noviembre 29, 2020

Metamorfosis

por: Sonia Victoria Avilés Loayza

“Metamorfosis” 1 es parte de una obra intitulada “Cuentos de los Andes para Inti”. De corte etno-antropológico, la historia profundiza en la comprensión de la personalidad del hombre Antis o Andino-Amazónico.

La Colonia ha sido una época difícil para las relaciones humanas en el Nuevo Mundo

—lo es todavía en ciertos ámbitos de la sociedad donde racismo y clasismo se esconden hipócritamente—.

Las haciendas eran prósperas gracias a la mano de obra esclava de los Aymaras, Quechuas y otros grupos locales sometidos por los españoles, criollos y mestizos 2 poderosos.

Quiere el destino que la única hija del hacendado más poderoso de la región de los Sud Yungas 3 y uno de sus desgraciados peones se enamoren. Conocedores de las diferencias de estatus social, impuestas por el sistema colonial, los enamorados mantenían su relación en secreto. Desafortunadamente, el hacendado descubre el romance y enfurecido ordena castigar al bracero: las indicaciones eran claras, azotarlo hasta la muerte. La joven, desesperada acude a un amigo: un sabio y consejero de la nación Leco 4 a la que pertenecía su novio.

El anciano brujo acepta ayudarlos, sin embargo, enfatiza que la libertad no la encontrarían fácilmente, era necesario el sacrificio y sólo si ambos estaban dispuestos, él desvelaría una salida. Si bien la joven no entendía exactamente a qué se refería el hechicero cuando hablaba de sacrificio, comprendía perfectamente la necesidad de renunciar a algo a cambio de un acto mágico. Fuera lo que fuere, estaba dispuesta a correr el riesgo, y sabía que su compañero también.

Durante la noche, la joven logró burlar al padre y alcanzar al desfallecido amante. Con gran dificultad lo liberó y lo ayudó a llegar hasta la choza del sabio, donde lo curaron y escondieron.

A la mañana siguiente, el hacendado enloquecido buscaba al peón que le había robado lo más preciado. Lo buscaba por doquier sin suceso.

La hija fingía no saber nada y con el corazón oprimido veía al padre salir cada noche armado junto a una cuadrilla de caza y perros a recorrer la zona.

Espuntando el alba, regresaba el padre siempre decepcionado:

–           ¿Dónde pudo haberse metido? ¡No habrá ido tan lejos malherido como estaba!

–           Amo ya no lo busque, habrá muerto en el monte a merced de las fieras y los jaguares.

Finalmente el hacendado dejó de buscar y volvió a ocuparse de sus negocios sin perder de vista a la hija.

–           ¡Síganla a dónde vaya!

La joven, consciente de ser vigilada, se encerró en casa y esperó pacientemente que los días transcurrieran, sabía que su novio necesitaba tiempo para recuperarse y estar listo para afrontar cualquier empresa.

Lastimosamente, el plan de la muchacha no era perfecto. Fue descubierta en medio de la noche mientras se precipitaba hacia la choza del hechicero.

–           ¡No patrón, donde el brujo nooo. Nosotros no bajamos al río a esta hora!

El padre junto a familiares, amigos y algunos peones obligados, invadieron la choza del anciano. No obstante, ¡el lugar estaba vacío!

A pocos metros del río se desarrollaba la siguiente escena:

–           ¿Están seguros?

–           Sí, estamos seguros y listos.

–           Entonces, no hay tiempo. Escuchen a los perros, ya están cerca. Quítense la ropa.

Los jóvenes se desnudaron y el viejo procedió a bañarlos con una poción mientras cantaba y bailaba.

En medio del ritual irrumpió el padre con el grupo.

–           ¡Corran y sean libres!

No terminaba el hechicero de pronunciar estas palabras, cuando el hacendado acometió al anciano.

–           ¿Dónde están!

–           Lejos, muy lejos…

–           Patrón mire, huyen río abajo.

–           ¿Dónde, dónde!

Con la ayuda de las antorchas se vislumbraban los cuerpos claros de los jóvenes que corrían hacia la playa.

Llegados a la riva se miraron a los ojos:

–           ¡Ahora!

Se sumergieron en las aguas, buceando para alcanzar la otra banda del ancho río, frontera natural entre Andes y Amazonia.

Con gran fatiga, después de horas de improvisar un puente con troncos hasta un islote y apoyándose en grandes rocas, sólo hacia el amanecer el padre y su gente cruzaron el caudal.

–           No hay nada señor, ni rastro.

Agotado en extremo uno de los peones se extiende sobre la arena mientras ve asombrado cómo desde lo profundo de las aguas una pareja de jaguares emerge lentamente. Ya en la rivera, en un segmento protegido por la densa vegetación se entrevé al macho que tiernamente seca con la lengua a la hembra. 5

*          Cientista social, arqueóloga y escritora, con estudios en Latinoamérica, Europa y Medio Oriente. Miembro fundador del Colegio de Arqueólogos y Antropólogos de La Paz-Bolivia. Actualmente dirige la sociedad de investigación Bononia Archeologia. Ha publicado innumerables obras dedicadas al estudio de las sociedades pasadas y al análisis político actual. Entre sus recientes publicaciones se destacan: Qhapaqñan Caminos Sagrados de los Incas, Aspetti sulla conservazione della Roccia Scolpita di Samaipata, Caminos del Nuevo Mundo y Cuentos de los Andes para Inti.

1          Historia narrada por mi madre, sobre las vivencias de una tradicional familia de su pueblo hacia finales del siglo XVIII.

2          Criollos y mestizos eran términos utilizados por los españoles para diferenciar categorías de personas con distintos privilegios y limitaciones. Los criollos eran los hijos de los españoles nacidos en las colonias, quienes gozaban de todo derecho, excepto el acceso a cargos públicos destinados únicamente a los españoles; y los mestizos o descendientes de la unión de españoles y autóctonos, cuya fortuna o desgracia dependía de la disposición de la parentela española, que podía reconocer y beneficiar al mestizo o negarlo y condenarlo a la miseria.

3          Los yungas son un término genérico para definir microclimas amazónicos. Los yungas en Bolivia generalmente se encuentran entre la puna y las montañas y son el ingreso hacia las tierras bajas de la selva y Amazonia. Los Sud Yungas son una amplia provincia cálida y montañosa de La Paz.

4          Los Lecos son un pueblo tan antiguo como el Aymara o Quechua, tienen una lengua propia llamada leco prácticamente inexistente hoy en día. Entre sus usos y costumbres se destaca su habilidad en la navegación de los ríos amazónicos.

5          La metamorfosis de un ser humano a animal, planta o mineral o cualquier otro elemento de la naturaleza, es muy común en los rituales andino-amazónicos. El jaguar, el oso, la serpiente, las aves y las plantas como el maíz o la cantuta (flor de vivos colores, hoy emblema nacional de Bolivia), o ciertas montañas o ríos, son algunas de las entidades mágicas que ocupan un lugar especial en la vida del hombre Antis.

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