diciembre 3, 2020

Santa Cruz, la mayor inversión boliviana, 1825 – 2000

por: Fernando Chuquimia Bonifáz

Para comprender la nueva realidad cruceña se debe partir, ciertamente, de la constatación que hoy, ésta región oriental, su departamento y su ciudad capital, tienen el mayor índice de desarrollo demográfico; además, es considerada el centro económico e industrial más importante del país.
Ángel Castro Bozo, economista de vasta trayectoria, acaba de publicar una obra fundamental para comprender la historia económica de Bolivia. Su obra Santa Cruz, la mayor inversión boliviana (1825-2000), fue publicada por el Centro de Estudios para la América Andina y Amazónica a fines del 2013.

Para comprender la nueva realidad cruceña se debe partir, ciertamente, de la constatación que hoy, ésta región oriental, su departamento y su ciudad capital, tienen el mayor índice de desarrollo demográfico; además, es considerada el centro económico e industrial más importante del país. En el orden político, es notable la presencia de una oligarquía conservadora que detenta el poder político-regional.

Intentar explicar ésa nueva realidad buscando las causas de su gestación y origen, es lo que precisamente pretende el estudio de Ángel Castro Bozo; este trabajo de largo aliento es un excelente aporte a la historia económica regional del país [1].

En el primer Capítulo se realiza una contextualización del proceso colonial de ésta región, se debe destacar en el enfoque que plantea el autor, la raíz judía de la herencia de la sociedad cruceña, aspecto que, según se afirma en el texto, tiene, en pleno siglo XXI, un sentimiento de reconocimiento de ésas raíces y que podría explicar, sin duda, las características peculiares de la formación social cruceña.

Aunque el proceso colonial no es el tema central de la obra, es importante mencionar que existen estudios como el de Pilar García Jordán, historiadora española, quién plantea que hacia finales del s. XVIII se realizó el sueño ilustrado de incorporar un vasta región, que denomina los Orientes, al Estado Colonial a través de una estrecha colaboración entre las autoridades políticas y religiosas, las cuales impusieron criterios definidos de “civilización” sobre pautas de vida consideradas “salvajes”. Asimismo, los Orientes bolivianos, se hicieron plenamente visibles desde mediados del s. XIX, pero la “nacionalización” del área debió esperar el fin de la centuria para ver cristalizados los “instrumentos de bolivianización”, es decir, la construcción de fortines y la instalación de importantes misiones religiosas. En definitiva, no puede ser menos importante el proceso colonial del oriente boliviano.

En el Capítulo 2 del texto se realiza un recuento de los primeros 100 años de la República, sobre la base de una rica información estadística de los Presupuestos Generales de la Nación (serie documental revisada y estudiada en su totalidad), Memorias oficiales, balances, censos, se reconstruye un panorama del desarrollo de la industria de la goma, propiedades hacendarias y ganadería, la industria y el comercio, la vinculación del Oriente y el Occidente, las obras públicas y las comunicaciones. Como conclusión de ese análisis de los primeros 100 de vida de la vieja república, el autor concluye, no sin equivocación, que Santa Cruz no ha sido una región olvidada, como alguna corriente de opinión sostiene, recibió un mejor trato que los otros departamentos del país en los ámbitos de la educación, se concluye que la elite no tuvo capacidad, a pesar de contar con suficientes recursos económicos especialmente durante el auge de la goma, éstas elites hicieron muy poco o nada por el desarrollo económico regional.

El Capítulo 3, analiza la construcción de la Infraestructura, 1925-1952, sobre la base del análisis de los presupuestos y el rol que cumplieron los viejos Tesoros Departamentales, la recaudación de los impuestos durante los años de 1929 al 1932, mientras el aporte de Santa Cruz alcanzaba a un 4%, La Paz cubría un 36% del total nacional. Santa Cruz no tuvo una tradición tributaria al Estado, el autor recuerda que en la época colonial estaba exenta del pago de tributos a la Corona española, como premio por preservar la frontera colonial hispana frente al imperio lusitano, se genero una mentalidad colonial de la elite que seguía creyendo que no tenía que contribuir o aportar con nada al Estado y que más bien el Estado debía proveerle de todos los medios necesarios para su supervivencia.

En cuanto a la guerra del Chaco, el autor concluye que el Departamento de Santa Cruz ha obtenido los mayores beneficios de la guerra, es el caso de la producción agropecuaria que hacia 1934 cubría el 55% de las necesidades del Ejército. Hay también otro hecho destacado por el autor y es el referido a la producción de la goma donde se manifestaron intereses no sólo locales sino incluso de los países involucrados en la II Guerra mundial.

Hay una “misión” norteamericana que el autor menciona de manera particular, aunque no en la importancia que ésta tuvo en el desarrollo económico de la cruceñidad, es la Misión Bohan; en relación al informe de ésta misión, Luis Oporto Ordoñez, en un artículo publicado en la prensa local, sostiene que se trata de: El Informe Bohan (1942), un raro y valioso ejemplar, el mismo que se halla aquí en el Archivo y Biblioteca de la Asamblea Legislativa Plurinacional, el título original de éste valioso documento es: Informe de la Misión Económica de los Estados Unidos a Bolivia presidida por Mervin L. Bohan. Como señala Oporto, este es un Informe frecuentemente citado en estudios de historia económica de Bolivia en General y de Santa Cruz en particular, de su ejecución se encargó, como no pudo ser de otra manera, el Gobierno del Movimiento Nacionalista Revolucionario. El Plan del Informe Bohan facilitó la Marcha al Oriente y con ello transformó la economía del Departamento de Santa Cruz que hacia 1950 alcanzaba el 6% de la producción boliviana, con una población de 417.000 habitantes. Hoy la realidad de ésta región ha cambiado considerablemente, sus niveles de producción representan más del 28% del PIB nacional; ocupa el primer lugar la población del municipio de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, tiene un ingreso per-cápita de más de $us 2000. Lo que no puede desmentirse es que, el financiamiento de la ejecución del Plan Bohan fue pagado con los recursos generados por la minería estatal.

