junio 18, 2021

Levas y togas rasgadas por la doble moral

Las declaraciones del Magistrado Cusi sirvieron de pretexto para que durante los últimos días Bolivia y su gobierno sea noticia en medios nacionales e internacionales. Estas declaraciones permitieron que se abra la caja de Pandora y que de ella emerjan monstruos inquisidores, extirpadores de idolatrías, racionalistas intelectuales y hasta sonrientes opositores produciendo declaraciones que dieron motivo de visibilizar mediáticamente a quienes consideran al gobierno de Evo, como un gobierno que ha encaramado a magos y chamanes que quieren retornar a la “pre historia”.

Bien harían los servidores públicos en proyectar los efectos de sus declaraciones. Acaso no está comprobado que los medios se han convertido en la principal oposición al gobierno de Evo? Entonces lo que toca es declarar conciso y contundente, sin dejar espacio a las manipulaciones que pese a todo, siempre estarán sujetas a producir motivo para que la oposición se exprese.

Pero lejos de esta reflexión que hace a quienes tienen la responsabilidad de servidores públicos, está la doble moral de quienes se rasgaron las vestiduras con las declaraciones del magistrado Cusi.

Esos sujetos y sujetas ofendidos por unas declaraciones que no supieron decir lo que querían exponer, echaron ayes y lamentaciones a los cuatro vientos, porque el centro y motivo de las mismas eran las hojas de coca y uno de los muchos roles que despliegan: ayudar a la reflexión y meditación antes de decidir qué camino seguir.

Todas las culturas de resistencia que no se rindieron ante la modernidad, tienen este tipo de expresiones culturales.

Para cuantos de los levitas rasgadas por la declaración de Cusi, es “cool” consultar al I Ching cuando no se atreven a decidir en seco y frío algún tema de vida cotidiana o de negocios?

Cuantos y cuantas de las togas desflecadas no han consultado alguna vez en su vida las cartas del Tarot para reflexionar sobre algún problema que no sabían cómo resolver?

Cuantos de los ciudadanos y ciudadanas ofendidas no fueron actores de las siete fumadas para resolver desde problemas de amor hasta situaciones laborales?

Cuantos y cuantas de los afectados republicanos bolivianos, no tuvieron alguna vez en su vida la oportunidad de hacerse leer “la suerte” en la borra del café o con las cartas españolas?

O cuantos jueces y magistrados no se persignan, oran y piden a Dios o los santos en los que creen inspiración para tomar decisiones justas?

No es el I Ching, ni el tarot, ni las siete fumadas, la borra del café, las cartas españolas o la invocación de dios o los santos lo que produce fallos judiciales.

El ser humano usa esos artilugios para inspirarse, introyectarse y desde lo profundo de su yo asumir una actitud para enfrentar las decisiones que ha de tomar en el ámbito que corresponda.

Con las hojas de coca es lo mismo. Ellas no deciden, solo muestran alternativas, tendencias, posibilidades, otros puntos de vista para el análisis.

Una vez lanzadas, es el sujeto consultante que se enfrenta a sus propias decisiones, tengan estas el orden que tengan. Como magistrado regido por sus códigos, como administrador regido por sus normas y procedimientos, como gerente con sus reglamentos, como jilakata con sus principios comunitarios…

Pero claro, como quien lanzó esas declaraciones es indígena e invoca a la hoja de coca, la artillería republicana se desata inmisericordemente develando una vez más las mentes colonizadas que niegan nuestras culturas autóctonas y sus prácticas para aceptar como oficiales y ciertas otras prácticas culturales similares pero que vienen de otras regiones del mundo.

Esta es una prueba más del carácter colonial que tiñe a la oposición y sus parlantes amplificadores.

Esta es una nueva oportunidad en que se desnuda la doble moral de quienes se niegan al cambio, que está mucho más allá de las desafortunadas declaraciones de algunos servidores públicos.

*          Fernando Rodriguez Ureña es zoociologo, con maestría en quimeras. Hizo su doctorado en la pluriversidad de Los Sauces en Lian Ma He Nan Lu. Alguna vez fingió como diplomático.

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