diciembre 4, 2020

Juan y Rubén, otro experimento peligroso

por: Rafael Artigas

Si Juan del Granado hasta hace poco nos tenía arengando a la confrontación de dos pueblos hermanos, con eso de debatir la famosa capitalidad, qué podemos esperar de sus acercamientos nada transparentes con Rubén Costas que, a estas alturas, Juan ya ha perdido su horizonte político y las señales se evidencian con la retirada de una gran parte de sus militantes después de su reunión con el líder de MDS.

En el caso de Rubén Costas, y tal como refleja su pasado, viene cargado de un historial de conspiraciones, no sólo a este gobierno, sino a la propia democracia, cuando en varias ocasiones desafió cambiar el sistema actual, proponiendo federalismo y siendo parte de los grupos que tenían la intención de partir el país, con nombre y apellido: nación camba.

La mentira piadosa trasmitida a los medios de comunicación en sus declaraciones de su reciente encuentro de ambos líderes y candidatos en La Paz, nos colocaron en la expectativa para conocer el desenlace de su reunión “a puertas cerradas”.

“No hemos hablado en ningún momento de candidaturas, no hemos hablado de pegas, hemos hablado de Bolivia”, dijo el candidato Costas, por su lado y, Juan por el otro, dijo: “No hemos venido a cerrar ningún acuerdo, hemos venido a abrir caminos. (…)

Bueno, si esas son sus afirmaciones y nos dicen que no han hablado del futuro de una alianza entre ambos, de proponer alternativa frente a lo que puede ser un construcción colectiva de sus liderazgos, de enfrentar con una estrategia única al partido gobernante, entonces ¿de qué han hablado pues?

¿A hablar de lo mejor que está el tiempo y que ha dejado de llover? ¿De las cosas que van a hacer en el carnaval y cómo van a festejar en sus regiones? Si han hablado de Bolivia, no nos van a venir que han hablado de turismo, de sus viajes por la Chiquitanía o por el norte paceño, que para eso no se gastarían una reunión de tres horas.

Sin embargo, en medio de su desorden, el MSM y el partido de Costas firmaron una declaración de cinco puntos y ambas organizaciones políticas se concentrarán en las próximas semanas y meses en la posibilidad de “una acción política conjunta y continuar un acercamiento democrático que compulse la complementación de sus visiones, propuestas, programas y liderazgos para ver posibilidades de acción política el corto plazo”.

Entonces ya está claro, a buen entendedor pocas palabras pues, al plantear una acción conjunta que compulse propuestas y programas a corto plazo, nos están señalando que existe materia para trabajar en un proyecto unitario cuya base de su discurso no está en ser alternativa frente a los posibles candidatos, sino en la búsqueda de desgastar al esquema político en actual vigencia.

A estas alturas cuando ya predicen una muerte anunciada de estos candidatos que apenas llegan al 10% de la preferencia de sus votantes, les importará un comino llegar al poder, sólo buscarán unirse para iniciar la lucha contestataria y armar una estrategia para restarle credibilidad a su principal adversario como es el MAS y pierda en legitimidad.

Típica respuesta de los perdedores, que no apuestan por un buen ejercicio democrático sino que incluso quieren destruir al ganador con malicia, con las mañas aprendidas en tiempos dictatoriales, de ahí el peligro de éstas alianzas que se diseñan para conspirar a la misma democracia.

Esta es otra muestra de lo que algún rato afirmábamos en sentido que, los experimentos cuando no tienen una base acumulada por la experiencia política, de hacer una buena política, están pues destinados al fracaso. Juan y Rubén, antes de juntarse ya perdieron ahora conspiran.


*    Rafael Artigas, es comunicador e investigador orureño

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