octubre 25, 2020

La Alianza Pacífico contra los vientos de cambio

Todo proceso revolucionario hace brotar fuerzas reaccionarias que, atemorizadas de los privilegios que van perdiendo, se organizan para el contra ataque.

Este es el caso de la Alianza del Pacífico (AP), impulsada desde criterios pro-imperialistasy gobiernos sometidos a los Tratados de Libre Comercio TLCs que hicieron con México y los EE.UU., pretenden hacer creer a sus poblaciones que es una gran novedad de proyecto. Esta instancia es la arremetida que, sacando del basurero de la Casa Blanca, el fracasado tratado del ALCA, quieren mostrar como si fuese una iniciativa acorde a los tiempos actuales.

En el fondo, se trata de ir en contra de nuestro amanecer nuevo, del ALBA y las posibilidades de una auténtica integración de nuestros pueblos. Integración que se consolidará en torno a iniciativas como la CELALC y la UNASUR.

Justo al año de la creación Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) el 23 de febrero del 2010, los gobernantes de la derecha latinoamericana, a la cabeza del renegado aprista, Alan García, se convocó a la creación de la AP en abril de 2011. Estos gobiernos, son incapaces de para darse cuenta que en Latinoamérica y el Caribe corren vientos de libertad y soberanía económica, social y política.

Los gobernantes de los países que conforman la AP y sus clases dominantes no pudieron evitar entrampar a sus economías y sociedades en los Tratados de Libre Comercio (TLCs), menosprecian a los gobiernos progresistas de la región. Su miopía dogmática neoliberal no les permite entender que, gobiernos libres del credo neoliberal, en alianza con sectores de sociedad civil organizada, los movimientos sociales, están configurando un nuevo escenario político eludiendo la trampa de los TLCs.

El miedo al nacimiento de instancias políticas sustitutas de la estructura institucional bajo el dominio del imperialismo, como la ONU y la OEA. El imperialismo teme que iniciativas como el UNASUR y la CELAC progresen y logren la liberación política, económica y social en nuestra región.

¿Qué diferencias a la AP del proyecto ALBA?


1.    Una de las diferencias principales está en que, mientras que la AP es un acuerdo exclusivamente de intercambio comercial, en este sentido, la AP no es más que el intento de constituir unión aduanera. La Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) va más allá, se trata de lograr una integración en varias dimensiones: económico, social, político, cultural, etc.

2.    Los principios que rigen a la AP, son aquellos que se imponen desde el dogma ideológico capitalista: libre mercado, competencia, inversión extranjera, concentración de riqueza en élites minoritarias, explotación al trabajo. Las consecuencias de la implementación de estos principios, son por demás conocidos.

    ¿Cuáles son los principios en los que se apoya la ALABA? Se trata de principios que no son de reciente invención, no salen de los textos de la economía anglosajona, no se han escrito en los despachos de unos cuantos iluminados académicos de la “ilustre ciencia euro centrista”. Los principios que rigen la constitución del ALBA viene de prácticas ancestrales, son el aporte que nos ceden, generosamente, nuestros pueblos originarios: solidaridad, complementariedad, cooperación, no ser ladrón, no ser mentiroso, etc. Principios que van en contra corriente de la opresión y la concentración de riqueza en pocas manos.


Los procesos de integración desde los pueblos organizados y sus gobiernos progresistas deben proponerse, seriamente, la conquista de la independencia y/o soberanía económica.

Aspectos a tomar en cuenta para reconquistar y fortalecer la Soberanía Económica

La mercancía continua siendo el centro del intercambio en el sistema capitalista, esta lleva en sus entrañas el dolor y la sangre de los explotados del mundo, dolor y sangre que se convierte en ganancia del capitalista y en la fuerza bélica de su aparato represor, los armamentos para la guerra y destrucción de la humanidad.

El libre mercado y la libre circulación de sus mercancías son los objetivos máximos que busca el capitalismo y sus proyectos de TLCs. Con este propósito, pretenden apoderarse de los recursos naturales existentes en todo el planeta.

La economía de libre mercado no solo es un dogma del relacionamiento comercial entre los capitalistas, también es un dogma para saquear libremente nuestros recursos naturales. Nos expropian libremente nuestras riquezas naturales y nos obligan a adquirir libremente sus productos industrializados, mercancías hechas con el desangre de nuestra Madre Tierra y el sudor y la sangre de nosotros como productores y productoras directas. El dogma pretende hacernos creer que este tipo de intercambio es el del libre mercado y/o las teorías del comercio internacional.

Comprender estos procesos de explotación y enajenación es fundamental para diseñar los caminos estratégicos y necesarios hacia nuestra soberanía económica en una alianza sur-sur.

La necesidad de construir pensamiento económico desde la experiencia y la memoria larga, de nuestros pueblos indígena originario, deben conducirnos a la descolonización de la economía, dejando atrás la opresión intelectual del pensamiento único.

Descolonización de la economía

La descolonización de la economía no es solo del hacer, también es del saber y del ser.

–    Hacer economía como lo hacían nuestros pueblos originarios es lograr el desarrollo de las fuerzas productivas en armonía con la Madre Tierra.

–    Construir la doctrina y el pensamiento económico propios, para no ser simples repetidores de las estructuras de la teoría económica anglosajona.

–    Llevar a la práctica económica los principios y mandatos de nuestras CP, herencia de los pueblos originarios: la solidaridad, la complementariedad, la reciprocidad, (el ama sua, ama llulla y ama quella).


*    Docente Investigador Titular de la UMSA, economista crítico.

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