No existen identidades sin símbolos, ni revoluciones sin sus mutaciones. Ahora que se habla, de modificarlo, cabe interrogarse si Tiene escudo el departamento de Cochabamba. No y si. Lo primero porque el que usa actualmente fue aprobado por el Concejo Municipal de Cochabamba el 17 de octubre 1898, y no por una autoridad regional. En algún momento comenzó a usárselo como emblema departamental y está incorporado como tal en el simbolismo de la población y su matriz afectiva.
En todo caso, el escudo fue (¿es?) un retrato del pensamiento de las elites señoriales decimonónicas y de su forma restringida de mirar la región. Veamos. Lo enmarcan estrellas, entonces eran menos, en representación de las Provincias del Departamento y ramas de laurel y de olivo: simbolizando la victoria y la paz, respectivamente. Está coronado por la inscripción “14 de septiembre” para magnificar que fue entonces cuando comenzó la historia y negar definitivamente otro pasado, como las sublevaciones indígenas de 1781. Lo más sustantivo es lo que lleva dentro. A la izquierda un haz de trigo. Se dice que representa la agricultura. No hay duda, pero no cualquier cosecha. El trigo, traído por los españoles, compartía en 1898 importancia económica en el “Granero de Bolivia” con el maíz; salvo por su origen andino y su destino preferente: la chicha. Considerada una bebida del submundo popular., el Consejo implementó a fines del siglo XIX a una profilaxis social para erradicarla del centro urbano Mal —a sus ojos— podía figurar su grano dentro una emblemática regional donde solamente cabían honores y glorias. A la derecha, el caduceo de dos serpientes, símbolo del comercio. Apodados los “Fenicios de Bolivia”, los cochabambinos, llevaban y traían productos de todas latitudes, como si tuvieran el comercio en los genes. Valía pues incorporar la actividad en los estímulos de pertenencia regional.
Abajo se halla la balanza y su equilibrio. Cochabamba, por su posición geográfica, se sentía —hay múltiples pronunciamientos al respecto de sus prohombres— como el “Fiel de la Balanza”, llamada a integrar el país y (re)establecer el equilibro entre el sur chuquisaqueño y el norte paceño, en peligrosa pugna. ¿Sería casual que la balanza, que sustituyó al nevado Tunari, se incluyera justo cuando en el parlamento arreciaba la disputa entre ambos Departamentos, la que conducirá a la Guerra Civil de 1899? ¿Es necesario y es posible cambiar estos emblemas, para acoger otros simbolismos y otros actores sociales, negados en la versión de 1898?
* El autor es historiador

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