diciembre 8, 2021

La COB en su laberinto

Una de las herencias más dolidas del 21060 ha sido el descabezamiento del movimiento obrero de Bolivia. La gloriosa FSTMB líder de la COB, fue aplastada con las políticas de la relocalización. Este lento proceso para desmantelar la mayor organización del proletariado boliviano continua, pero ya no desde las políticas de Estado, sino desde las mismas organizaciones que la componen.

La COB tuvo un papel decisivo en la política boliviana por su organización y claridad política e ideológica, la COB de hoy no es ni un pálido reflejo de aquella en la que militó la gran mayoría del pueblo boliviano.

La improvisación la falta de un proceso permanente y sostenido de formación han hecho que la COB pierda su credibilidad y que sus dirigentes retrocedan en la historia, hoy día podemos ver que la COB defiende a sus enemigos de clase, defiende a los sectores ricos del país, y solamente se limita a pedir salarios.

Esto demuestra que ha perdido su cualidad política de impulsor de los cambios revolucionarios, que ha perdido su capacidad de entender el momento histórico que vivimos y se ha extraviado en el discurso del radicalismo obrerista que hace más de 80 años no ha contribuido a ningún proceso revolucionario, por el contrario ese viejo radicalismo fundamentalista ha contribuido a que se impongan dictaduras y gobiernos de derecha.

El papel que juega hoy la COB es de estrecha complicidad con la derecha boliviana empeñada en frenar el proceso de cambio, aquí es donde encontramos la debilidad política de sus actuales dirigentes, de la debilidad de sus organizaciones.

No es casual que el otrora paramilitar de García Meza, hombre duro y radical de la COD orureña, Jaime Solares, imponga sus propias decisiones en los ampliados y congresos y le siga el libreto a esa línea conspirativa de los grupos fascistoides de los médicos.

Aprovechar una coyuntura para tener vigencia es un truco que dura poco y que tiene consecuencias lamentables. En muy poco tiempo el actual Ejecutivo de la COB ha “quemado” su mandato y ha mostrado sus limitaciones.

Todos queremos una COB rebelde, propositiva, fuerte, que asuma su rol histórico, que no es otro que formar parte orgánica del proceso actual y cuando decimos parte orgánica no estamos señalando que deje de ser crítica, que tenga autonomía, pero con un horizonte común con la mayoría del pueblo.

¡Qué lejos han quedado los días cuando mineros, fabriles, estudiantes y campesinos se encontraban unidos para derrotar a las dictaduras, cuando los debates políticos definían posiciones políticas, templaban las conciencias y generaban militantes de la vida!

Llegar a ser delegado a un congreso de la COB era un orgullo, ahora todo eso es un triste recuerdo, el neoliberalismo se ha incorporado en las venas del movimiento obrero y para salvar su vida recurre a extrañas alianzas con la conspiración derechista.

Si hoy hacemos un balance serio de las fuerzas que componen la COB veremos que de proletariado no queda nada, la clase media se adueñó del cuerpo y por instinto de clase, toma el camino de la derecha, aunque para esto recurra a los discursos encendidos sin contenido, pura amenaza y consigna hueca.

Esperemos que pronto se realice el Congreso Orgánico solicitado por las organizaciones de los pueblos originarios; este Congreso ha sido permanentemente postergado desde la década de los 80 por el temor bien fundado que en ese Congreso emergerá una COB distinta, una COB para el nuevo tiempo, tiempo del pachakuti.

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