La misión Bohan diseñó un plan económico cuya importancia radicó en que se trató de la primera propuesta seria de diversificación económica. La realidad de un país dependiente de la minería del estaño, la vulnerabilidad de nuestra economía de los fluctuantes precios internacionales, exigía una respuesta que Bohan planteaba en la diversificación, apoyándose en el desarrollo intensivo del agro. Un mérito de la propuesta es haber señalado a Santa Cruz como la región con mayor potencialidad de crecimiento económico. El plan estableció áreas de producción, productos agrícolas de consumo básico y la necesidad de una infraestructura de comunicaciones que debía comenzar por la construcción de la carretera Cochabamba-Santa Cruz.

Como resultado de la misión Bohan, el gobierno creó en 1942 la Corporación Boliviana de Fomento (CBF), la misma que fue liquidada por el neoliberalismo; el objetivo de ésta Corporación era impulsar el desarrollo agroindustrial del país, que incluía las construcción de ingenios azucareros. Creó el Banco Agrícola para abrir una línea de crédito a un potencial sector agroindustrial, los mismos que fueron beneficiarios y causantes de la quiebra de ésta entidad financiera.

El capítulo cuarto de la obra, analiza el proceso del desarrollo económico de Santa Cruz, en el contexto de 1952 al 2000, del conjunto de elementos planteados por el autor, destacaríamos los siguientes:


1.    El gobierno emenerrista impulso desde la llamada revolución nacional del 52 el desarrollo demográfico. En el transcurso de 50 años la población creció de 250.000 a más de 2.000.000 de habitantes, como señala el autor, esta inmensa masa de gente, estuvo constituida por contingentes de consumidores, proveedores de diversos géneros de mano de obra, especializada o no, productores de diversa magnitud y ramo de actividad, inversionistas, profesionales, o simplemente inmigrantes, son éstos los que lograron mayormente el gran desarrollo económico de Santa Cruz, también debe destacarse la inmigración extranjera de japoneses y menonitas vinculados a la gran producción agrícola.

2.    En el impacto de la deuda externa, el autor demuestra que la mayor parte de estos créditos tuvieron como destina final diversos proyectos que se ejecutaron en Santa Cruz. No hubo coyuntura tan favorable como la que significó el septenio banzerista, de 667 millones de dólares al final de 1970 la deuda externa creció hasta 3.102 millones de dólares, indudablemente, la mayor cantidad de esa deuda fue a parar al Departamento de Santa Cruz.

3.    En la quiebra de los bancos estatales y privados, cuyos costos de la quiebra, indudablemente los asume el Estado, como señala el autor, la naciente burguesía agro industrial y los terratenientes fueron los directos beneficiarios de los créditos que obtuvieron; hubo una conducta dolosa, así lo demuestra Ángel Castro, cuando analiza las indulgencias de la dictadura banzerista para con la nueva burguesía asentada en Santa Cruz. Un hecho que se destaca es la deuda de SOBOCE, cuyo propietario es un conocido dirigente político, ésta empresa habría contraído una deuda de más 18 millones de dólares del Banco del Estado, Banco que terminó siendo liquidado y sus deudas asumidas por el Estado.

    Como señala el autor, los créditos de fomento agrícola tuvieron otros fines completamente ajenos e improductivos, tales como la compra de mansiones y vehículos de lujo, viajes de placer, la “buena vida” y el jolgorio de ésa naciente “burguesía” que ni por asomo pensó que aquellos dineros que tenían en sus manos no eran propios sino del Estado boliviano; respaldaron esa dolosa práctica todos los gobiernos desde la dictadura hasta los neoliberales.

4.    El narcotráfico, como señala el autor empezó a gestarse en gran escala a partir de la dictadura banzerista, se afirma en el texto que la explosiva expansión de la economía cruceña ha tenido, sin duda, también en el narcotráfico una de sus principales fuentes de financiamiento, en una especie de simbiosis algunos emprendedores agropecuarios del Oriente boliviano le permitieron al narcotráfico poseer u ocupar grandes extensiones de tierras para el libre desenvolvimiento de sus operaciones, asimismo, mediante actividades supuestamente normales, les prestaron una especie de cobertura legal para sus actividades ilícitas, principalmente del lavado de los narco dólares.


Finalmente, debemos coincidir con el autor cuando afirma acertadamente que Santa Cruz fue, efectivamente, la mayor inversión de Bolivia, pero una inversión que generó, además, como lo señalara el desparecido dirigente socialista, Marcelo Quiroga Santa Cruz, a una burguesía parasitaria, sin patria que defender.


*    Fernando Chuquimia Bonifáz, es historiador, docente titular en la Universidad Mayor de San Andrés.

1    Es importante destacar que el Libro: Santa Cruz, la mayor inversión boliviana, 1825-2000, cuyo autor es el destacado economista Ángel Castro Bozo, su edición ha sido posible gracias al plan del “Pasanaku” Editorial promovido por el Centro de Estudios para la América Andina y Amazónica (CEPAAA), entidad integrada por historiadores bolivianos.

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