octubre 31, 2020

El presidente Evo Morales y el derecho al Mar en la Cumbre Celac-UE

La invasión y ocupación territorial seguida de acciones militares desatadas por Chile hacen 134 años, debemos leerlas desde la economía y desde la política.

Bien hizo el Presidente Evo Morales en la Primera Cumbre CELAC – UE en señalar que en el siglo XXI no podemos mantener conductas que ratifiquen el colonialismo externo e interno.

La invasión a nuestro departamento de Cobija en 1879 fue resultado de la ambición europea para acceder a recursos naturales como el salitre y el guano, indispensables componentes químicos para abonar la tierra y hacer posible su revolución agrícola.

La revolución industrial europea y la alimentación del proletariado también estuvo basada en la apropiación alevosa de los recursos naturales nombrados, así como del tubérculo de origen andino: la papa.

Nuestra contribución a la revolución agrícola europea no puede pasar desapercibida en la historia oficial. Alimentamos a los proletarios europeos y generamos la posibilidad de la aceleración de los ciclos de cultivo de la tierra incorporando excelentes fertilizantes naturales, acortando el tiempo de recuperación de las tierras explotadas.

Por tanto, nuestro aporte no se dio solamente vía mercantilismo, y la apropiación de metales preciosos durante la colonia, en el proceso de acumulación originaria del capital.

En ese contexto, el desarrollo del capitalismo europeo, fue de la mano del colonialismo y Chile actuó como buen colonizado, bajo las órdenes de sus patrones ingleses que le habían dotado de una fuerte flota mercante y militar.

Por eso fue relevante hacer referencia al colonialismo interno y externo en la reunión CELAC-UE. Se develó la responsabilidad europea en las causas de la denominada “guerra” del Pacífico, así como la actitud colonizada de la oligarquía chilena que actuó siguiendo los designios de sus patrones europeos de aquella época.

De cara a un proceso de integración como el que se propone CELAC resulta saludable expresar nuestras diferencias en torno a lo que significan la colaboración y la complementación, libres de una impronta colonial.

Por otra parte, desde una posición de paz, fue de crucial importancia señalar que no estamos planteando una reivindicación, sino un derecho.

No estamos clamando al mundo algo que nos corresponde por naturaleza, sino estamos remarcando que si como Estado nacimos con mar, es un derecho tener acceso a él, pese a los tratados impuestos, “casualmente” con los Estados Unidos como mediador.

El llamado derecho de la guerra tan común en los procesos de formación de estados nacionales, no puede tener mayor valor específico que los derechos de los pueblos.

Y aún, si se tratara de haber tenido que tributar con los derechos de la guerra, es preciso remarcar que el mayor yacimiento del mundo de cobre, Chuquicamata está en el departamento de Cobija, que fuera arrebatado como efecto de los tratados.

Chile ha explotado ese yacimiento por más de cien años y con creces a resarcido sus gastos de guerra, si ese fuera su argumento.

El derecho de Bolivia al mar, por todas estas razones, es un asunto multilateral y saludamos el discurso del Presidente Morales, para recordarle esa injusticia a Europa y los países de la CELAC demandando su necesario posicionamiento para resolver esta injusticia histórica.

*          Fernando Rodríguez Ureña es zoociologo, con maestría en quimeras. Hizo su doctorado en la pluriversidad de Los Sauces en Lian Ma He Nan Lu. Alguna vez fingió como diplomático.

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