Las políticas de globalización neoliberal no han cambiado su estrategia, desde el invento de la máquina a vapor el capitalismo solamente tiene un interés: acumular ganancia y siempre lo ha hecho con la sangre de los pobres.
Para mantener su maquinaria ha creado el pensamiento que habla del progreso y la modernización, en este pensamiento no tienen cabidas los indígenas, los obreros, los campesinos, intelectuales críticos, todos ellos son enemigos porque son portadores de una identidad que puede transformarse en revolución.
Por este motivo el pensamiento globalizador neoliberal quiere convertirnos a todos en grandes consumidores individuales, para lograr este objetivo utiliza tácticamente a representantes de los medios de comunicación para que se conviertan, a la larga, en verdugos de su propia gente.
La maquinaria ideológica de la globalización neoliberal no descansa trabaja las 24 horas del día, cuenta con la mejor tecnología de espionaje y con agentes distribuidos estratégicamente en América Latina. Estos agentes internos son los encargados de difundir hechos y rumores para que sus secuaces se ocupen de agendarlos y difundirlos a través de sus medios de comunicación.
La agenda de los medios privados en Bolivia nos sigue distrayendo con temas como el Censo, el “calvario” y las repercusiones del viaje de Pinto a Brasil, las conexiones del policía Ormachea con autoridades nacionales y, cuando no, el bullado caso de la intervención a una marcha indígena.
Temas que, para ellos, siguen siendo recurrentes y tienen lugar preferencial en sus radios, periódicos y pantallas de televisión, en cambio las transformaciones en los municipios alejados del centro de las ciudades no tienen cabida en estos mismos medios de comunicación, un ejemplo claro lo viví cuando los periodistas en un acto de Huarina junto al Canciller aymara, no le dieron importancia al acto como tal, y querían agendar otros temas, ni reflejar la vida de los comunarios y de la fiesta en ese municipio.
Existen también otro tipo de agentes, que en su discurso se presentan como antineoliberales, pero cada día proporcionan argumentos para demostrar todo lo contrario. Eso sucede en los comentarios de algunos periodistas que fungen de “analistas” en los medios y posesionan su discurso tendenciosamente a favor de sectores neoliberales.
El pasado mes de agosto, Radialistas apasionados, de la mano de José Ignacio López Vigil, a su paso por Cochabamba, inspirados en los 13 pilares de la Agenda Patriótica, presentó otros 13 criterios que resumen la ética periodística para el quehacer de comunicadoras y comunicadores, que consideramos se acomodan a este momento clave de transformaciones en la comunicación intercultural.
Para profundizar los contenidos de esta importante propuesta de los comunicadores de López Vigil, dejamos a consideración para hacer una relectura a partir de los elementos que hemos analizado y que tienen que ver con la comunicación alternativa.
1. No mentir. Decir siempre la verdad, porque la verdad es revolucionaria. No tapar la corrupción. La ciudadanía debe ejercer control social a través de los medios de comunicación.
2. No robar, la honra ni la privacidad de las personas con noticias falsas o indiscretas. Tampoco insultar ni permitir insultos en los medios de comunicación.
3. No ser flojos ni flojas para verificar las noticias ni para buscar la otra versión de los hechos. Que las informaciones sean completas y contextuadas, sin dar cabida a rumores o especulaciones.
4. No ser adulones con las autoridades ni con quienes tienen poder. La crítica constructiva es el mejor aporte al proceso de cambio.
5. Soberanía, Tener agenda propia y no depender de los titulares que imponen los monopolios mediáticos.
6. Pluralismo, Buscar variedad de fuentes. Que todas las voces y opiniones se escuchen y se respeten. El sectarismo es una forma de colonialismo y sólo consigue convencer a convencidos.
7. Identidad, Informar en los idiomas que se hablan en Bolivia y hablar con las palabras sencillas que el pueblo entiende.
8. No a la discriminación, Despatriarcalizar el lenguaje y el tratamiento de las informaciones. Usar un lenguaje inclusivo, nunca sexista ni homofóbico ni racista ni intolerante hacia ninguna diversidad.
9. No al sensacionalismo, Rechazar la crónica roja y el morbo en la información.
10. Autonomía, No aceptar censura previa de poderes mercantiles, políticos o religiosos, pero asumir la responsabilidad ulterior de lo dicho o escrito.
11. Autocrítica, Cuando se han cometido errores, respetar el derecho a réplica de las personas afectadas y cumplir el deber de rectificación.
12. No al individualismo, Aprender a trabajar en equipo en nuestro medio de comunicación y a trabajar en red con otros medios locales, nacionales e internacionales.
13. Compromiso, Comprometernos con los Derechos Humanos y los Derechos de la Naturaleza. No somos mercenarios sino militantes de la información. No somos neutrales, sino apasionados y apasionadas por la democratización de la palabra.
El neoliberalismo globalizador no solamente está trabajando en nuestro país, tiene una estrategia para el continente desde los medios privados en Bolivia, y para ello, ha conseguido “aliados” coyunturales como es la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa).
Latinoamérica ya no es el viejo “patio trasero”, hoy existe una fuerte muralla de contención para frenar los intentos imperiales que buscan enfrentarnos entre hermanos y con este justificativo, como hace más de 500 años, “pacificar” nuestros territorios.
Y una de las fuertes murallas que se viene trabajando es la alianza de medios de comunicación alternativos que ya se ha consolidado desde las radios comunitarias, indígena originaria y otros medios, para que la información desde abajo, sí sea posible!
* Es comunicador y conductor del Programa “Memorias de Nuestra América” que se emite por radio.

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