agosto 21, 2026

Una biblioteca singular sobre el Oriente y la Amazonía Bolivianas

En nuestra condición de servidores públicos, participamos en las Ferias del Libro en la bella ciudad de Trinidad (capital del Departamento de Beni) y la heroica Cobija (capital del Departamento Pando). Un gran mérito del Ministerio de Culturas, con cuyo auspicio 20 editoriales transportaron 80.000 libros, dando realce a las Ferias Internacionales del Libro en esas alejadas ciudades.

Hemos constatado que los archivos históricos de Pando se han destruido para siempre por el rigor del clima cálido, la extrema humedad, el turiro, la insensibilidad de las autoridades que ordenaron su incineración en vía pública para destinar el ambiente del archivo a oficinas aduaneras y la ignorancia popular que permitió el usó el papel como envoltorio de alimentos y dulces. Sin embargo el fotógrafo suizo-francés, Carl Blatmann, inmortalizó los fastos de la Era de la Goma, creando la única memoria histórica alternativa que ha quedado de esa época de oro, retratando barcazas de gran calado llegaban hasta Puerto Bahía (Cobija), transportando a magnates de la goma y sus hermosas mujeres. Por otro lado, gracias a la investigación de Teddy Farrachol, logramos identificar al Jefe de Archivos de la Casa Suárez Hnos. en Cobija: Napoleón Antelo, quien luego fundó la ciudad de El Sena en Pando, historia que relataremos en otra oportunidad.

Si hablamos de bibliógrafos, el Ing. Rodolfo Pinto Parada (Trinidad 13 de noviembre de 1940) es uno de los más grandes exponentes de esta especialidad en temática cruceña, beniana y pandina. Su Biblioteca particular, ubicada en la ciudad de Trinidad, le ha dado sustento a sus obras, casi todas ellas en el género de la novela, desde donde aborda la intimidad de la Historia Regional. Por ejemplo, sus estudios sobre la arqueología del Río Mamoré, están descritos magistralmente en su novela Un Pueblo de Leyenda; y la proeza de la construcción de vías camineras en el Beni está relatada en su novela Arreando Desde Mojos. Aquel repositorio es a la vez, un santuario, casi sagrado, pues que allí todo se conserva con rigor por su alto valor eurístico, dado que la mayoría son títulos agotados o únicos en su género, incluso a nivel mundial. Valor superlativo tiene su Hemeroteca, cuyos títulos encuadernados en pasta dura, la hacen única en su género a nivel mundial, pues recogió de forma sistemática todo lo que publicó el Beni. Son una especie de ‘incunables’ bolivianos que no se encuentran ni en las megabibliotecas del primer mundo.

Una anécdota libresca muestra el alto valor de esta Biblioteca. En una oportunidad el historiador Valentín Abecia Baldivieso, al escuchar de boca de Rodolfo Pinto la valía de su pequeña biblioteca, comentó con innecesaria carga irónica: “Mi biblioteca tiene 90 mil ejemplares”. Sagaz, Rodolfo Pinto, respondió: “Dígame, doctor ¿su biblioteca es general, es decir se refiere a la Historia en general?”. “Sí”, afirmó lacónicamente del autor de La genial hipocresía de Murillo, recibiendo una lapidaria réplica libresca: “¿Y, para que sea completa su biblioteca general, cuántos títulos le faltan? Le comento que a mi biblioteca le faltan 30 títulos para que sea completa”. Se dice que el autor de la Historiografía de Bolivia quedó mudo.

Los 2.700 volúmenes de la Biblioteca de Rodolfo Pinto Parada podrían dar a suponer que se trata de una biblioteca pequeña, pero esos ejemplares fueron adquiridos con paciencia benedictina, durante cinco décadas hasta formar un repositorio bibliográfico especializado, esencial para comprender la historia de la región oriental de Santa Cruz, y amazónica de Beni y Pando.

