agosto 19, 2026

Bolsones de mentalidad colonial

por: Max Murillo Mendoza

Esta mañana vi una entrevista en el canal 4, en La Paz, donde debatieron los diputados Rojas por el MAS y el croata, supongo, Yaksic del MSM, sobre los efectos del paro político convocado por la alcaldía de La Paz. Los debates son positivos en sí mismos; pero en este caso no fue una confrontación de ideas y de posiciones políticas, como debería ser, sino de visiones distintas y absolutamente confrontadas y cotidianas: coloniales, raciales y pigmentocráticas. Fue el croata Yaksic quién muy suelto de cuerpo se río de los supuestos “discursitos de discriminación”, como dijo, cuando el diputado Rojas reflexionaba sobre la coyuntura del momento. El citadino croata Yaksic, no entendió nada, ni le interesaba entender ya que defendía al alcalde de La Paz, como funcionario a sueldo por la alcaldía de La Paz, cuando este señor es diputado nacional. Además ex militante del MAS, y por Cochabamba. Pero las camaleónicas maneras y formas de estos sectores coloniales, son arto conocidas a lo largo de la historia colonial y republicana.

El diputado Rojas reflexionó también en aymara, le llamó la atención al croata para que se ubique en el escenario adecuado de la discusión. Por supuesto que el croata no entendió nada. Su papel era atacar y atacar al gobierno, así eso significara la soberbia y la incoherencia de sus palabras lindas y bien pronunciadas. En realidad el croata intentó convertir el diálogo en monólogo, acostumbrado como está a esos monólogos culturales y racistas republicanos. Pero el diputado Rojas le salió por la tangente, no se refirió a él porque él no escuchaba sino así mismo, se refirió a la teleaudiencia. Estrategia más clara de comunicación, ya que era perder tiempo convencer a un croata sin idea alguna de este país y su proceso.

En el proceso de la Sudáfrica de Mandela, felizmente existieron clases altas burguesas que se dieron cuenta de su papel. Se dieron cuenta que su posición ya no era sostenible hacia el mundo occidental, civilizado y liberal a pesar de todo. Esas clases altas tomaron consciencia de su rol, de la vergüenza del apartheid. De la vergüenza de que 5 millones de blancos vivan a costa de 30 millones de negros. Entonces apoyaron el duro proceso de la transición. Tuvieron que ceder el poder y muchos privilegios económicos, que son las únicas maneras de ser transparentes en los diálogos. Por eso se pudo realizar y todavía se realiza la transición política, económica y social en Sudáfrica. Esos sectores conscientes de las clases altas pidieron perdón al mundo negro, a las culturas negras. Se frenó la posibilidad de guerra civil, se frenó a los sectores radicales que pedían la sangre de los blancos, de la venganza. La sabiduría de Mandela fue que tendió esos puentes entre sectores dispuestos al diálogo; pero limpio y de igual a igual. Ciertamente la Sudáfrica de hoy es democrática; las dificultades son también enormes y desafiantes. En Bolivia Lamentablemente no tenemos esas clases altas con mentalidad liberal, democrática, consciente de su papel. No hemos tenido esa suerte histórica de contar con clases altas cultas y liberales, sino oligárquicas, patronales, gamonales y con poca educación y costumbre por lo democrático. Colonialistas y acostumbradas a la jauja y la joda; pero no al trabajo y al esfuerzo. No a la mentalidad burguesa del ahorro y el progreso, sino al robo y al enriquecimiento fácil. Y las colonias extranjeras que llegaron a estas tierras, como los padres del croata Yaksic, pues llegaron a estos ambientes de Jauja y joda, y se acostumbraron a esta joda. Vividores y acostumbrados al juego sucio y enriquecimiento ilícito, la política es para ellos un simple juego y hobby. Pueden pasarse de un partido a otro sin ningún problema, sin escrúpulos. Porque esa es la mentalidad que tienen: aprovechar todas las estructuras posibles del estado para seguir enriqueciéndose. Y sugerirles que pidan perdón, por el pasado colonial y republicano, a nuestros pueblos es pedirles demasiado. Pues no tienen imaginarios de estado como extranjeros o descendientes de extranjeros con carnet de bolivianos. No tienen identidad con nuestras culturas y costumbres.

Esos bolsones del colonialismo mimetizados en todos los partidos políticos, son uno de los desafíos que tenemos en estos procesos de cambio. Son por supuesto peligrosos y contaminan todos los espectros de la sociedad. Pero hay que recordarles a cada momento, a estos sectores coloniales, si es que funciona la gota que cae sobre la piedra, que este país es de quechuas, aymaras, guaraníes y las demás culturas pequeñas pero importantes. Y tienen que tomar consciencia de esa realidad, si es que no lo hacen tendremos que invitarles a que regresen a sus países de origen. La tolerancia tiene sus límites, sobre cuando empieza el boicot y la guerra de baja intensidad en contra de todo lo nuestro.

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