diciembre 3, 2021

¿Por qué el Tratado de 1904 ya no existe para Bolivia?

El presidente Evo Morales ha afirmado que el Tratado de 1904 con Chile ya no tiene vigencia, principalmente por el incumplimiento que el vecino país ha hecho de la mayor parte de sus puntos.

Esta posición, que política y anti-nacionalmente es criticada por sectores de la oposición, es la inmediata consecuencia del rechazo chileno a la propuesta que oficialmente Bolivia planteara en la 42 Asamblea General de la OEA, celebrada en nuestro país, para que ambos estados se pusieran a revisar los alcances del Tratado.

La propuesta del gobierno se basa en dos fundamentos centrales: primero, los Tratados, como cualquier contrato, deben ser el resultado del consentimiento voluntario, sin que medie el uso de la fuerza de ninguno de los países involucrados. Como revelan los hechos, Bolivia se vio obligada a firmar el tratado por la amenaza chilena de recurrir a otra agresión militar. De eso hay bastantes pruebas y debería bastar para que la Corte Internacional de La Haya se pronuncie a favor de la causa boliviana cuando el Estado Plurinacional presente su demanda. Segundo, Chile ha incumplido de manera reiterada los términos establecidos en el Tratado, aún en materia de procurar condiciones favorables para el movimiento comercial. Entonces, claro, es muy fácil para Chile defender un Tratado que a Bolivia no le sirve casi de nada.

Entonces, si el gobierno de ultraderecha chileno no quiere sentarse a dialogar y rechaza de entrada revisar —lo que no implica necesariamente cambiar— el Tratado de 1904, ¿qué le resta hacer a Bolivia?, ¿incumplir con el mandato de la Constitución Política del Estado?, ¿resignarse y no hacer nada?

Es evidente que sin dejar de subrayar el carácter multilateral de la causa boliviana, pues es nefasta la posición de la OEA frente a un tema del que ya no se debería seguir hablando el siglo XXI, el gobierno boliviano ha mantenido la tradición nacional de moverse en base al diálogo y las buenas relaciones. De eso no hay la menor duda y el establecimiento de la Agenda de los 13 puntos con la presidente Bachelet ha sido una prueba de ello.

Pero, tal como también abre la posibilidad el Pacto de Bogotá de 1948, que norma la resolución pacífica de controversias entre los estados del Hemisferio, la presentación de una demanda ante la Corte Internacional de La Haya se va convirtiendo quizá ya en el único instrumento para ser empleado en pro de la causa histórica.

Y más cercana esa posibilidad por las actitudes prepotentes del país vecino. Ante todas las iniciativas pacíficas de Bolivia, la única respuesta de Chile en el gobierno de Piñera ha sido la amenaza del uso de la fuerza. Por si fuera poco, la OEA —Ministerio de Colonias de los Estados Unidos— ha mantenido su típico silencio cómplice.

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