por: Rafael Artigas
| En un encuentro reciente reaparecieron políticos y exdirigentes del MAS y anunciaron que formarán un partido para participar en las elecciones presidenciales de 2014. Ahí estuvieron el dirigente campesino de Potosí Félix Santos, el cofundador del MAS, Román Loayza, Alejo Véliz, Felipe Quispe, Rufo Calle, Constantino Lima, Lino Villca entre otros. En este grupo apareció la figura de Filemón Escóbar, que fue el centro de atención para los paparazis, quien —como todos lo conocen— en su estilo provocador y tono altisonante, emitió adjetivos duros contra el gobierno y con la radicalidad que lo caracteriza, llamó llok’alla al vicepresidente. El grupo de disidentes del MAS se rearticula justamente en el centro político del país, preparando —dicen— un programa de “cómo enfrentar a la turba masista”, y que según estos, “ha traicionado al proceso de cambio que vive el país”. Lo curioso de las pretensiones, como afirma el propio Filemón Escobar, se ensayaría esa propuesta buscando alianzas con los principales líderes de oposición del país, como Samuel Doria Medina, de Juan Del Granado, y con el Gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, quien conforma su instrumento político denominado Movimiento Demócrata Social, juntamente con otros bloques opositores. El ex ideólogo del MAS, dijo que aunque estos tres líderes no hacen conocer una línea firme como propuesta política, sobre la lucha contra el narcotráfico, la corrupción la extorsión entre otros, se dejaría abierto el debate para analizar estos temas. Lo dije en una oportunidad y lo vuelvo a repetir que, quienes vivieron del poder y tuvieron entre manos decidir sobre las personas desde esferas cupulares, atrapados en esa vieja enfermedad burguesa de buscar protagonismo personal sin merecimiento alguno, están en la desesperación de buscar el poder por el poder. Esta tan claro ese panorama que, se trata de hacer marketing político para salir del profundo pozo que cayeron para que algún político despistado les tome la palabra y sean candidatos para algo, puro oportunismo electoral y lo peor de todo es que se aventuren a hacer alianzas con quienes los rechazaron y siempre fueron sus verdugos. El pueblo que tiene memoria y que se afirmó en su identidad política por su consistencia ideológica a través de los años, lo señala con el dedo acusador porque le dice a todos ellos que, ésta es una muestra más clara de una falta de coherencia política-ideológica y de cómo, uno a uno, fueron traicionando a la causa en las luchas sociales que les tocó enfrentar junto al propio pueblo. El caso Filemón Escobar es el prototipo de los que se aprovecharon de coyunturas para generar un protagonismo personal sin dar muestras de un pleno convencimiento en su actitud y compromiso políticos. Recordemos cuando éste era dirigente de la COB y el duro cuestionamiento que le hicieran por sus negociaciones en ocasión de la marcha de los mineros en el cerco de Kalamarka. En los años noventa lo recordarán porque en uno de los congresos de la COB, estuvo a punto de ser expulsado como dirigente y, años después como senador del MAS, el Congreso Nacional decide expulsarlo ya que se dijo que fue sindicado de favorecer a intereses norteamericanos. Esa actitud desesperada de confrontar por el sólo hecho de oponerse al gobierno y de “entregarlo” demuestra el grado de extravío y impotencia que ha llegado a muchos cerebros que han decido “vivir mal” y no vivir bien, es una elección personal y están en su derecho, como lo están los movimientos sociales cuando deciden mantener a sus representantes en el gobierno y renuevan su apoyo en cada momento. ¿Será que Filipo y sus otros compañeros “entreguen” a Evo a la voracidad de la derecha, al grupo opositor más radical en Bolivia, quien fuera su líder máximo y por quien dijeron, no lo cambiarían por nadie por ser referente de los movimientos sociales? Esta historia continuará. * Rafael Artigas, es comunicador y periodista orureño |

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