mayo 6, 2021

EE.UU. y la Libertad de Expresión: ¿Cómo andan por casa?

¿Cómo se respeta la libertad de expresión en los Estados Unidos, baluarte de la lucha por la democracia, paladín del respeto de los derechos humanos?. En un discurso leído en la última Asamblea General de la OEA, la representación norteamericana afirmaba que la “libertad de expresión y prensa son componentes esenciales del ejercicio de la democracia” y agregaba que “cuando los ciudadanos o los medios de comunicación hablan, disienten o critican, ellos están asegurando que este componente esencial está funcionando como fue diseñado para hacerlo” 1

Existen fuertes indicios de que los servicios secretos como las autoridades judiciales desarrollan actividades que merman considerablemente la libertad de prensa en ese país. “Sus fiscales se arrogan la potestad de obligar a periodistas a divulgar sus fuentes e informantes, y los que se niegan a hacerlo son declarados reos y suelen ser condenados a prisión”. 2

Existen algunos casos que pueden ilustrar la situación real del trabajo de la prensa en el país del norte. El reportero Jim Taricani hizo público un video secreto del FBI que había recibido de un informante, que comprobaba que un político había recibido sobornos; a la fiscalía no le importó la corrupción denunciada, el periodista fue citado ante un juzgado y debía revelar su fuente, al negarse fue condenado a seis meses de cárcel.

Judith Miller, reportera estrella del New York Times y su colega Matthew Cooper enfrentaron procesos por haber realizado investigaciones en torno a la agente de la CIA Valerie Plame. La primera fue a prisión por negarse a divulgar sus fuentes. La misma suerte podrían correr los periodistas Lance Williams y Mark Fainaru-Wada del San Francisco Chronicle, ambos candidatos al Premio Pulitzer, por haber dado la noticia de que dos estrellas de baseball de los Yanquis y de los Gigantes de San Francisco se habían dopado, tanto los Fiscales como el FBI comenzaron a acosarlos, tratando de averiguar de dónde habrían conseguido una copia de la declaración de un testigo.

Pero estos no son los únicos casos. Según Peter Shenckel, agentes de gobierno presionaron a Los Angeles Times y a CNN sobre un supuesto escándalo de espionaje, en relación con Wen Ho Lee, un físico nuclear de Nuevo México. Como parte de un proceso judicial contra un individuo posiblemente involucrado en los ataques con ántrax en 2002, se citó a la agencia de noticias AP, las emisoras de televisión CBS y ABC, al Washington Post y a la National Public Radio. Se les exigía presentar fuentes y documentación obtenida. Al momento existirían cuando menos 24 casos de periodistas que enfrentan juicios similares. 3

Estos nuevos procedimientos se encuentran avalados por un vacío en el derecho norteamericano que regule la prensa. Al contrario de lo que ocurre en muchos países como el nuestro, que son constantemente atacados por el gobierno norteamericano, los periodistas en Estados Unidos no tienen el derecho de rehusarse a declarar como testigos respecto a conductas criminales que han presenciado y sobre las que han escrito. Los agentes del FBI pueden operar sin trabas y de este modo se ha abierto una gran estrada al método de amordazar la prensa.

El conocido periodista Seymour Hersch del New York Times señala que “la prensa ya no puede cumplir con su obligación de informar al público, si se le corta el acceso a sus fuentes de información”. “Resulta oneroso el que reporteros vayan a la cárcel por el único delito de hacer su trabajo”, agrega Schenkel y el Comité de los Reporteros para la Libertad de Prensa, organización norteamericana, señala que “se han creado nuevas categorías para la libertad de prensa, que se encuentran a contrapelo con lo que se espera de un país realmente democrático”.

“Bajo el pretexto de concernir a la seguridad del Estado se mantienen secretas las cosas de las cuales el público tiene derecho a enterarse, y se controla eficazmente el flujo de información hacia fuera. Esta nueva práctica va tan lejos, que algunas autoridades obligan a sus colaboradores a firmar declaraciones que no hablarán con periodistas” 4

Ante este panorama sobre el trabajo de la prensa en los Estados Unidos, sería bueno preguntar a la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), entidad que agrupa a los patrones de los medios en el continente, y que cada que puede sale a atacar a los gobiernos de Latinoamérica a título de defender esas libertades, por qué no hace públicas estas violaciones en el país donde funciona su sede principal y por qué no exige al gobierno norteamericano que respete el trabajo de los medios y los periodistas.

Y, obviamente, al propio gobierno norteamericano, que en sus informes anuales sobre derechos humanos se rasga las vestiduras manipulando la información de lo que sucede en nuestros países. En Bolivia, hasta donde conozco, no existe un periodista que esté en la cárcel por su trabajo, ni medios que estén siendo investigados o acosados por fiscales o agentes de gobierno.

El Presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), Juan Carlos Camaño, escribe a propósito que “con arrogancia inagotable EEUU toma la palabra en el marco de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada recientemente en Bolivia y carga contra los países de la región, exigiendo garantías para una plena libertad de prensa y expresión. Cinismo”.

Por supuesto que los Estados Unidos y sus cipayos de la SIP no tienen moral para hablar de libertad de expresión. Antes de lanzar acusaciones en contra de los gobiernos revolucionarios y progresistas de nuestra América, solo para respaldar los movimientos desestabilizadores de la oposición mediática, debieran ver primero cómo andan por casa.

1          Discurso que debió ser leído por la Secretaria de Estado Adjunta para el Hemisferio Occidental Roberta Jacobson. La lectura estuvo a cargo, la última noche del evento, de la embajadora de EEUU ante la OEA Carmen Lomellin. La traducción del discurso fue proporcionada por la OEA, según cita la Agencia Española de Noticias EFE, en un cable fechado el día 5 de junio en la ciudad de Cochabamba.

2          Shenckel Peter, Revista Chasqui. ¿Hay libertad de prensa en los Estados Unidos? http://chasqui.comunica.org/content/view/25/1/

3          Idem.

4          Idem.

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