde e irreverente, que impulsa, legitima y justifica la autonomía plena, instando acelerar etapas para imponer de facto, una nueva relación con el Estado central, al que acusa de todos los males que afectan su desarrollo.

Como pocas en la historia, surge una tendencia historiográfica que se caracteriza por su militancia orgánica hacia el ideal cruceño, dejando al margen, o al menos en segundo lugar, los postulados de una ciencia historiográfica ‘imparcial’ u ‘objetiva’. Los intelectuales se vuelcan, curiosamente, a beber las fuentes de la historia de manera apasionada, para encontrar en sus anales las respuestas que fundamenten el anhelo de la autonomía cruceña. Se reivindican héroes distintos a los tradicionales, entre ellos a Aguilera, realista ultramontano que aniquiló el ejército patriota de Padilla a quien dio muerte en una de las numerosas batallas. Exhumó del olvido al líder igualitario federalista, Ibáñez, que fue aplastado por el ejército gubernamental. Esas banderas sirvieron para ensalzar el nuevo imaginario de la cruceñidad, que paradójicamente encontró su talón de Aquiles en su propia fortaleza: la visión segregacionista de su élite.

Eso motivó a buscar, con pasión también, las bases de la identidad cruceña pero también las de la identidad Camba, que había sido ignorada históricamente, aunque su música y folklore los había identificado como parte de Santa Cruz y como mano de obra generosa que alimentaba su pujante agroindustria.

Colección “200, siempre libres”. La historiografía autonomista orgánica

Diez volúmenes, editados en la Colección “200 siempre libres”, a la vez conmemorativa de los 450 años fundación de Santa Cruz de la Sierra, constituyen un aporte sustancial de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno al mejor conocimiento de la historia del Departamento de Santa Cruz. Ese esfuerzo se circunscribe en la tendencia que caracteriza a la sociedad cruceña de fortalecer la identidad regional mediante la conformación de una especie de “Biblioteca de la Cruceñidad”, que pretende ilustrar a las nuevas generaciones sobre las glorias de su pasado y los constructores de esa identidad socio cultural denominada “el Oriente” como sinónimo de la región cruceña y, por supuesto, con el objetivo de marcar su posición en el Estado Central.

La colección, impulsada por el rector Reymi L. Ferreira Justiniano, es una muestra de la obra producida por los intelectuales cruceños de ayer y de hoy, contenida en diez volúmenes que corresponden a las miradas del pasado y otras desde el presente. Las temáticas abordadas por los autores son diversas, desde aquellas referidas a la historia regional hasta los que analizan la coyuntura política, sin que falten obras referidas a la relación de Santa Cruz con el Estado, la Universidad Gabriel René y las biografías.

Cinco de las diez fueron publicadas con anterioridad, corresponden a la historia de las luchas autonómicas cruceñas. El clásico estudio de Alcides Parejas Moreno, Historia del oriente boliviana, siglo XVI-XVII, cuya primera edición, impresa por la misma Universidad, en 1979, está totalmente agotada. Esta Historia es, en rigor de verdad, la tesis doctoral de 1971 del autor, quien advierte que “se han introducido algunos grupos étnicos que habían sido obviados” y “se recomiendan algunas lecturas” para enriquecer el tema. El autor concluye señalando que “el planteamiento que se hizo del oriente Boliviano como Área cultural no es otra cosa que el concepto de la “media luna” que se ha venido usando en estos últimos años”, confesión íntima del historiador ‘orgánico’ de la cruceñidad, que se autoproclama como pionero en la reconceptualización de las luchas autonómicas del pasado inmediato.

En esta misma línea se circunscribe la investigación de Paula Peña Hasbún, abanderada como el anterior de la cruzada de la cruceñidad, con su obra La permanente construcción de lo cruceño, un estudio sobre la identidad en Santa Cruz de la Sierra, estudio escrito en coautoría con Luís Enrrique Rivero, Rodrigo Barahona y Daniela Gaya, que “se centró en la identidad cruceña de principios del siglo XXI, producto entre otras cosas, de su diferenciación con el Estado nacional”, es decir, en palabras de la compiladora “el cruceñismo ha ido definiendo su discurso hacia una propuesta de nacionalismo cruceño, sustentada teóricamente con algunas publicaciones y prácticamente con la lucha por la autonomía departamental”. Es importante, en esta obra, analizar los resultados que presentan de la Encuesta sobre la identidad cruceña, aplicada para sustentar el estudio.

Reymi Ferreira, rector de la Universidad Gabriel René Moreno, analiza La influencia de Andrés Ibañez en el ideario autonomista de Santa Cruz (Premio Nacional de Literatura 2006), en su intento de “revalorizar el papel y la influencia ejercida por el ‘Caudillo del Oriente’ que en el siglo XIX encabezó una efímera junta de gobierno departamental que sembró banderas [igualdad y federalismo] que se expresan en las contemporáneas reivindicaciones autonomistas cruceñas”. El autor, con hidalguía académica, reconoce que “la reconstrucción de la historia no se hace sin fundamento ideológico”.

