abril 11, 2021

El nuevo juego de la oposición: “El que insulta más, gana”

por: Bolivianews

Doria Medina y María René, se parecen hasta en los detalles ínfimos, signos de clase (casta). Su procedencia social es la misma y su manera de entender la política también. En su último artículo en el periódico Pagina 7, María René Galindo, contribuyó sustancialmente al descenso de otro escalón más que conduce al descalabro de la política nacional. Hay muchos más competidores en el escenario, pero Samuel y María René, son los más entusiastas, sin embargo, hay que reconocer que Galindo, se lleva la flor.

La directora de “Mujeres Creando”, coyunturalmente venció en el concurso organizado por la oposición denominado: “El que insulta más, gana”, “Insulte ya”. María René, escribió, “¡Evo, Evaliz abortará, apúrate, despenalizá ya!”

Y no se trata de si uno está a favor o en contra de la legalización del aborto, se trata de analizar de qué manera asumimos “el juego” político, porque aquello definirá la validez de nuestra propuesta y se trata también de ser coherentes.

En este bochornoso “campeonato de insultadores”, Samuel no se queda atrás, hace un par de meses publicó en su cuenta de Twitter que la hija de la Ministra Nemesia Achacollo, estaba esperando un hijo para el Presidente Evo. Después Samuel, pidió disculpas por la infamia.

Hace un año el empresario Samuel Doria, declaró que Patricia Ballivián, entonces directora del Servicio Nacional de Caminos, tenía un hijo del presidente Evo. En un tono lloroso, Ballivián, declaró ante los medios de comunicación que el hijo que tiene, es un niño adoptado.

Los golpeadores no son todos iguales, están los golpeadores aliados y también está el resto. Una denuncia pública hecha el mes de mayo, señala que el diputado Jaime Navarro de Unidad Nacional (UN) en dos oportunidades, le partió el tabique a su ex pareja. El Colectivo Mujeres Creando, guardó un silencio bastante parecido a la complicidad, tal vez dijeron alguna cosa, pero fue tan poco que casi ni se escuchó.

Como nadie es dueño de la verdad absoluta, en democracia todas las opiniones son legítimas, es imposible que todos pensemos lo mismo sobre la Constitución, la economía, sobre si es justo o no que los médicos trabajen seis horas, o sobre lo que entendemos del concepto mestizo. Nuestras ideas nos permiten actuar como seres dotados de pensamiento crítico, para debatir y discutir racionalmente. ¿Pero es necesario que lleguemos tan bajo?

La discusión, la crítica, son la esencia de la democracia, un estilo de convivencia social basado en el respeto, la consideración del otro como persona, como adversario: no como enemigo.

Cada día, María René, Doria Medina, twitteros y feisbukeros y gran parte de los medios de comunicación, ponen en evidencia un absoluto desprecio por el criterio del otro, una total falta de tolerancia, sin guardar un mínimo respeto por el otro, aunque piense distinto: Es una manera de hacer política que los medios y la oposición han puesto de moda en la sociedad.

Al instalarse un debate, el que insulta obliga al contrincante a contestarle con otro insulto o a retirarse del diálogo. En ambos casos, logra su cometido: acabar con el debate.

Doria Medina y María René, saben perfectamente a donde quieren llegar. No les interesan los argumentos de quienes no piensan como ellos, insultan para provocar indignación, para lastimar, para herir y de paso cobrar protagonismo.

Un insulto dice algo sobre el insultado, pero dice mucho más, del que insulta. En este caso de La que insulta.

Por eso la madre de Evaliz, le respondió que “sólo alguien sin amor puede lastimar a una niña para ofender a su padre. Sólo alguien que no tiene amor, odia”.

Se trata también de ser coherentes, “la luchadora por los derechos de las mujeres contra el orden patriarcal”, se asocia con el sector más oscurantista de la sociedad, con quienes construyeron la sociedad boliviana medieval, exclusiva y excluyente.

Para avanzar en la ampliación de los derechos para las mujeres, María René se convierte en la columnista estrella del periódico Página 7, de propiedad de empresarios militantes de ADN y MNR.

Se asocia a Doria Medina, empresario del cemento que había jurado vender una empresa del estado por semana.

Claro está, que no se trata de conquistar derechos, sino de conquistar protagonismo a cualquier costo.

“Samuel NO somos todos”.

Pero ¿Qué cosa hizo el gobierno para que haya que odiarlo tanto? Como dignos representantes de la clase alta boliviana, sienten nostalgia por la Bolivia de los buenos viejos tiempos, en que el color de la piel valía alguna cosa. Sufren dolores indecibles porque un indígena los mande a trabajar.

Es verdad el gobierno acabó con la “Pigmentocracia” ¿Y es para tanto? Para injuriarlo ¿peor que a Sánchez de Lozada?


*    www.bolivianews.com.bo

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