julio 30, 2021

Internet sin fronteras, ¿fin del oscurantismo informativo?

Son cada vez más las mujeres aymaras, las juventudes multilocales o las lideresas indígenas de tierras bajas que con gran vertiginosidad se suman al universo de internautas con sus hebras multiculturales, dotando al Internet, a ese tejido envolvente, de cosmovisiones diversas e historias milenarias desde sus propias entrañas y afianzando a la redes virtuales como patrimonio universal, como el medio ideal al que podemos acceder incluso a través de un -punto o cabina rural- donde las telefónicas han instalado sus reinados, también multilocales.

A pesar de las paradojas o de las desigualdades, la posibilidad de interactuar con el conjunto de la sociedad abre oportunidades de interconexiones inimaginables, como sentenció Manuell Castells hace más de una década, que la red de redes de computadoras son mucho más que una tecnología, eran EL MEDIO de comunicación, de interacción y de organización social en ascenso, además claro está, de los núcleos virtuales y consolidados de las esferas económica, política y cultural integrados en red de redes, al grado de haber configurado una nueva forma de sociedad, la sociedad en red.

Y aunque los Apocalípticos a los que estudio Umberto Eco auguraban y siguen augurando sombras pesimistas sobre los alcances de los medios masivos y la cultura de masas el internet y la wikipedia han transformado los aislamientos oscurantistas para que las personas históricamente excluidas de las dinámicas informativas, en la medida de sus posibilidades y gracias a un punto de internet, han convertido en indispensables de su cotidianidad a esos nexos virtuales interculturales en cualquier espacio de esta esfera local o global, basta con dar una mirada a las páginas dedicadas por ejemplo a algunas culturas, la Uru Chipaya tiene más de 73.000 muchas construidas por jóvenes de la zona peruana o chilena y por supuesto de Bolivia, para la aymara más de 43 millones, con una diversidad de páginas trabajadas por organizaciones originarias del país, pero también de aymaras de Perú, Chile o incluso de Ecuador, aunque estas páginas dedicadas a culturas andinas son superadas por las páginas dedicadas a la cultura guaraní que sobrepasan los 78 millones gracias a autores de Paraguay, Argentina, Brasil y muy pocas del país, sin embargo, no todas albergan información que teje la historia de estos pueblos desde sus entrañas.

Si me permiten, al ver estas hebras interculturales de la red celebro las profesías Mclunianas de la Aldea Global en la nos cruzamos constantemente con lugares diversos, con personas de lugares distintos e insospechados y también con diversos tiempos, así como con la vertiginosidad noticiosa de la cotidianidad. Una Aldea Global que ha convertido el mundo ancho y ajeno en una pequeña aldea global, y a pesar de las paradojas, por momentos parece habernos acercado al final del oscurantismo informativo.

*          Feminista queer y periodista

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