Cierra este círculo la obra de Gustavo Rodríguez Ostria, Estado, nación, Región. Cochabamba y Santa Cruz, 1826-2006, que analiza la conformación de las regiones dentro del Estado nacional, desde la creación de la república, tomando como referencia a Cochabamba y Santa Cruz. Es a la vez, una propuesta de historia de las mentalidades de las élites de ambas regiones, en la que reivindica la importancia de la Historia a la hora de analizar los contenidos y resultados de los procesos de las demandas regionales por Autonomías. En sus cinco capítulos, estudia la postura cruceña de alcanzar la más amplia autonomía regional, expresada en duros extremos de facto, agudizados en el gobierno del presidente Evo Morales, a partir de la consigna amenazante del Comité Pro Santa Cruz, de 2003, que “de no darse este cambio, dudamos de la permanencia de Santa Cruz en la actual estructura del país”, atizada por el oportunismo político de Manfred Reyes Villa en 2006, que vitoreó como consigna de su campaña electoral “Adelante Santa Cruz y su independencia”.

Finalmente, un volumen recoge las Reflexiones críticas al proceso de cambio en Bolivia, una visión desde Santa Cruz, con testimonios de ocho miembros del Observatorio Político Nacional de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, que analizan diversas problemáticas, en las es recurrente el de la Autonomía, entendida como la otra perspectiva del proceso de cambio, anteponiendo por ello a la “Agenda de octubre” de corte occidental, la “Agenda Autonómica” como el paradigma de la cruceñidad. Es alrededor de este tema central que giran los otros análisis del OPN, tales como el papel del periodismo, el alcance de la Constitución Política del Estado, la Ley Marco de Autonomía y Descentralización, la construcción de un nuevo liderazgo nacional, la profundización de una cultura política y el desarrollo de capital social, que impulse un proyecto nacional desde Santa Cruz. Los analistas se han despojado de prejuicios localistas o regionalistas para plantear sus puntos de vista, lo que enaltece más aun este esfuerzo genuino para “repensar lo cruceño” en el proceso de cambio.

Otras miradas apasionantes de la historia cruceña

La historia apasiona, quizá porque encierra los arcanos, las explicaciones y las claves para entender los procesos. Las cinco restantes publicaciones se refieren a la Breve monografía de la Universidad de Santa Cruz (Enrique Aponte), La Universidad de Santa Cruz, creación y evolución (Rolando Roca Aguilera), que nos presentan esquemas esenciales para comprender su evolución, destacando en el segundo, el histórico informe de la Asociación de Universidades Bolivianas que denuncia con detalle de la ignominiosa intervención a la UMSA, impulsada desde el gobierno que dotó de armas a grupos delincuenciales que asaltaron aquella Casa Superior de Estudios en julio de 1969. El testimonio de Luís Sandóval Morón, Revolución y contrarrevolución en el oriente boliviano, 1952-1964, es esclarecedor del alma rebelde progresista de Santa Cruz en la época de la revolución nacional. Mariano Baptista, nos regala una muy útil compilación sobre el héroe del Chaco, Busch, la flecha incendiaria, con 34 escritos de distintas épocas, desde aquella que describe el viaje de su madre, desde el Beni hasta la Chiquitanía, sus grandes hazañas durante la guerra del Chaco, su decisión de enfrentar al superestado Minero, hasta los sentidos homenajes en memoria del joven militar luego de su trágico deceso, de la pluma de Sanabria Fernández, Otero Reich, Crespo Rodas, Céspedes, Guzmán, Montenegro, Carrasco, Lira Girón, Kempff, Guardia, Ribera, Rosado, Añez y Ortiz Taborga; matizados por esclarecedores diarios y documentos históricos exhumados por el autor.

Cierra esta colección una obra, que trasciende lo circunstancial: Santa Cruz en la gesta libertaria sudamericana, crónica histórica documentada, 1810-1825, de Erick Soria Galvarro, premiada en el concurso nacional que organizó la Universidad cruceña sobre el proceso de Independencia de Santa Cruz. El autor su historia en forma de anales, desde 1810 hasta 1825, sin pretensión “de interpretar a profundidad el contenido histórico, político, humano, psicológico y social, sobre sus protagonistas, sino establecer imparcialmente los hechos ocurridos, desde la interpretación misma de los propios actores, tratando en lo posible respaldarlos documentalmente”, con datos obtenidos de cuatro archivos históricos de Santa Cruz; el Municipal y Prefectural de Cochabamba; el Nacional de Bolivia y el General de la Nación Argentina.. El capítulo final muestra el papel de las sociedades secretas que actuaron en ese proceso. Quizá sin proponérselo, nos ofrece un corpus documental relativo a esa época, obtenidos del Archivo Histórico de Santa Cruz, el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia y el Archivo Prefectural de Cochabamba, además de documentos impresos. Llama la atención, sin duda, la inclusión del realista ultramontano, Francisco de Aguilera, como héroe cruceño, a la par de Ignacio Warnes. El ideario cruceño es distinto, hasta en esos detalles.

*          Historiador y Archivista. Docente de la UMSA

Be the first to comment

Deja un comentario