enero 18, 2021

Gobiernos y pueblos hablan el mismo lenguaje

En la última semana de julio y los primeros días de agosto, Ecuador, Bolivia y Brasil han sido escenario de tres tipos de encuentros, de la vigorosa izquierda latinoamericana, que se han encargado de mostrar, cada cual desde la perspectiva que fue organizada, las enormes potencialidades de los procesos políticos y los peligros que los acechan.

En Ecuador, la XII Cumbre de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), se ha propuesto la conformación de una gran zona económica a partir de la complementariedad con otros mecanismos de integración económica como el MERCOSUR, Petrocaribe y otros con los que se espera contribuir a la estructuración de un nuevo orden mundial en las que —como dijo Rafael Correa— lo predominante sea el ser humano y no el capital.

En Bolivia, una Cumbre Antimperialista y Anticolonial de los Pueblos no solo ha condenado el cobarde atentado contra el presidente Evo Morales perpetrado el 2 de julio en Europa por mandato de los Estados Unidos, sino que ha puesto énfasis en la necesidad de consolidar los procesos de cambio en América Latina y dotarse, para esa tarea, de un Instrumento Político Continental que supere, sin obviar las especificidades nacionales, los límites de las luchas aisladas o desde la sola perspectiva de lo “nacional”.

En Brasil, el encuentro anual del Foro de Sao Paulo —una plataforma de la que participa toda la izquierda latinoamericana en sus distintos cortes—, ha reiterado la línea de seguir caminando por alcanzar un mayor grado de autonomía frente a los Estados Unidos, reforzar los esfuerzos de integración Sur-Sur y cuidar los altos grados de soberanías nacionales recuperados en cerca de quince años.

A todos estos encuentros de gobiernos, partidos de izquierda y movimientos sociales —que por vez primera, como acertadamente dijo el presidente Evo Morales, se articulan en torno a la lucha antiimperialista—, le antecedieron dos celebraciones históricas: el 60 aniversario del asalto al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba (en la que estuvieron varios presidentes de América Latina) y el 59 Natalicio del Cmte. Hugo Chávez.

Nada de lo descrito anteriormente e ignorado mediáticamente por los grandes medios opositores, hubiera tenido en otro tiempo la enorme significación política para los pueblos de Nuestra América o algunos hechos ni se habrían producido, lo cual confirma que estamos en el momento más extraordinario de nuestra historia.

Pero al mismo tiempo, todo ese potencial emancipador se enfrenta —como se ha reconocido en todos estos eventos— a una de las contraofensivas más peligrosas que lleva adelante el imperialismo, cuyos propósitos oscuros apuestan a recuperar el control político y económico de América Latina. Sus instrumentos más visibles: la alianza pacífico, la ampliación del radio de acción de la OTAN y los grandes medios de comunicación.

La respuesta ante el recrudecimiento de la contraofensiva imperial no es la vacilación. Es más bien, la profundización de los procesos de cambio.

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