octubre 9, 2026

De la movilización cobista a la conspiración derechista

por: Luis Camilo Romero

La violencia, lo hemos manifestado en varias oportunidades, es el método para mantener sometidos los intentos de liberación de los pueblos. En Latinoamérica comenzaron con la República Dominicana, hoy con los mismos objetivos se pone en marcha los planes de debilitamiento de los gobiernos democráticos.

En Bolivia, la conspiración desde los agentes internos del imperio nunca ha descansado, tal parece que lo que se vive estos días es su estrecha coordinación con los grupos llamados de izquierda que tienen influencia en sectores sindicalizados y del magisterio del país; nada nuevo en nuestro país si recordamos lo acontecido desde los años 1946, 1949, 1964 y en 1984.

Los últimos conflictos que movilizó a los trabajadores en el país develó al desnudo la fragilidad de la organicidad de la Central Obrera Boliviana y su desbande ideológico a partir de lo que originalmente se concibió a la COB con una sola identidad desde su fundación.

Lo que vemos desde que se iniciaron las movilizaciones de la COB, nos señala a las claras la deformación del carácter original de esa movilización porque sus componentes organizativos y el manejo dirigencial, tiene un viraje que se acomoda a una lógica conspirativa que, desde la perspectiva de sus resultados jamás se presentaron, ni en los tiempos del viejo Lechín.

La infiltración de dirigentes trotskistas en los niveles orgánicos de la COB, —sobretodo en el magisterio urbano en La Paz y Cochabamba— muestra también la manipulación del discurso “radical” y permite que, los sectores opositores al régimen, se aprovechen de ese discurso y hagan un ejercicio de sus propuestas electorales.

El trotskismo, después de más de 70 años de vida, ¡jamás tuvo resultados! Su tránsito contra gobiernos de ultraderecha, fascistas, neoliberales y hasta llegar a los populistas y de izquierda, mantuvo la misma línea discursiva e impuso su clásico y decantado argumento de la “revolución permanente”, cuando sus mismos actores traicionaron al discurso de la revolución del proletariado aliándose con los mismos “ultras” de la derecha boliviana.

La nueva “ofensiva” cobista de este último tiempo, la asemejamos a aquel golpe cívico-prefectural del 2008 por sus componentes radicales que están distorsionando la intencionalidad de un propósito altamente reivindicativo como es una Ley que favorece al conjunto de los trabajadores y no así a un grupito de dirigentes que está lejos de la esencia dirigencial Cobista de los años 80 y su plena identificación por mejores condiciones de vida para los explotados.

En resumen: ¿A qué se quiere llegar con esta movilización y las características anotadas? a un ensayo de promoción de liderazgo de las fuerzas opositoras que —aunque no hablen de ir a las elecciones— ven este escenario para lanzarse y medir su capacidad.

Se quiere llegar también al mayor debilitamiento y desgaste del gobierno tratando de resucitar viejas lógicas y métodos de conspiración que no tuvieron resultados, porque la población sabe muy bien que los bloqueos, huelgas y paros —venidos desde la COB— perdieron fuerza, no son nada creíbles y los únicos que aletean la movilización son el sector del magisterio y con otra intencionalidad.

Las fuerzas coloniales y serviles del imperio están jugando su rol, esta vez con disfraz pro sindical porque no pueden soportar el avance de las transformaciones, que aunque graduales afectan sus intereses.

“La derecha nunca duerme”, sentencia un dicho popular, y estamos viendo que el pueblo siempre tiene la razón. La derecha colonial boliviana siempre ha recurrido a sectores de la población que son fácilmente vulnerables a los discursos de salvar la patria.

Los aprestos conspirativos son un hecho, y ésta no será la última vez que lo intenten, cada vez la violencia será el arma que utilicen contra el pueblo boliviano, así lo hicieron en otras regiones de América Latina, donde algunos políticos desplazados están haciendo su pasantía.

*    Luis Camilo Romero, es comunicador boliviano para América Latina y el Caribe

Sea el primero en opinar

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*