diciembre 2, 2021

Los movimientos electorales de un diario

Un matutino local, de pocos años de vida, ya no oculta su sistemática oposición al presidente Evo Morales y al proceso de cambio. El año pasado se ha inventado la muerte de un niño y la desaparición de algunos dirigentes en la intervención policial en Chaparina, alienta la construcción de una matriz de opinión que busca presentar al gobierno como permisible en la lucha contra el narcotráfico y la corrupción, amplifica los conflictos sociales y los interpreta de tal manera que no da cuenta que en su mayoría son una disputa por el excedente que no cuestiona el proceso político abierto en enero de 2006, y desde junio le falta poco para declarar “líder” de la democracia a un senador acusado de cometer delitos de corrupción pública.

Y ahora, como es lógico, este medio va ingresando en temas electorales, ya sea a través de estudios de opinión encargados por este mismo medio o interpretando otros que hacen similares mediciones. Entonces, coloca titulares como el “59% dice no al tercer mandato de Evo” y trata de validar su posición política en la opinión de analistas y políticos de la oposición, quienes sostienen que la “baja popularidad de Evo” hizo que adelantara la campaña.

¿Qué tal? “Brillantes” los análisis del medio y de sus fuentes. Pero aún más “profunda” la sentencia cuando dice que “nada le impedirá (a Evo) que eso suceda (participar en las elecciones de 2014) y su tercer mandato quedará en manos de la población. Ahí es donde podría tener más problemas”.

Algunos apuntes necesarios, a tal “brillantes” conclusiones.

Primero, que Evo Morales tenga entre enero de 2010 y junio de 2012 un promedio de 35 a 40% de respaldo en las ciudades del eje central (La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz), a pesar del asedio permanente del que es objeto por la oposición mediática, más bien permite anticipar que, sumadas otras ciudades y el área rural, el líder indígena tendrá un resultado bastante cercano al promedio del obtenido en diciembre de 2005 y diciembre de 2009.

Segundo, si asumimos con cuidado el resultado de esos estudios de opinión como tendencia electoral, es evidente que cerca del 50% del electorado que rechaza el cambio se fragmentará en al menos tres candidaturas de oposición, con lo cual estaremos ante un panorama más o menos similar al de 2005 y 2009.

Tercero, que a diferencia de las restricciones determinadas por la democracia de pactos que los medios de oposición prefieren no tocar, este proceso de ampliación de la democracia impulsado por los movimientos sociales y el gobierno tiene en el soberano, es decir en el pueblo, el sujeto con capacidad de emitir el veredicto final. Desde el principio, los conductores del cambio no han hecho otra cosa que entregarle al pueblo la primera y la última palabra. Esa es la diferencia entre los golpes de estado y las revoluciones, entre las democracias aparentes y las democracias reales.

Cuarto, desde enero de 2006 hasta el presente, no hay un día en que el presidente Evo Morales deje de visitar tres o cuatro comunidades, pueblos o municipios para inaugurar obras, hablar con la gente o participar de encuentros de los sindicatos. Evo Morales tiene un estilo de relación directa con el pueblo organizado.

La noción de entregar obras por razones de campaña corresponde más bien a los políticos de la derecha, que no tienen otra manera de acercarse al pueblo.

En síntesis, mientras la oposición ya está en plena campaña electoral, con el respaldo de viejos y nuevos medios de comunicación, el gobierno camina en dirección de concretar los megaproyectos que figuran en su plan 2010-2015. Lo que no se vislumbra en el horizonte es una oposición, incluida la mediática, que le presente al país un proyecto distinto al que rechazan de todas las formas.

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