Un título en particular puede mostrar su valía en sentido hiperlativo. Se trata de El corazón de la América meridional, escrita por el excéntrico naturalista Marius del Castillo, quien confiesa: ‘…errante pasé 14 años en repetidos vuelos sobre las llanuras de Moxos, cual si hubiera sido un satélite vagabundo, tuve por órbita predilecta ese departamento, al que me era forzoso, como atraído por una fascinación subconsciente de volver….para embarcarme cual nauta aventurero en el bajel de la quimera’. Su épica semblanza fue recuperada por Luis Mérida Coimbra en un artículo publicado en Lecturas & Arte del matutino Los Tiempos (23.5.2010), donde afirma: “Es en Bolivia que este Marco Polo del siglo XX desarrolló su gran labor, recorriéndola de oriente a occidente, de sur a norte, a excepción del Chaco Boreal y Tarija. Diez y nueve años trabaja en Bolivia reconstruyendo la historia de las cuencas del río Beni, Mamoré, Itenez y Madre de Dios. Toma fotos, altitudes, anota afluentes, realiza censos, inventaría la fauna, la flora, copia escrituras rupestres, visita pueblos indígenas, cura leprosos solitarios e indígenas enfermos, saca muelas, ama mujeres, guitarrea con peones, enferma y sana muchas veces. Compañero, discípulo y continuador del sabio Nordenskiöld, reconstruye la cronología y etnografía del Beni. Observa, anota, estudia reconstruyendo el periodo colonial, cruza centenares de veces las infinitas pampas […] Consagra en Bolivia 20 años de su vida admirable, los últimos dedicados a Cochabamba. Al final, se cansó y, con el fantasma del hambre, se marchó lejos, en busca de tierras más benignas, de corazones más generosos. Dicen que terminó sus días en Venezuela”, lamentando que sus escritos quedaran extraviados.

No fue así, sin embargo, pues Marius del Castillo, según el relato de Rodolfo Pinto Parada, logró que la prefectura del Beni dispusiera la suma de 4.000 pesos, con los que el autor viajó a Barcelona para encargar la impresión de la obra, logrando ver su obra impresa cerca de 1929. Varios factores hicieron que el precio triplicara la suma inicial. El impresor aconsejó al atribulado autor que dedicara su obra al industrial Simón I. Patiño, insertando para ese fin una elogiosa dedicatoria acompañada del retrato del Rey del Estaño, entregándole tres ejemplares bellamente encuadernados en pasta dura, con los que viajó presuroso a París donde residía el industrial. Al anunciarse, obsequió un ejemplar y pidió la ansiada subvención del “patriota empresario”, quien luego de ver su contenido le hizo saber de manera franca y directa que no estaba interesado en la obra pues trataba de temas ajenos a sus preferencias.

El autor retornó a Bolivia, dejando como rehenes en España los 997 ejemplares restantes, a la espera que se pague el costo de su impresión. Uno de los ejemplares sobrevivientes lo entregó a la Biblioteca de la Universidad “Gabriel René Moreno” guardando las restantes en su poder. Años más tarde, Rodolfo Pinto Parada visitó al director de la Biblioteca Central de la universidad cruceña, explicando la curiosa historia libresca y pidiendo en préstamo el valioso ejemplar para hacer una fotocopia destinada a su biblioteca particular, solicitud negada por el ilustre Hernando Sanabria Fernández, a quien la historia de esta obra llamó poderosamente su atención y decidió recuperarla para Bolivia, viajando hasta Barcelona, buscando la dirección del impresor. Más, cuando llegó al lugar, el autor del Apiaguayqui Tumpa no encontró sino un edificio moderno, preguntando a un transeúnte el destino de la imprenta, recibió como fatal respuesta: “Fue destruida en uno de los bombardeos que sufrió la ciudad durante la guerra civil”, y con ello se destruyeron también los 997 ejemplares.

Años más tarde, al confesar Rodolfo Pinto Parada sus tribulaciones al escritor Mariano Baptista Gumucio, quien en otro viaje que hizo al Beni, le llevó un inusual obsequio que estuvo a punto de provocarle un ataque cardíaco: se trataba de la obra de Marius del Castillo, que hoy forma parte de su colección de obras raras del Beni.

Rodolfo Pinto Parada ratifica la afirmación de Luis Mérida señalando que Marius del Castillo ya en la vejez viajó a Caracas llevando los ejemplares sobrevivientes de su obra, de los que uno le fue obsequiado al cónsul de Bolivia en ese país, por la colaboración que le prestó en aquellos momentos de necesidad. El ejemplar que recibió del Mago lleva el sello de la Legación Boliviana en Santiago.


*    Director de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional

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