noviembre 29, 2021

De Viloco a aguas calientes

Cuando nos detuvimos en la apacheta de Quimsa Cruz, a más de 5.400 metros sobre el nivel del mar, el aire era denso y escaso y los hielos se colaban en el carro. Me asusté cuando me avisaron que en caso de emergencia debía aguantarme porque en los centros de salud de Viloco no suelen tener tubos de oxígeno, a seis horas de la sede de gobierno.

Una semana más tarde, amanecí al otro extremo del país, en Santiago de Chiquitos y de ahí partí con Marcelo y Hugo al balneario “Los Hervores” en Aguas Calientes, a 150 metros sobre el nivel del mar, tan caliente como un sauna natural. Los lugareños y muchos forasteros curan ahí fiebres y reumas. Es una alternativa, porque el proceso plurinacional todavía no cuenta con una política de salud pública gratuita.

La persona ingresa a las arenas movedizas que se van tragando el cuerpo paulatinamente; cada cual puede frenar el momento deseado, abriendo los brazos en cruz. Adentro, la arena supura como un geisel de Los Lípez. Fluye el agua transparente y azul y el bosque seco chiquitano enmarca las ondulaciones de la rivera.

En Viloco recogí testimonios, que publicaré en otro momento, sobre el último foco de resistencia al golpe de Luís García Meza, hasta la represión del 5 de agosto de 1980. Conocí antes el pueblo con unos 500 a 600 obreros sindicalizados. Ahora existen 1500 cooperativistas afiliados a sus propias organizaciones y la ganancia mensual más baja es de Bs. 2.000 y la más alta puede llegar a Bs. 20.000. Hay muchos vehículos flamantes, camiones, automóviles, motocicletas.

El gobierno nacional entregó una cancha de césped sintético que está amurallada y permanece cerrada casi toda la semana. Dos cuadras hacia la tumba del gringo desconocido queda la Casa de la Cultura, cerrada desde la salida de la Corporación Minera de Bolivia.

Dicen en Aguas Calientes, que ellos no se enteraban de golpes o de marchas hasta hace pocos años, cuando empezaron a padecer bloqueos carreteros. En Santiago de Chiquitos funciona un equipo de mujeres que alienta el turismo cultural con base en la herencia del barroco colonial y los restos de pinturas rupestres. La gente disfruta conciertos de música clásica.

De Viloco salí a Cairoma con el entrañable Padre Antonio Caglioni. La CAPITal del municipio queda frente a la otra cara del Illimani, donde el sol no sale, sino se pone. Típico valle paceño, es parte de la cadena de las famosas papas de Araca, chirimoyas de Lloja, duraznos, paltas. Los campesinos rechazan la creciente contaminación que provoca la copajira en los deshielos que bajan desde la cordillera y riegan el campo. Hay diversas instituciones financieras y pocos técnicos estatales. La explotación minera genera dinámica económica pero falta una instancia que prevea el desarrollo sostenible y sustentable.

En Santiago de Chiquitos, Roboré y Aguas Calientes, los pobladores temen que la explotación minera de hierro y minerales del Precámbrico modifique sus hábitos de vida y contamine la floresta y que les pase lo mismo que a los indígenas del TIPNIS. Existe susceptibilidad por la presencia de “ayuda venezolana” y de empresas extranjeras.

El país es diverso por su naturaleza, pero es uno sólo cuando en cada parte se comprueba el poco apoyo estatal a la producción y a la salud.

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