diciembre 2, 2021

Las mujeres del 27

¿Qué ocurrió, más allá del mito, el 27 de mayo en Cochabamba? La guerra en curso era varonil, correspondía a los hombres defender a su familia y su patria, o lugar de nacimiento. Las mujeres de alcurnia, en la intimidad del hogar y las tertulias, podían quizá opinar y ser llamadas colaborar para pertrechar las tropas o en el reparo de los mal heridos, en todo caso eran externas a la guerra misma. En la patriarcal Cochabamba, la gran mayoría de ellas estaba doblemente excluidas, tanto de las armas (la milicia) y de la deliberación (El Cabildo y la Junta Provisional).

La mujer reclamó y ganó presencia y participación en las decisiones. Ocupó el espacio público y las deliberaciones, anteriormente negadas. En un momento crítico, se representó la ciudad, su casa o su patria, como un espacio íntimo que no debía ser vulnerada. Aunque algunas acompañaban como soldaderas y vivanderas (rabonas) junto al desplazamiento de la tropa u otras colaboraban con el avituallamiento, la curación de los heridos o la recolección de alimentos y leña. Salvo en una lectura de género, este aporte a la cotidianidad de guerra, permaneció invisible. Solo la presencia bélica de los varones, el portar armas de cualquier tipo, pareció una contribución a la suerte de la contienda.

Aunque no estaban en su generalidad inmersas en la guerra; pero soportaban sus consecuencias en primera línea transformándose fácilmente en víctimas. De producirse la invasión, ellas serían las primeras víctimas de violaciones y otros abusos. Abandonadas, madres solteras o viudas bregando por mantener a su prole en tiempos difíciles; secularmente excluidas de las deliberaciones oficiales, fuese como electoras y elegidas, vivían dominadas e inmersas en un mundo de varones. Las mujeres constataron que quedaban pocos soldados y varones para defender ese pequeño espacio de su cotidianidad. Permanecieron no más de mil hombres de caballería, menos de la mitad de los que hasta el día anterior. Al fugar la mayoría de ellos, el poder masculino en la guerra quedó trozado y se abrió una brecha. Fue entonces que afirmaron: si no hay hombres nosotras defenderemos. Colocadas en una situación límite, superaron sus tradicionales roles rompieron las fronteras de género, tomaron las armas, desafiaron la muerte en la Coronilla y se constituyeron en un actor político. Es este punto, y no en la presunta convocatoria independentista o la defensa de una nación preexistente que nadie o casi nadie enarbolaba, donde estriba el carácter revolucionario de aquel 27.

·         El autor es historiador

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