noviembre 25, 2020

“12 años de esclavitud”

por: Ilka Oliva Corado

Antes de la reciente edición de los Premios Oscar, vi entrevistas que realizaban a gente común que nada tenía que ver con laborar en el mundo de la cinematografía, le preguntaban cuál era su película favorita de las nominadas, estos programas de televisión querían medir el pulso días antes de la ceremonia de premiación. Yo quise escribir este artículo antes pero opté por esperar a ver las reacciones después de la premiación.

Muy pocas personas dijeron que 12 años de esclavitud.

¿Por qué tan pocas personas apoyaron esa película? Por qué otras apostaron a una que trata del SIDA y la mayoría a una de satélites y máquinas en el espacio?

¿Qué tiene 12 años de esclavitud que no cautivó a un público ávido por devorar películas?

Creo que cualquiera que tenga dos dedos de frente lo sabe. No se necesita ser gran conocedor de cine para encontrar la respuesta: conciencia y sensibilidad.

Llora la gente cuando un niño en las gradas de un estadio de béisbol atrapa una bola lanzada por un bateador, cuando sale del campo y cae entre el público, noticia que pasan dando toda la semana en los noticieros y la gente se conmueve y llora por la hazaña del crío al estirar la mano con su guante de cuero y atrapar la bola.

Llora la gente con el final de una telenovela, cuando se casan los novios y sale en la pantalla la palabra fin. Se conmueve cuando en los noticieros informan que tal país está siendo oprimido por una dictadura de años y es necesaria la intervención de las tropas estadounidenses para salvarlo. Llora la gente de orgullo por el ejército de su país que anda salvando gente inocente.

Llora la gente cuando asiste a un concierto de música clásica y se pone de pie y aplaude al director de la orquesta, a la cantante de ópera. Inmensa emoción los embarga. Qué talento, qué distinción.

Llora la gente cuando un policía detiene el tráfico para que cruce la calle un mamá pata y sus patitos.

También comentan los conocedores y profesionales en el mundo de la cinematografía, algunos intelectuales críticos de cine y gente del medio. Profesionales con postgrados y doctorados. Esta gente ha dicho que no debió ganar 12 años de esclavitud. Es decir no debió ganar un tema social.

No soy de comentar películas, lo he hecho muy pocas veces, por ahí no va mi línea de escritura por lo haré con 12 años de esclavitud.

¿Usted tiene idea de lo que es trabajar en una finca de cultivo? ¿Qué se le inflamen los pies, la espalda, las manos? ¿Trabajar de sol a sol a la intemperie? ¿Ha cortado alguna vez una flor de algodón? ¿Sabe que tiene espinas?

¿Alguna vez ha cortado caña de azúcar? ¿Sabe que tiene una pelusa que irrita la piel al tener contacto con ésta? Ahora imagínese pasar por lo menos 6 días a la semana trabajando ahí de cinco de la mañana a seis de la tarde sin derecho a descansar ni cinco minutos. Bueno pues, ¿y si le agregamos que en lugar de irse para su casa le toca ir a las barracas? ¿En lugar de caminar libremente tiene grilletes y cadenas que se lo impiden? ¿No tener zapatos? ¿Lo han separado de su familia? ¿Le vendieron a sus hijos? Si es mujer es abusada sexualmente por el capataz, en el día, la hora y el lugar que él guste. ¿Se imagina algo así? ¿Ser esclavo un año? ¿12? ¿Toda una vida?

Se imagina que lo golpeen a causa de su color de piel, que le revienten la espalda solo porque a un capataz se le roncó la gana. Que lo cuelguen de la rama de un árbol y morir ahí porque intentó escapar buscando su libertad.

Es parte de la historia mal contada, ¿qué cosas no sufrieron en esclavitud estas personas? Este patriarcado que lleva siglos haciendo que las mujeres se peleen unas contra otras para defender el honor del falo de un hombre que a una la golpea y la viola y a la otra la viste de lino.

La esclavitud quedó en la historia dirá la multitud. Para qué revivirla con una película. Que se quede enterrada pobre gente lo que pasó pero hay que dejarla que descanse en paz. Y gracias a Dios que nosotros no lo vivimos.

Ese maldito egoísmo: como no nos pasó a nosotros, ni nos pasará entonces que lo vivan otros nos tiene sin cuidado.

