octubre 22, 2020

Réquiem por una vacuna

Sería bastante fácil para alguien que quiere manifestar su indignación por un producto periodístico, acudir a develar las mentiras que el periódico español ABC publica recurrentemente sobre varios gobiernos de la nueva izquierda con los que claramente no tiene empatía ideológica, manifestando así su postura política escudándola tras la noble labor periodística. No es pues para nadie desconocido que este medio de comunicación armó y llevó adelante una sistemática campaña de desinformación y desprestigio a la gestión de éste y el anterior gobierno venezolano y los sucesos personales que siguieron a la enfermedad de Hugo Chávez. Tampoco es secreto que su campaña de desinformación ha alcanzado a forjar una lucha frontal contra los gobiernos de Cuba y Argentina; en suma es conocido el bajo (cuando no nulo) nivel de credibilidad del que goza este medio de (des)información.

Es por ello que aunque era mi propósito primero, no estoy escribiendo estas líneas para hablar de las mentiras e intenciones que publica ABC, sino para preguntar a los/as colegas periodistas y a aquellos ciudadanos/as que, como yo, expresan sus opiniones en redes sociales ¿cuál es nuestro criterio de responsabilidad informativa al masificar una nota producida por ese medio, sin cuestionarla y sin atrevernos a responderla?. Para contextualizar, es preciso añadir que dicho medio publicó una nota titulada Las “primeras damitas” bolivarianas que gozan de los placeres de la vida, que tiene como claro propósito dejar evidencia de que las hijas de Kirchner, Chávez y de Evo están siguiendo el juego de la farándula excéntrica y derrochadora desde que sus padres ostentan el poder. No conozco la realidad argentina ni venezolana en esta temática, por lo tanto me limito a no comentar al respecto, pero la realidad boliviana la conozco, la conocemos todos/as y si bien sobre el Presidente Morales la oposición vierte todo tipo de acusaciones; en términos de honestidad social, toca reconocer que a Evaliz Morales Alvarado nosotros/as los/as bolivianos/as, no podemos acusarle de nada en el ámbito público: no es excéntrica, no busca mediatizarse, no es polémica y no ostenta sumas millonarias de dinero.

La nota referida subtitula sobre Evaliz Morales Alvarado: La campesina viste de Chanel. Y aunque a ninguno/a de los/as bolivianos/as que replican la nota que desprestigia —replicando su rol desinformativo— les consta que ella haya usado un traje Chanel (porque no es verdad), la pregunta es ¿y si decidiera hacerlo qué? La misma nota señala, en su maldad, que hizo su fiesta de 15 años en una renombrada discoteca de la ciudad y así fue, la hizo en la discoteca Sounder de Oruro, de la que muchos/as conocemos su “ostentosa” naturaleza.

Escribo esta nota repudiando a los y las replicadoras de la desinformación y la mala leche que tenemos dentro del país, lo hago en clave de complicidad de una hija. Seamos honestos: Evaliz no le hace daño a este país, derivarle dardos y atacarla a ella para afectar a su padre, es lo más venenoso que cualquier padre, madre, hijo o hija de este país puede hacer. No pido que la ABC de España lo entienda, pero si exijo que nosotros/as que conocemos nuestro país lo hagamos y no difundamos/compartamos el veneno que inyectan desde fuera. Como vacuna contra su racismo.

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