octubre 26, 2020

Mendoza el pretexto: la colonialidad de verdad

La oposición colonial y conservadora se encuentra en pleno trabajo para desprestigiar al gobierno y debilitar el caudal electoral, que aún mantiene el presidente Morales. Hoy el escenario de esta batalla es Oruro.

La estrategia aplicada es la repetición de lo que en su tiempo aplicó el Comité Interinstitucional en Sucre, con el discurso de la “capitalidad”. Hoy se pretende instalar la figura de un héroe, perdido en la noche de la historia.

Por supuesto que no han faltado los escribidores de historietas para apoyar esta iniciativa de la oposición (compuesta por el MSM, la UN, el nuevo Partido de la COB, y los descontentos de siempre: el CONAMAQ) toda esta junt’ucha de políticos, han creado un clima que tensiona la tranquilidad de cualquier sociedad.

Cuando se acude al patrioterismo siempre se tiene este resultado, pasó en Sucre, en Potosí, en Santa Cruz, Tarija, etc. No es un fenómeno nuevo, pero los agentes comunicacionales, sin realizar el mínimo análisis se han dado a la tarea de magnificar los hechos.

Muchos opinólogos, especialmente los neoliberales como Cordero, Lazarte, Arias y otros más. Apuntan directamente al Presidente Morales, sin tomar en cuenta que cualquier acción del Ejecutivo, vulneraría la autonomía del novísimo parlamento departamental.

No debemos llegar a engaños, detrás del aparente civismo departamental se esconde una acción política debidamente planificada y cuyo desenlace fortalecerá la conciencia del cambio.

La figura de héroe instalada con insistencia mediática nunca formó parte del calendario cívico orureño, peor nacional, y es sabido que en nuestro país los nombres de calles, edificios públicos, plazas, plazoletas, aeropuertos, se han realizado de manera arbitraria según las influencias económico-políticas del momento. ¿No tenemos escuelas, calles, plazas, con nombres de dictadores?

¿Acaso no se cambio el nombre de una provincia paceña de Caupolicán, indígena rebelde, por el de Franz Tamayo?

Las pequeñas élites locales, que añoran sus tiempos de dominio y despotismo siguen insistiendo, mediante los representantes de la oposición, mantener una memoria oligárquica y colonial.

Por estas características el problema de Oruro es un dilema en el que se enfrenta el cambio versus la mentalidad colonizada. Es pues una lucha de poder regional.

La crisis del Estado colonial-oligárquico seguirá dando estertores, que sacudirán el cuerpo social de nuestro país, la enfermedad de la colonialidad no se la pueda combatir de una vez y para siempre, pues en cada momento recibe reanimaciones de los sectores menos esperados, que son manipulados desde las sombras de la historia.

Tendremos que acostumbrarnos a convivir con los estertores de un cuerpo que se niega a morir, como en todo mal terminal será el tiempo el encargado de dar su veredicto.

Por lo pronto debemos desnudar a los arropados actores de esta puesta en escena que se recubre de civismo, siendo en el fondo una expresión de la vieja práctica restauradora.

*          Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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