diciembre 2, 2021

El asilo y el refugio: la delgada frontera entre la instrumentación política reaccionaria y la acción humanitaria

Un instrumento que se había producido para salvaguardar las vidas de contingentes de desplazados por la violencia interna, hoy sirve para aplicarlas a políticos, que en el ejercicio de sus funciones, han cometido delitos comunes, incluso de lesa humanidad.

El Asilo y el Refugio como acción humanitaria en la historia

 

El asilo, como forma de protección de un individuo hacia quién se siente perseguido por el poder, es una antigua institución que funcionó desde los proto estados cuando la primera línea de poder la constituían los chamanes, sacerdotes y líderes religiosos.

Las primeras disputas en torno al control del poder las sostenían los líderes que querían imponer un culto religioso sobre otros y estos llevaban a confrontaciones que implicaban persecución. La tradición oral de muchos pueblos del mundo, hacen referencia a esta naciente institución.

Durante la Edad Media, el asilo mantenía su carácter religioso, pues se producía en la infraestructura eclesial (templos o conventos infranqueables para la autoridad), y se lo otorgaba a delincuentes comunes que mostraban arrepentimiento y su vida estaba en peligro.

La Reforma de la Iglesia, abrió un nuevo escenario para el Asilo, pues las Iglesias ahora divididas, dejaron de dar asilo a delincuentes comunes e institucionalizaron darla a políticos, pues los reformistas cumplían un rol político: así nace el Asilo Político como tal.

Esta institución en América Latina tiene larga data. Las colonias albergaron a disidentes y libre pensadores que cuestionaban las monarquías y que cumplían un rol ideológico independentista especialmente en las Universidades, entre las que se destaca la Universidad Real y Pontificia de San Francisco Xavier, la más antigua del continente, y donde sacerdotes jesuitas albergaban a perseguidos de la Corona. Es interesante ver como en América Latina, la Universidad, empieza a jugar un rol en la institucionalización del asilo.

Las luchas por la independencia afincaron este rol de las Universidades, sino que además hicieron que los nacientes estados de los países que primero se liberaban, otorguen asilo a otros patriotas perseguidos en las todavía colonias vecinas. Fue algo común durante las guerras de la independencia, que patriotas cruzaran las fronteras de los Virreinatos para proteger su vida y ser reconocidos por los nacientes estados como personas perseguidas merecedoras del asilo político.

Durante la época Republicana, especialmente en las etapas de los denominados caudillos bárbaros, es decir militares que se convirtieron en dictadores a lo largo y ancho de nuestra América, el asilo se institucionalizó como una práctica de derecho consuetudinario.

Ya en el siglo XX, esta práctica consuetudinaria adquirió una base convencional es decir, se la institucionalizó en base a tratados y convenciones reconocidas e incorporadas a sus legislaciones internas.

Dado el tipo de contingencias políticas (revueltas/revoluciones) tan comunes en nuestra historia como región y que afectaban masivamente a las sociedades en conflicto, en América Latina se desarrolló un concepto propio del Refugio Político, como una variable del Asilo Político lo que implicaba aceptar los Desplazamientos poblacionales masivos como efecto de los conflictos políticos, constituyéndose en otra categoría que enriquecía el original concepto de Asilo, que básicamente era unipersonal.

Bolivia y la tradición del Asilo y el Refugio

 

En Bolivia, estas instituciones tuvieron una amplia vigencia a lo largo de la República y especialmente durante los períodos de dictaduras militares.

En la apertura del proceso democrático, el gobierno de Dn. Hernán Siles Suazo, institucionalizó el Refugio Político y Bolivia se adhirió a la Convención del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados ACNUR, permitiendo que el Refugio Político, hasta entonces impulsado generalmente por las Iglesias Católica, Metodista y Luterana, tuviera un respaldo y reconocimiento estatal, fundando al CESEM como agencia de ACNUR en Bolivia y cuya función era recibir a solicitantes de Refugio de cualquier parte del mundo pero en especial de América Latina.

El CESEM funcionaba en base a una Comisión entre Estado y Sociedad Civil, donde por tradición se incorporaron la Iglesia y la Universidad, para analizar los casos de solicitud y de acuerdo al Estatuto del Refugiado, calificar la solicitud y otorgarle o no el Refugio.

Dados los procesos políticos que vivían naciones hermanas, se otorgó refugio en Bolivia a peruanos, chilenos, argentinos, uruguayos, paraguayos, colombianos, guatemaltecos, salvadoreños, incluyendo a cubanos, servios, vascos, gitanos y apátridas, entre otros.

