octubre 21, 2020

Evo y las elecciones del 2014

Con la promulgación de la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia, el 7 de febrero de 2009, no solo tuvo lugar un cambio en la estructura constitucional de la república de Bolivia, aquella fundada el 6 de agosto de 1825, sino que se dio nacimiento a un nuevo Estado, el Plurinacional de Bolivia. Hablamos pues de un momento fundacional, no de una simple modificación, reforma o cambio constitucional.

Ese debe ser el punto de partida para cualquier análisis de lo que establece esta nueva Constitución y, desde luego, para el debate, insulsamente abierto, sobre la participación del actual Presidente del Estado Evo Morales, en las próximas elecciones generales previstas para diciembre de 2014.

Evo Morales fue elegido Presidente de la República de Bolivia, con el 54 por ciento de la votación a su favor en diciembre de 2005, asumiendo un mes después la primera magistratura de la república de Bolivia por un periodo de cinco años de acuerdo a lo establecido por el ordenamiento constitucional republicano. Durante este periodo de gobierno se instaló la Asamblea Constituyente, concluyendo su trabajo con el proyecto final del texto constitucional en octubre de 2008, determinando, entre otras cosas, la realización del referéndum constitucional el mes de diciembre de ese mismo año.

El pueblo boliviano votó mayoritariamente el texto constitucional, aprobándolo y dando lugar, a partir de su promulgación, a la extinción formal de la república de Bolivia y al nacimiento del Estado Plurinacional de Bolivia. A partir de ese momento de enorme trascendencia histórica, de ese hito fundacional, Bolivia se constituye en un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías. Bolivia se funda en la pluralidad y el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico, dentro del proceso integrador del país (Art. 1 de la CPE).

Como resultado de ese hito histórico, de ese momento fundacional, la propia Constitución previó la conformación de sus órganos para reemplazar a los poderes preexistentes, a través de mecanismos establecidos en el mismo documento constitucional; es decir, en febrero de 2009 concluye la existencia de la república y se inicia un proceso de transición, del viejo estado republicano colonial al nuevo estado plurinacional digno y soberano, que paulatinamente, de acuerdo a cada especificidad, debe ir instalando y consolidando la nueva institucionalidad estatal en todos los sectores del Estado, pues tampoco se puede entender un corte, un borrón y cuenta nueva, de la noche a la mañana, de toda esta institucionalidad.

Esto supuso también la conclusión de los mandatos otorgados por la ciudadanía de la república boliviana, bajo el marco normativo republicano, a todas aquellas autoridades electas, entre ellas el presidente y el vicepresidente de la república, a quienes se les interrumpe el mandato, porque el origen del mismo formalmente había desaparecido y deben someterse al soberano para dar vida a la nueva institucionalidad estatal en sus dos más altas magistraturas.

Las elecciones de diciembre de 2009 fueron las primeras del Estado Plurinacional de Bolivia, los actuales gobernantes y los asambleístas legislativos son los primeros ciudadanos electos en la existencia del nuevo Estado, este carácter primigenio de las autoridades resuelve, en la forma y en el fondo, cualquier duda en torno a la discusión de posterior reelección, es decir que en las elecciones de 2014 se podrá considerar la existencia de reelección, porque es claro que se tratará de la segunda elección de autoridades nacionales, entonces por lógica quienes hubieran sido elegidas en la primera podrán aspirar a una reelección, la primera, desde cualquier punto de vista y aquello no tiene ninguna observación ni duda constitucional.

La Asamblea Legislativa puede, la ley se lo permite, consultar al Tribunal Constitucional, cualquier tema que considere pertinente, pero tal cual lo señaló hace unos días el Presidente Evo Morales “la consulta está por demás”.

La reacción opositora

Lo que ha sucedido a partir del anuncio de la consulta era previsible, es más, la oposición lo estaba aguardando para poder agendar un nuevo tema de “desprestigio” que tienda a debilitar la creciente popularidad del presidente Morales, no solo ratificada por encuestas sino palpable en los distintos sectores de la población boliviana.

La oposición sabe que Evo Morales volverá a ganar con soltura, con comodidad, la próxima elección; sabe también que un supuesto referéndum constitucional modificatorio de la actual constitución también lo ganaría; pero la oposición tiene como objetivo no otro que debilitar la gestión de gobierno, con campañas mediáticas de plagadas de mentiras y de manipulación y con otras acciones como procesos de consulta electoral, porque obviamente si se admitiera el referéndum tendría que realizarse seguramente en el curso de este año o a principios del próximo y aquello significaría volcar parte de la atención gubernamental a esa actividad, además de una enorme cantidad de recursos que saldría de la economía del Estado, para la realización de dicha consulta, en momentos en que la prioridad de la administración gubernamental apunta al relanzamiento del aparato productivo con una importante dosis de inversión pública.

