| Después de la voladura de un puente, marchas desgastadoras y vigilias permanentes debemos preguntarnos si valió la pena el conflicto generado por la COB. Una primera respuesta innegable es el desgaste que ha experimentado la propia dirigencia de la organización obrera. Los éxitos de la COB siempre han estado acompañados por la participación de la mayoría de la población boliviana, muchos, como yo, que no estamos orgánicamente ligados a la COB hemos apoyado las movilizaciones de los años 70 y 80, los objetivos movilizadores siempre estuvieron enfocados en la recuperación de las libertadas democráticas, la búsqueda de cambios en la Sociedad y Estado dominado por una economía capitalista. Una dirección estratégica busca consolidar y potenciar a su organización, consolidar sus alianzas y dotarse de un cuerpo político-ideológico movilizador (tesis política) nada de esto ha ocurrido en la COB en los últimos 25 años, de ahí la paulatina transformación de la COB en un sindicato grande, cada cúpula dirigencial se limitó a trabajar en la coyuntura y exclusivamente en el tema salarial, que como sabemos aísla el potencial revolucionario, como clase, del movimiento obrero, el economicismo como única razón de ser de la COB, lo excluyó de los objetivos políticos trazados por los movimientos sociales desde el año 2000. El pedido de una refundación de la COB no carece de fundamentos, los nuevos tiempos precisan organizaciones que tengan una propuesta clara acerca de los cambios urgentes y necesarios, el sello de clase que define al movimiento obrero es vital para cualquier proceso revolucionario, es la lucidez de los dirigentes que determinan el rol del movimiento obrero, hoy apostaron a separar a una parte de la clase obrera del proceso de cambio, y con esta actitud también asumieron una política divisionista del conjunto de las fuerzas de la COB. La postura economicista de la COB apartó de manera definitiva al movimiento indígena-campesino-pueblos originarios, de toda política de alianza con el sector obrero su aliado natural e histórico. Las tensiones que comenzaron en los años 70, finalmente partieron las aguas, en el conflicto de mayo. Estamos transitando por un momento histórico, en el cual las decisiones tomadas serán la historia mañana, donde todo lo construido será el cimiento para consolidar el Estado Plurinacional, los que aportan con los ladrillos para esta edificación, siguen siendo los más pobres, los que emergen de las comunidades andinas olvidadas durante siglos, los que ponen piedras en el camino siguen siendo los que se creen dueños del saber y el conocimiento, desde los cómodos escritorios de las consultoras o los “Centros de Investigación” tanto públicos como privados, y alguno que otro dueño del micrófono, olvidando que el saber y el conocimiento anidan en los ajayus ancestrales que todavía nos siguen enseñando a ser humanos. No nos alegra la derrota de la COB, nos apena, porque estamos convencidos de la necesidad del brazo obrero del proceso de cambio, incluso como opositor pero con una propuesta clara de futuro. |

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