Para poner algún ejemplo de cómo funcionaba esta institución humanitaria, durante esos años el ACNUR en Bolivia, mediante el Consejo Nacional del Refugiado CONARE, otorgó refugio a militantes de organizaciones de izquierda y al mismo tiempo a militares que por circunstancias de la política interna de sus países eran sus perseguidores. Ambos, dadas las condiciones de guerra interna de sus países, no podían permanecer en ellos pues sus vidas corrían peligro. Analizada la situación por el CONARE, ambos contendores podían calificar y de hecho calificaron para otorgarles refugio, sin que esto hubiese significado en ningún caso, inconvenientes diplomáticos, con los países de donde los solicitantes de refugio procedían.

Esta acción humanitaria, no estaba dirigida solamente a militantes progresistas, sino también a conservadores, por lo que como se dijo líneas arriba, también cubanos disidentes o servios, fueron merecedores de refugio en Bolivia.

Una muy importante experiencia, con luces y sombras pero que marcó hitos en el refugio en nuestro país durante el gobierno de la UDP, fue el refugio otorgado a 29 familias de guatemaltecos y salvadoreños, quienes huían de la guerra en Centro América. A cada una de estas familias, el Estado boliviano le otorgó 25 hectáreas de tierra en las colonias de San Pedro y Litoral, en el norte cruceño, además de dotarles mediante donación del ACNUR de dos tractores para su producción y autoconsumo.

Ya en este siglo, estas familias retornaron a sus países de origen una vez superadas las causas que fueron motivo de refugio, aunque muchos de sus hijos nacidos en Bolivia, se quedaron a vivir en nuestra tierra.

La transformación de una institución humanitaria en un instrumento de presión política internacional: asilo y  refugio en nuestros días

 

Las Naciones Unidas y sus instituciones están en crisis y las Convenciones sobre Asilo y Refugio son también parte de esa crisis.

Sólo así puede entenderse que prácticas consuetudinarias primero y basadas en Convenciones después, que tenían como elemento esencial salvaguardar las vidas de las personas, hoy sirvan para proteger su hacienda, es decir, la economía de los supuestamente perseguidos. Dicho de otra manera, el bien protegido ya no es la vida sino la propiedad de los que “tengan sobradas razones para suponer que su vida corre peligro” (Convención Ampliada del Refugiado – ACNUR).

De esta manera, una definición que se había producido para salvaguardar las vidas de contingentes de desplazados por la violencia interna, hoy sirve para aplicarlas a políticos, que en el ejercicio de sus funciones, han cometido delitos, incluso de lesa humanidad, por los que no debían haber calificado jamás como refugiados.

Aferrados a la condición subjetiva de la persecución supuesta, no tienen más argumento “valido” para solicitar refugio y/o asilo. Y hay Estados sátrapas que los acogen.

Los Sánchez asilados en EE.UU.

 

Es bochornoso saber que Gonzalo Sánchez de Lozada o Carlos Sánchez Berzaín son refugiados en los Estados Unidos. No sólo entristece sino que da asco saber que una institución pensada con fines humanitarios hoy sirve para proteger a delincuentes a los que la historia no necesita juzgarlos, pues sus actos ya se encargaron de hacerlo.

Las masacres de Amayapampa y Capacirca y los 66 muertos y más de 300 heridos de la Guerra del Gas no contaron para la oficina del ACNUR en EEUU al momento de calificar la solicitud de refugio de Sánchez de Lozada. Como tampoco analizaron las ligazones de Sánchez Berzaín y su bufete con el narcotráfico durante el gobierno de García Meza o su responsabilidad en las muertes de Achacachi, Chúa, Sorata, Palca cuando siendo civil asumió el mando militar de las acciones en su condición de Ministro de Defensa. Esas muertes, todas de personas civiles desarmadas incluyendo niños/a no contaron con una evaluación equilibrada de la oficina del ACNUR en EEUU.

¿Cómo puede ser que el argumento de esa aceptación de refugio de los EEUU, sean “fundadas razones” de persecución, si cuando en el fondo sólo quieren blindar una solicitud de extradición? Es o no una instrumentalización del Asilo y el Refugio? Que otra cosa puede explicar esta decisión?

Los “hijos” de Sánchez asilados en la región

 

La larga lista de refugiados bolivianos en el Perú, la mayoría miembros del gabinete de Sánchez de Lozada y la mega-coalición con la que gobernaba, no amerita comentario distinto. Bajo ese concepto, durante el gobierno de Alan García, las palomas perseguían a las escopetas.

Otro caso “emblemático” por lo burdo de su procedimiento fue el refugio otorgado por el ACNUR paraguayo, instrumentalizado por los colorados, que concedió refugio a Mario Cossio, gobernador fugado y según actuales encuestas repudiado por más de dos tercios de la población del departamento que lo eligió: Tarija.

