diciembre 3, 2021

Equidad y vida cotidiana

¿Qué es lo que distingue las necesidades del ser social humano de las necesidades animales? No se trata de necesidades meramente biológicas sino de necesidades nuevas, de necesidades no necesarias, si se quiere, estableciendo con esta interpretación que se trata de necesidades social y, culturalmente conformadas, desarrolladas y desplegadas por la praxis del ser social humano.

Una posición que hace hincapié en las fundamentaciones de la práctica y en un carácter operacional de sus acciones, es la perspectiva de la filosofía de la praxis. Su diferencia no radica tanto en la importancia epistemológica que se le atribuye a la práctica, al respecto podemos encontrar más bien fuertes analogías entre la filosofía de la praxis y los pragmatismos, sino en el carácter historicista de su materialismo. En el caso del materialismo histórico se trata de comprender las prácticas relativas a las relaciones sociales como condiciones materiales de las formaciones sociales. Las prácticas no solo se remiten a un ámbito de operacionalizaciones de parte de los agentes, actores y sujetos sociales, sino a estructuras estructuradas y estructurantes. Estructuras estructuradas por las prácticas, pero a su vez estructuras que hacen posible el devenir de las prácticas. Entre estas estructuras se puede comprender al modo de producción y reproducción, en el horizonte de mayor generalidad; aunque también se pueden concebir superestructuras en un nivel de mayor complejidad, por ejemplo, las superestructuras relativas a los ámbitos ideológicos, políticos y culturales. Los procesos de interacción con equidad tienen que posibilitar la constitución de modos de producción y de reproducción diferentes; así como superestructuras ideológicas, políticas y culturales, también, diferentes.

En el horizonte de la filosofía de la praxis Ágnes Heller ha desarrollado una sociología de la vida cotidiana 1, por la cual concibe la vida cotidiana como el campo y el horizonte de posibilidad de la reproducción social. Es en este horizonte de posibilidad donde debe anclarse el sentido práctico de la equidad.

La vida cotidiana es el conjunto de las actividades que caracterizan las reproducciones particulares creadoras de la posibilidad global y permanente de la reproducción social. No hay sociedad que pueda existir sin su propia reproducción particular. Y no hay hombre, ni mujer particular que pueda existir sin su propia auto-reproducción. En toda sociedad hay, pues, una vida cotidiana: sin ella no hay sociedad 2.

Son las reproducciones particulares las que viabilizan la reproducción social. Es la equidad la que viabiliza la iniciativa creadora, histórica del sujeto social particular. ¿Qué significa reproducción particular? La palabra reproducción alude a un retorno al círculo de la producción, pero en este caso no se trata de la producción productiva, relativa al mundo del trabajo, sino a la producción de las condiciones de posibilidad de la vida social; estas condiciones son necesarias, aunque históricamente conformadas e historizadas constantemente, es decir, en devenir. Cuando se habla de necesidad, el concepto no se remite a la razón necesaria, sino que lo necesario es algo atingente, constitutivo e intrínseco del ser social; en este sentido la necesidad supone una razón suficiente, en otras palabras, la ampliación de su connotación al campo de posibilidades o, si se quiere, a las posibilidades del campo social. La práctica de la equidad tiene que constituirse en el sujeto social, en una necesidad, en una razón suficiente en la que pueda confiar. Confianza, entendida como anticipación del futuro, comportarse como si el futuro fuera cierto 3. La confianza como apuesta por el presente ante alternativos posibles futuros.

Por otra parte, lo necesario no supone una acepción estrictamente natural, como a necesidades animales o, de acuerdo a una versión funcionalista, como a necesidades básicas, sino que se trata de necesidades históricamente conformadas e historizadas en el instante de sus intensidades.

¿Qué es lo que distingue las necesidades del ser social humano de las necesidades animales? No se trata de necesidades meramente biológicas sino de necesidades nuevas, de necesidades no necesarias, si se quiere, estableciendo con esta interpretación que se trata de necesidades social y, culturalmente conformadas, desarrolladas y desplegadas por la praxis del ser social humano. El eje diseñador de esta praxis es para el marxismo el trabajo, el mundo configurador de esta praxis es el relativo a la producción. Para nosotros es la equidad, como configuradora de un campo de posibilidades más justo. Marx considera que la producción de los medios indispensables para la satisfacción de las necesidades es un primer hecho histórico; a su vez, la producción de estos medios indispensables se convierte en una nueva necesidad. Con esto no se quiere decir otra cosa que la tecnología es una necesidad constitutiva del ser humano. Esto también significa que el ser humano es alguien afectado por este desplazamiento creativo de nuevas necesidades, diseñadas por la producción constante de medios indispensables para satisfacer necesidades. Esta creación permanente de nuevas necesidades convierten al ser humano en un ser histórico e historizado, es decir, se trata de un ser en devenir. En un ser que aún no es, que se encuentra en una habitual espera, en expectativa, un ser rico en necesidades, que busca la posibilidad de satisfacerlas.

Todo este circuito de la necesidad se parece a un círculo vicioso pues la creación de nuevas necesidades compromete a la producción constante de medios indispensables de satisfacción, que a su vez se vuelven necesarios, y para satisfacer estas necesidades se requieren nuevos medios que produzcan los medios primarios de satisfacción. De este modo el horizonte de necesidades se desplaza constantemente, debido a la producción permanente de nuevas necesidades. Este enriquecimiento del horizonte de necesidades convierte al ser humano paradójicamente en un ser insatisfecho. La equidad, también esconde en su posibilidad su propia contradicción: la inequidad.

Hablar de “equidad” es, entonces, una prioridad. Hablar de equidad, supone construir una mirada, y asumir un posicionamiento crítico, diferentes; desde la globalización, desde el corazón mismo del neo-liberalismo, desde la plataforma de la epistemología del mercado y principalmente desde la práctica del desarrollo. Hablar de equidad es asumir un compromiso ético con la humanidad y con la historia. Es reconocer al “otro”, al pobre, al subalterno desde sus diferencias culturales; porque son el único lugar desde donde las distintas naciones pueden responden a los problemas, por mediación de las costumbres, las tradiciones, haciendo prevalecer sus valores; es desde allí que se pueden establecer vínculos de confianza que permitan iniciativas históricas sin discriminados, ni excluidos.

En esta nueva perspectiva de la equidad, la pregunta por la vida… la respuesta sobre “la trama de la vida”; es el gran reto que Fritjof Capra pretende resolver. Una nueva comprensión sobre la vida que se pretende inauguradora de un nuevo paradigma que supone una ruptura con el pensamiento analítico y fragmentador fundado en la concepción del mundo mecanicista (paradigma cartesiano-newtoniano): el enfoque sistémico o ecológico; paradigma que a partir de la ecología profunda, se postula como espiritual, equitativo y ético.

  1. Ágnes Heller: Sociología de la Vida Cotidiana. Península 1994; Barcelona. Título original: A mindennapi élet. Akadémial Kiado; Budapest 1970.
  2. Ágnes Heller: La Revolución de la Vida Cotidiana. Península 1998; Barcelona. Pág. 9.
  3. “Uno podría decir que a través de la confianza, el tiempo se invalida o al menos se invalidan las diferencias del tiempo”. Ibid. ; pág. 15.

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