noviembre 26, 2020

A Obama no le sale su segunda guerra

El presidente Barak Obama se queda solo en su irresponsable proyecto de llevar adelante una intervención militar contra Siria. La decisión del parlamento británico de rechazar la propuesta presentada por el Primer Ministro Camerón para ir en la misma dirección de la diseñada por la Casa Blanca y luego la negativa del gobierno alemán y de la OTAN para optar por las armas para resolver la crisis política siria, colocan a Washington en la disyuntiva de aplazar sus planes o de llevarlos a cabo de manera limitada.

Esta posición británica y alemana ha desactivado en pocas horas el riesgo inminente de la intervención militar y una de las razones para que ello haya ocurrido es que las consecuencias políticas, militares y económicas para la región hubiesen sido radicalmente distintas a las registradas en la ocupación de Libia. Una de las diferencias es que Rusia, China e Irán, por distintas razones en unas cosas y por interés común en otras, difícilmente dejarían materializar sin decir o hacer nada los planes imperiales que, camuflados en un discurso democrático y de derechos humanos, forman parte de una estrategia de recolonización mundial.

Pero además, otra de las razones para la prudencia europea es que existen dudas sobre el uso de armas químicas en la guerra interna en Siria o al menos de cuál es la fuerza que la hubiese empleado hace pocas semanas contra tres pueblos. El anuncio del gobierno de al Assad de presentar pruebas para demostrar que las armas químicas han sido utilizadas por el heterogéneo grupo insurgente de la oposición acrecienta las dudas y ha sido uno de los factores que le han restado respaldo a los planes militares estadounidenses.

En medio de esa situación de conflicto armado, que se registra todos los días desde 2001, lo que se espera con mucha expectativa es el informe de una misión de expertos la ONU desplegada -a pedido del gobierno, a las zonas en las que presuntamente se emplearon armas químicas el 21 de agosto pasado. Lo que llama la atención es que la denuncia contra el gobierno sirio se registró horas antes del hecho.

La condena a los planes militaristas de Estados Unidos se han generalizado en las últimas horas. Cientos de pronunciamientos de organizaciones de la sociedad civil, gobierno y organismos supranacionales, como UNASUR, piden evitar el derramamiento de sangre y más bien buscar una salida política, que es cada vez más compleja.

Obama, paradójicamente Premio Nobel de la paz, todavía no puede activar su segunda guerra.

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