Las razones de este repudio son de dominio público: apropiación ilícita, uso indebido de bienes del estado, nepotismo, daño económico, malversación de recursos públicos.

Frente a este cúmulo de acusaciones y procesos iniciados, el ACNUR paraguayo se hizo de la vista gorda y dejó pasar favorablemente la solicitud de refugio. No podía ser de otra manera. Cossio había financiado económicamente, la campaña política del candidato colorado, con recursos del IDH de los tarijeños.

El asilo otorgado a Roger Pinto Molina por el Brasil

 

A diferencia de los otros casos de asilo político, este en particular es un caso más complicado y deja entrever otras facetas de la crisis e instrumentalización de esta humanitaria institución.

Seguramente los prolegómenos están dados en los resultados de la masacre de Porvenir, de donde se dice que alrededor de 600 bolivianos solicitaron refugio en los Estados de Rondonia, Acre y Amazonas. Si no hubiese sido detenido, seguramente Leopoldo Fernández, el cacique de Pando, también se habría victimizado y usado el mismo mecanismo para evadir la justicia y su responsabilidad sobre los hechos de Porvenir.

Quedan muchas dudas sobre las condiciones en que se dieron estos casos de refugio. Eso porque es conocido de todos, que en la región amazónica los pobladores de ambos lados de la frontera, en innumerables casos tienen doble nacionalidad, pues la frontera constituye un Río navegable y susceptible de ser cruzado en lanchas aún en épocas lluviosas.

Si los solicitantes de asilo tuvieran doble nacionalidad, la condición de refugio no debería aplicarse si no fuera en un tercer país. Sin embargo, saltar esta cláusula de elegibilidad, fue la manera en que se cooperaron los “dueños” de la Amazonía.

Seguramente los informes de los gobernadores de estos Estados, pesan políticamente lo suficiente para que el Gobierno brasileño a través de Itamaraty (su Ministerio de Relaciones Exteriores), tome tan seria decisión.

Lo evidente es que esta decisión sale de los marcos convencionales en la medida en que las causales internacionalmente aceptadas para la solicitud de refugio, señalan con absoluta claridad, que quienes tienen deudas con la justicia del país de origen así como quienes han cometido delitos de lesa humanidad o que contravinieron los principios de las Naciones Unidas, no podrían ser aceptados como refugiados. (Convención del Refugiado)

Será difícil conocer las razones de fondo de esta decisión que es soberana del país que la otorga, así como soberana también es la decisión de otorgar pasaporte de salida del país denunciado.

El caso más connotado de una situación de esta naturaleza fue el de Raúl Haya de la Torre quien solicito asilo en la Embajada de Colombia y cuyo salvoconducto no fue facilitado durante 6 años, tiempo en el que cambio el gobierno en el Perú y el líder político del APRA suspendió su solicitud pues las condiciones para la misma, habían variado en su país. En este caso histórico las relaciones binacionales se afectaron sensiblemente.

Esperemos que este no sea el caso en nuestras relaciones bilaterales con el Brasil.

Lo real es que esta aceptación de asilo, constituye un golpe bajo a nuestras antigua amistad y se suma a las acciones internacionales de descrédito del gobierno del Presidente Morales, impulsadas por el capital internacional y sus administradores locales.

Nuestro Estado Plurinacional debe tomar las previsiones pues es evidente que nuestras relaciones con el Brasil atraviesan por una difusa etapa, siendo necesario dar a esta relación la altura que le corresponde, con signos claros, como: el fortalecimiento de nuestra Embajada, la des-actualización de viejas controversias económicas con PETROBRAS que a la larga resultaron un boomerang; revitalizando un acercamiento hacia Dilma Roussef, reparando lo sucedido cuando esta accedió a la primera magistratura, y a cuyo acto de envestidura presidencial sólo asistió oficialmente el Embajador José Alberto Gonzales, produciendo una grave señal en términos diplomáticos.

La definición ampliada del refugiado puede y admite dar espacio a consideraciones de orden subjetivo, por lo que es preciso cuidar el valor de las relaciones bilaterales.

Seguramente para la decisión de Itamaraty habrán pesado elementos de la definición ampliada, dándoles una valoración superlativa a las denuncias de un supuesto “acoso político” por la existencia de más de 18 juicios ordinarios, agravados por una también supuesta “parcialización de la justicia”, sumadas a la denostada “ausencia de independencia de poderes” y la propagandizada “violación sistemática” de los derechos humano junto a los “intentos de violación” de la libertad de expresión: todos caballos de Troya de los planes transnacionales de debilitamiento del gobierno del Presidente Morales.

*     Miembro del MG, trabajó para la agencia del ACNUR en Bolivia y diferentes organizaciones de DDHH en Bolivia y el continente. Fue Embajador de Bolivia ante la R.P. China.

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