diciembre 6, 2021

Realidad de los Sectores en Conflicto

Durante las últimas semanas los conflictos sociales empezaron a radicalizarse y tornarse cada vez más violentos. Por un lado, los médicos, salubristas y estudiantes con las ocho horas de trabajo y la eliminación del Decreto Supremo 1126, por otro, la COB y maestros por el incremento salarial, en otro flanco la IX marcha del TIPNIS y los transportistas con la Ley Municipal de Transporte y Transito Urbano.

La realidad de estos problemas tiene en común un corporativismo sindical que mantienen estructuras del siglo pasado, los resultados obtenidos por cada sector durante los últimos años no son nada satisfactorios y que carecen de propuestas estructurales para solucionar la situación “calamitosa” en la que se encuentran, esperando únicamente a que el Estado solucione los problemas por ellos.

En el caso de los médicos, debido a que no quieren regularizar sus horas de trabajo como el resto de los mortales para mejorar la atención de salud, en casi cuarenta años desde que obtuvieron el “beneficio”, la calidad de la salud no ha cambiado. Por el contrario suman cada día las denuncias por negligencia médica, maltrato de los pacientes, demora en la atención y en estos últimos días de paro y huelga incluso la muerte de varios niños, dejando de lado el juramento hipocrático y violando el derecho de las personas a recibir servicios de salud en forma ininterrumpida (parágrafo II, artículo 38 de la Constitución Política del Estado – CPE).

El argumento de los médicos es basa en que no existen los recursos necesarios para suministros y equipos médicos; sin embargo, si una persona despojada de colores políticos revisa las estadísticas, puede observar que los recursos destinados a este sector se incrementó de manera sustancial de Bs1.410 MM (2005) a Bs4.248 MM (2011) y se tiene previsto en 2012 Bs5.723 MM que sumados a los recursos de los Municipios y Gobernaciones alcanzan Bs7.491 MM.

Acompañado a lo anterior, los universitarios se movilizan para bloquear, no es novedoso porque en realidad no tienen nada de estudiantes sino por el contrario son sindicalistas principiantes que se preparan durante años ­—años perdidos vagando por la universidad— a costa de los recursos del Estado para continuar con el circulo vicioso de la “Universidad Pública”, que para algunos casos enarbolan la autonomía y en otros exigen mayores recursos públicos, ¿para qué? Para sangrar al Estado sin conseguir que se gradúen los profesionales porque sólo el 5% (estudiantes consientes) lo consigue, pese al incremento continuo de recursos. En 2005 recibían Bs1.152 MM mientras que en 2011 llegaron a recibir Bs2.697 MM.

Por su parte, los de la COB y el sector “educativo” no aceptan los Bs1.000,- de salario mínimo nacional ni el 8% de incremento salarial establecido en el Decreto Supremo 1213, que le cuesta al Estado un gasto adicional de Bs1.182 MM, porque piden un incremento salarial y una canasta básica que al margen de generar un déficit enorme e insostenible, no mejorará la productividad de los obreros o la calidad educativa. ¿Alguna vez estos sectores propusieron seriamente mejorar la productividad o la calidad educativa? Los asiáticos a cada petición salarial que tienen, ofrecen metas de producción y mayor productividad en el trabajo o que cosas van a mejorar, ¿Por qué no tomar ese ejemplo?

Finalmente, el gremio del transporte público que nos tiene acostumbrados a no cumplir con sus rutas, cobran tarifas a gusto (por tramos o en el caso de radiotaxis con incrementos del 100%), tienen asientos incómodos y por encima de los permitidos, estacionan donde está prohibido, mala educación o la imprudencia del conductor que ocasiona accidentes —¿por qué no se da un nivel de técnico medio a los conductores?—; sustentó su paro de 48 horas porque según ellos el artículo 105 de la Ley Municipal de Transporte, establece doble sanción, pese a que se aclara en el 106 de la misma norma.

Desconocen que la CPE (parágrafo II del artículo 117) señala que nadie puede ser procesado ni condenado más de una vez por el mismo hecho y que la citada Ley al parecer busca transformar el mal servicio con medidas como el transporte masivo que podría mejorar la competitividad y la calidad. Se quejan que son afectados en sus ingresos y en consecuencia amenazan con aplicar incremento en los pasajes sin considerar que los precios de los combustibles se han mantenido inalterados y que se han reducido los aranceles para la importación de repuestos.

En resumen, los sindicatos mantienen estructuras antagónicas que no son capaces de evolucionar con lo que la población en su conjunto necesita, por el contrario se mantienen con visiones conservadoras y poco propositivas que los llevan a convertirse en círculos viciosos.

 

Be the first to comment

Deja un comentario