agosto 24, 2026

El gobierno del miedo

No se trata de preguntar cuál régimen es más duro, o más tolerable, ya que en cada uno de ellos se enfrentan las liberaciones y las servidumbres”. Posdata sobre las sociedades de control

¿Qué significa vivir en una sociedad de control? Significa ser parte de una “maquinaria de producción de miedos y de producción de dispositivos para enfrentarlos” 1. La inseguridad en las calles, el narcotráfico, el terrorismo, la trata y tráfico de personas, la venta de órganos, los secuestros express, los feminitranslesbinfanticidios, entre otros, son emergencias de este gobierno del miedo que excede el mero temor a la agresión física.

Contrariamente a lo que ocurría en las sociedades del siglo XII, cuyo caso emblemático es el de Damiens, condenado a muerte en 1757, quien fuera torturado con plomo hirviendo en las tetillas y descoyuntado con la ayuda de caballos y cuchillos mientras una muchedumbre contemplaba el suplicio en servidumbre de patíbulo… Y, a diferencia de lo que sucedía en las sociedades disciplinarias del siglo XVIII, en las que la cárcel era el santo y seña de las instituciones de encierro, con su arquitectura (el Panóptico) convertida en lógica social (el panoptismo) y el castigo, la tortura misma, quitada del mundo del espectáculo. Período este, en el que las teorías penales construyeron la complejidad de la administración del castigo y pasaron a ser importantes el cuerpo y el alma del delincuente, de modo que se multiplicaron tanto los códigos penales como las modalidades del encierro que gestionaba el castigo… En las sociedades de control, el castigo ya no es ocultado en una cárcel, al estilo del siglo XVIII, sino reafirmado, exaltado, utilizado bajo la condición de situación ejemplar que apacigua la sensación de inseguridad. Y la diferencia, con el siglo XII, es que ahora el papel espectacular del castigo no es cumplido por un verdugo frente a una muchedumbre sino por una interacción marcada por los medios de comunicación. El marketing y la publicidad son ahora los nuevos aparatos de normalización.

En las sociedades de control, el “público” no obedece a las reglas de formación corporal de la disciplina foucaultiana sino que se guía por la propagación de los signos a distancia, hecho que la multiplicación de los medios de comunicación en el siglo XX (la radio, el cine, la televisión, Internet, las tecnologías digitales portátiles) no hace sino confirmar. Según Michael Hardt, en las sociedades de control lo que hay es corrupción. Pero, “No se debería dar a este concepto de corrupción una significación moral o apocalíptica. Hay que concebirla a la manera de Aristóteles, como el proceso inverso de la generación, como un devenir de los cuerpos, un momento en el ir y venir de la formación y deformación de las subjetividades” 2. Para Lazzarato, “Si las disciplinas moldeaban los cuerpos constituyendo hábitos principalmente en la memoria corporal, las sociedades de control modulan los cerebros y constituyen hábitos principalmente en la memoria espiritual” 3. Lazzarato propone, situar las sociedades de control bajo el término de noopolítica (conjunto de técnicas de control), cuya operatoria se basa más en grabar consignas variables en la memoria, a través de las tecnologías de información y comunicación, que en tallar consignas fijas en subjetividades encerradas. La noopolítica, tanto en la vigilancia contemporánea como en las condiciones actuales de la administración de la pena y el castigo dentro y fuera de la cárcel, pasando por las modulaciones subjetivas que tienden a ocupar el espacio de los antiguos moldeados disciplinarios, es el dispositivo central del gobierno del miedo. Su actuación a través de las tecnologías digitales, pero también a partir de la información asociada a las noticias: in-forma, da forma, a un conjunto de acciones y relaciones humanas.

Este sería, el verdadero sentido del paso, del moldeado disciplinario del siglo XVIII, a la modulación de la sociedad de control, del siglo XXI.

1          Diego Galeano. “Gobernando la seguridad. Entre políticos y expertos”, en Tiempos inclementes. Culturas policiales y seguridad ciudadana. (Gregorio Kaminsky, compilador). Buenos Aires, Universidad Nacional de Lanús, 2005, página 120.

2          Michael Hardt. “La societé mondiale de contrôle”, en Gilles Deleuze. Une vie philosophique. (Eric Alliez, compilador). París, Institute Synthélabo, 1998, página 374). Esto será desarrollado más ampliamente por Hardt y Antonio Negri en el capítulo “Generación y corrupción” de Imperio.

3          Mauricio Lazzarato. Políticas del acontecimiento. Buenos Aires, Editorial Tinta Limón, 2006, página 100.

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