El tema del aborto es más que cifras, datos o reportes policiales. De eso no cabe duda, más la información y la forma cómo la mayoría de los medios está manejando el tema refleja, una vez más, un modo de “hacer noticia” que no aporta ni al debate ni brinda a la ciudadanía información oportuna, completa y útil.
Estas afirmaciones, surgen tras la revisión y análisis de un informe de monitoreo de medios impresos, proporcionado por la Fundación Ebert, durante una jornada de reflexión con periodistas, realizada los días pasados.
Una vez más, ha sido posible advertir la mediocridad, la falta de capacitación y la polarizada y polarizante manera como algunos medios tratan un tema tan delicado y controversial, que amerita ser alimentado con argumentos serios y humanizadores, como es el caso del aborto, un problema de salud pública, así como de justicia social.
En el caso de los artículos de opinión, por el contrario, se ha podido ver que muchos de ellos han colocado reflexiones valiosas al debate. Algunos, en cambio, lo que han hecho es develar que nuestra sociedad es aún fuertemente conservadora e hipócrita, y por qué no decirlo, retrógrada.
El debate, reflejado en los medios impresos monitoreados, permite también develar que el llamado “proceso de cambio”, en el que se encuentra nuestro país, no está dando las respuestas esperadas, a favor del problema como el que nos ocupa.
Un colega ya lo decía: cada sociedad tiene los medios que se merece. Éstos son un reflejo de la sociedad que los acoge. Así, hay medios que están haciendo esfuerzos valiosos; otros en cambio, no se toman siquiera la molestia de revisar la nutrida bibliografía y producción intelectual y documental disponible sobre la temática, que aborda el aborto desde diferentes puntos de vista.
Varias instituciones e intelectuales feministas y no feministas, están haciendo circular un material útil que vale la pena revisar. Y sea de paso, que este no es un tema exclusivo de mujeres.
Continuar con el debate es necesario, más resulta imprescindible articular y fortalecer los esfuerzos aislados y trabajar de manera coordinada para exigir no sólo la aprobación de la despenalización del aborto, sino además promover y demandar mayores esfuerzos, en todas las esferas, a favor del ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos (consignados en nuestra Constitución)
Y para cerrar, tomo prestado uno de los mensajes que viene circulando y que sintetiza los desafíos: “Educación sexual para decidir. Anticonceptivos para no abortar. Aborto legal para no morir”.

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