Pero no es sólo eso, la oposición está convencida de la imposibilidad real, material, política de vencer en las próximas elecciones a Evo Morales y al proceso de transformación, que en él encabeza, por varias razones a saber: no existe un liderazgo real opositor que la aglutine, ninguno de los visibles, Doria Medina, Del Granado, Costas, Suárez ni Cossio, ni por asomo cuentan con la capacidad de convocar a la esmirriada y famélica oposición boliviana, debido a que cada uno de éstos representa a intereses de círculos particularmente cerrados y de difícil fusión. Una cosa es ponerse de acuerdo en un candidato para un municipio y decir que la oposición está unida y otra subordinar los intereses de la derecha radical y fascistoide representada por Suarez y Costas, a la derecha empresarial de Doria Medina o a la social democracia de “pseudo” izquierda de Del Granado y constituir un solo proyecto nacional, bajo un solo liderazgo. ¿Quién iría a la cabeza? Juan encima de Samuel o a la inversa y Rubén y Ernesto aceptarían ser furgones de cola de un proyecto sin futuro?, parece bastante difícil, para decir lo menos.

Por eso es que ha sido la cautela la que ha dominado las reacciones de casi la totalidad de los dirigentes (no creo que alcances a la dimensión de líderes) en torno a la consulta legislativa y a ahora recién abierta posibilidad de la candidatura del presidente Evo Morales, porque están conscientes de que deben andar con cuidado para no sufrir una derrota aún más estrepitosa de las que ya les han sido infringidas en anteriores procesos electorales. Solo el desaforado y resentido ex aliado gubernamental Juan Del Granado, se salió del libreto.

Del Granado ¿candidato?

Es ahí donde se explica la furibunda aparición en escena del ex alcalde paceño (y exconcejal sucrense), cuyo tono desafiante y desatinado, causó más hilaridad que otra cosa, anunciando antes que nadie, su candidatura para el 2014, sacando de su afiebrada imaginación haber ganado dos elecciones al presidente, cuando nunca estuvieron enfrentados y una cosa es una elección municipal en La Paz (en la que no participó Evo y tampoco Juan) y otras, muy distintas, unas elecciones nacionales (en las cuales el Presidente Evo Morales ha demostrado ya su enorme poder de convocatoria ciudadana en más de una oportunidad).

Escarmentado, seguramente, por lo que le pasó en las elecciones de la gobernación del Beni (su fracaso rotundo), el ex alcalde paceño se lanza al ruedo electoral 2014 prematuramente, para luego pretender disputar la supremacía opositora a las derechas radical y empresarial. Es que el “Sinmiedo” ha comprendido que todo se le viene abajo; se asomó al MAS desde el 2005, a Evo Morales, para aparecer en la foto de la revolución, para figurar como siempre lo hizo en momentos importantes, pero principalmente soñando constituirse en el sucesor de Evo. Cuando vio que aquello era imposible, que su falta de estatura política y moral le impedía alcanzar el sueño, se puso al frente, pasó a la oposición y ahí es donde se encuentra, buscando por donde se pueda atacar al gobierno utilizando la estructura administrativa y política del municipio paceño, deseando encontrar un resquicio que le dé la oportunidad de crecer políticamente, de romper el cerco de la hoyada paceña en el que se encuentra encerrado.

Sin discusión

La oposición ha demostrado una vez su pequeñez, su mediocridad y su incapacidad de articular una propuesta política alternativa al proceso de cambio, por lo que recurre a cualquier tema coyuntural pretendiendo debilitar la gestión gubernamental, existiendo temas fundamentales para el país y para los bolivianos, en los cuales no expresa opinión alguna, seguramente porque nada tiene que decir.

La definición acerca de que el presidente Evo Morales sea candidato a la presidencia en las elecciones del 2014 es un tema que compete al Movimiento al Socialismo, a las organizaciones sociales protagonistas fundamentales de este proceso de cambio y, desde luego, a él mismo. La decisión sobre si Evo debe seguir como Presidente de los bolivianos por un nuevo periodo constitucional no le corresponderá a nadie más que a los propios bolivianos, al emitir su voto en las elecciones de 2014.

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