diciembre 3, 2022

Comentarios críticos a los aspectos destacados en Conferencias Latinoamericanas del ILPES-CEPAL

Dos eventos realizados en el mes de noviembre del presenta año resaltan la necesidad de retomar la planificación en los países de la región, Latinoamérica y el Caribe (LAC). De ellos se resume lo siguiente:

“El 22 de noviembre del 2013, Ministros y Jefes de Planificación de América Latina y el Caribe destacaron, en Brasilia, el renacimiento de la planificación y su importancia como un instrumento para el impulso de una nueva cultura de la integración regional y de la agenda del desarrollo”. Al término de la XIV reunión del Consejo Regional de Planificación del Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social (ILPES) de la CEPAL, los participantes subrayaron la relevancia de la coordinación, la evaluación y la prospectiva para impulsar el cambio estructural con igualdad”.

Asimismo, llamaron a promover la integración a través del fortalecimiento de la perspectiva regional en la planificación del desarrollo y la inversión en infraestructura física y productiva.

Las resoluciones de este encuentro, permitió que los Ministros y Jefes de Planificación solicitaran al ILPES “fomentar la investigación aplicada, la cooperación técnica y la capacitación en temas relacionados con la dimensión regional del desarrollo, la inversión pública y privada, la infraestructura y el rol del Estado”.

Se consideró las estrategias que a mediano plazo permitiera la cooperación del ILPES con los países de la región, estrategias que tendrían tres componentes básicos, a saber:


1.    Creación de un centro de conocimiento sobre la planificación para el desarrollo.

2.    La incorporación de la configuración regional en la planificación del desarrollo y de la gestión pública, dirigida a la cooperación y la integración regional.

3.    El desarrollo de capacidades humanas e institucionales para el fortalecimiento de los Estados en el ámbito de la gestión pública y la planificación.



Las otras decisiones se refieren al fortalecimiento del ILPES, brazo técnico de la CEPAL, para que continúe con las funciones que fueron otorgadas en la década de los 60s. El ILPES Fue concebido a principios de los años 60 con el fin de apoyar a los Gobiernos de la región en el campo de la planificación y gestión pública, mediante la prestación de servicios de capacitación, asesoría e investigación.

El Consejo Regional de Planificación, en el evento de noviembre, “reiteró la necesidad de que el sistema regular de aportes gubernamentales es crucial para la continuidad institucional del ILPES y recomendó la creación de un grupo de trabajo para analizar el sistema de financiamiento del Instituto y proponer medidas conducentes a su modernización”.

¿Qué significa estas resoluciones que se plantean en estos eventos? ¿Se está tomando, nuevamente, en serio a la planificación? ¿Cuál planificación? Acaso ¿se trata de salvar una vieja institución que dejó de ser crítica y se sometió al neoliberalismo?

Muchas interrogantes surgen después de conocer las resoluciones de estos eventos. Lo positivo es que se vuelva a poner en el tapete del debate “la planificación”. Sin embargo, sin una previa evaluación sincera y crítica, del rol que jugó tanto la CEPAL como el ILPES, como su brazo técnico, en los tiempos en los cuales se necesitaban insumos que contrasten a la arremetida neoliberal, que critiquen los proceso de privatizaciones y corrupción en la adquisición de deudas externas adquiridas por las élites que gobernaron las dictaduras y las democracias burguesas, estas instituciones no respondieron a las necesidades de construir paradigmas alternativos.

La CEPAL, dejo de ser crítica y alternativa, después que su fundador Raúl Prebish y sus contemporáneos dejaran la dirección de esa institución. Los intentos de construir otros caminos que nos liberen del Consenso de Washington, fueron estériles, por no decir condescendientes y/o coincidentes con las Instituciones Financieras Internacionales (IFIs). Como el FMI, el BM y el BID, entre otros.

En materia de planificación el ILPES no hizo avanzar el paradigma latinoamericano que dejaron los teóricos progresistas como Carlos Matus. Se permitió que se invadiera con la Planificación Estratégica, técnica e ideológicamente impuesta por la GTZ, organismo alemán que encandilo con sus instrumentos tecnocráticos, logrando la desconexión entre técnico burócrata y las necesidades de las sociedades de base, una planificación apta para corporaciones capitalistas transnacionales.

El ILDIS y la CEPAL, no hicieron avanzar la ciencia de la planificación, se dedicaron a recomendar técnicas “modernas” para gestión pública, capacitar burócratas que no comprenden las lógicas y aspiraciones de las organizaciones sociales de base.

Las técnicas de la planificación estratégica de la GTZ, difundida e impuesta a la burocracia estatal, para la gobernabilidad de las alianzas de la derecha, se constituyeron en instrumentos de dominación de estos grupos de poder, fueron expresiones ideológicas del neoliberalismo propio de los objetivos de la globalización capitalista. Consecuentemente, la planificación estratégica, no contemplaba en sus mecanismos los procesos de una amplia participación ciudadana, en la que se creara una vinculación entre los planificadores de la burocracia estatal y las organizaciones sociales.

Es lógico pensar que, al imponerse los proyectos populares vinculado a una transformación revolucionaria, capaz de trascender los procesos de la globalización capitalista, al proponerse procesos de descolonización de la sociedad, la participación y el control ciudadano interactúe con los equipos de la burocracia estatal y la planificación se convierta en amplia y participativa, el planificador de escritorio debe descolonizar sus estructuras mentales y sus complejos tecnocráticos para fusionarse con las necesidades y aspiraciones de los actores de los procesos de cambio en LAC.

Si el ILDIS y la CEPAL no pasan por un proceso de autocrítica de su accionar durante el proceso neoliberal, si no someten sus técnicas a la prueba de la participación ciudadana, si no comprenden los procesos insurgentes de nuestros países, organizaciones y movimientos sociales: ¿Qué van a capacitar? ¿Qué instrumentos nuevos y necesarios consideraran para la transmisión de sus conocimientos tecnocráticos? ¿Seguirán difundiendo los criterios e instrumentos que se impuso desde la GTZ?

Si la CEPAL y su brazo técnico el ILDIS no asumen un proceso de sinceramiento y autocrítica de su posición sumisa y conformista con la que actuaron durante las dos décadas perdidas en la región, si no comprenden la necesidad de la planificación con alto grado de participación, si no comprenden los procesos revolucionaros que naces desde los proyectos populares, desde las organizaciones sociales, si no son capaces de entender en qué consisten las propuestas de descolonización, de antiimperialismo, de anticapitalismo, de procesos de integración liberadores, etc. En suma, si no entienden lo que realmente está aconteciendo en la región, será mejor pensar en otras instancias institucionales más progresistas, que surjan desde el ALBA, el UNASUR, el CELAC o un MERCOSUR refundado.

En lo que a tecnología de planificación se refiere hay que retomar las experiencias, con sus aciertos y sus errores, que hubo en los países de la región y los avances teóricos de esa experiencia. Por ejemplo retomar la Planificación Situacional de la escuela del maestro Carlos Tulio Matus, dejando a un lado la que se impuso desde los “desarrollados” de la GTZ.

En materia de recursos humanos, no se necesitan los tecnócratas pedantes que primero muestran sus cartones y no sus aptitudes revolucionarias y progresistas, necesitamos a los tecno-políticos que plantea Carlos Matus.


*    Docente Investigador Titular de la UMSA, economista subversivo.

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