noviembre 28, 2020

La justa posición boliviana contra Chile

El gobierno del presidente Evo Morales ha rechazado caer en el chantaje de su similar chileno que, tras el fallo de la Corte Internacional de Justicia, sostuvo que Bolivia debería levantar su demanda como condición previa para sentarse en la mesa de negociaciones.

La posición de Bolivia es la correcta y ha sido más que respaldada por ex cancilleres: no se necesita levantar la demanda interpuesta ante La Haya para llevar adelante un diálogo bilateral entre ambos Estados, siempre que el objetivo sea resolver favorablemente nuestro derecho soberano sobre las costas del Pacífico. No hay que olvidar que la demanda interpuesta ante la Corte Internacional de Justicia fue una decisión tomada por el gobierno del Estado Plurinacional luego de una larga reflexión sobre todo lo que se hizo y se logró en el plano del diálogo durante décadas.

La posición boliviana está sustentada sobre varios hechos históricos que difícilmente serán soslayados por la Corte: Bolivia nació a la vida independiente con cualidad marítima, en 1879 se registró una ocupación militar y no una guerra como señala la historiografía chilena, el Tratado de 1904 fue impuesto bajo la amenaza de un nuevo uso de la fuerza y con la incapacidad de la clase dominante de sentar soberanía sobre esa parte de nuestro territorio, Chile incumple sistemáticamente ese doloso tratado y el daño económico causado a la economía nacional es tan grande como los provocados por los bloqueos unilaterales contra un par de países en el mundo. Ahora, el fallo de la Corte favorable a Perú y algunos de los elementos planteados por Chile en su defensa representan al mismo tiempo poderosos elementos favorables a Bolivia.

A todo lo anterior hay que añadir que resulta inaceptable que en pleno siglo XXI no se haya resuelto la demanda boliviana y que junto a la condición colonial de Puerto Rico, la ocupación ilegal de Guantánamo, la invasión británica de las Malvinas argentinas y el bloqueo criminal contra Cuba representan espinas clavadas en el corazón de América Latina sin cuya resolución favorable no será posible construir esa región de paz que ha sido declarada en la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

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