Pero la esclavitud no ha sido abolida en su totalidad, la hay en varias presentaciones, por ejemplo; las esclavas sexuales y laborales. No es necesario ver una película para conmoverse. Vea usted la cantidad de bares y cantinas que hay en su país e imagine que en cada lugar de esos hay por lo menos 5 mujeres que han sido secuestradas y están siendo abusadas por el dueño del lugar y por los mismos clientes que van y pagar por tener sexo con ellas. Clientes que jamás han robado a nadie, padres de familia, hijos de familia, estudiantes universitarios futuros profesionales, obreros, gente que trabaja todos los días honradamente, son abusadores sexuales porque están poseyendo a una mujer que está ahí contra su voluntad.

Ahora imagine cuántos bares y cantinas hay en el mundo entero, ¿cuántas mujeres están en esclavitud porque han sido víctima de trata para fines de explotación sexual? Imaginemos ahora las casas de citas, las que explotan por catálogo, las damas de compañía. Las migrantes que son secuestradas en las fronteras. ¿Las imagina con grilletes y cadenas? ¿Las imagina usted siendo abusadas por más de 50 hombres al día? Bueno, como el egoísmo es nuestro ahora imagine que esa mujer encadenada es usted, su hija, su madre, su hermana, su amiga. ¿Le duele? ¿Le espanta la sola idea de pensarlo verdad?

Pues todo eso y más están viviendo las mujeres en los bares que usted ve cuando pasa por la calle, ésas a las que usted les echa maldiciones por que le están quitando a su santo marido, ésas que saber ni qué les hacen para que ellos estén tan contentos, ésas putas que son indecentes.

Pues esas putas que son indecentes – ¿las habrá decentes me imagino? Claro, usted- también son agredidas físicamente: quemadas con cigarrillos, cortadas con chayes de botellas, cuchillos, también les parten la piel con látigos, todo lo que usted se pueda imaginar y mucho más lo viven ellas atrás de esa puerta que usted ve siempre cerrada o siempre abierta.

¿Le conmueve? Y qué decir de la esclavitud laboral. ¿Ha visto niños y niñas trabajando en los surcos de las fincas? ¿Sabe cuánto les pagan? En la mayoría de casos nada, nada porque están ahí ayudando a sus padres. Pero cuando les pagan es una miseria. ¿Ese tipo de explotación no le duele?

¿Qué opina de quienes trabajan en fábricas sin prestaciones laborales y sin derecho ni de ir al baño? ¿Qué de las niñas, adolescentes y mujeres que son violadas en las maquilas y que no son capaces de denunciar al abusador porque están amenazadas de muerte? Y cuando lo hacen nosotros les decimos: es que ellas se los buscaron por andar de ofrecidas.

12 años de esclavitud es una película dolorosa, muy dolorosa. No se necesita ser iluminada para entenderla y sensibilizarse. Solo necesitamos abrir los ojos y voltear a nuestro alrededor: niños recogiendo basura en los vertederos municipales, bares y cantinas, casas de citas donde sabemos que están siendo abusadas tantas mujeres. Niños, adolescentes, hombres y mujeres trabajando en las fincas, en las fábricas.

Los niños huele pega en las calles, las niñas que son obligadas a prostituirse en las calles, mercados, casas… Qué decir de las empleadas domésticas que señoras de la alta sociedad tienen en sus casas.

Comparar la realidad en la que vivimos con 12 años de esclavitud dirá que es una perversidad y un irrespeto total hacia aquellos millones de personas que sufrieron la esclavitud más cruel de la historia. Creo que la película nos ha venido a recordar lo sucedido para que nunca lo olvidemos y para que jamás se vuelva a repetir. Causa conmoción que esas proyecciones que hablan del holocausto generen en el espectador un dolor agudo, pero no así las que hablan de la esclavitud negra, ¿por qué será? Ni qué decir del genocidio.

La pregunta es, ¿somos capaces de percatarnos de la esclavitud actual?, ¿qué reacciones genera en usted lo que ve cuando sale de su burbuja de confort? ¿Hará algo al respecto? ¿Qué similitud encuentra entre 12 años de esclavitud y la realidad de hoy en día?

Hay un descontento general en este país porque ganó como mejor película 12 años de esclavitud y no la del SIDA y no la que habla del espacio sideral y hojalatas. ¿Por qué será? Por la misma razón que en Guatemala negamos el genocidio. Por la misma razón que en el Mundial de Fútbol 2014 en Brasil se secuestrará a tanta jovencita para fines de explotación sexual, serán ofrecidas en jugosos paquetes que también incluyen droga, habitaciones en hotel y televisores pantalla plasma, de la misma forma en que lo hacen en Estados Unidos cada vez que hay una final de fútbol americano.

De la misma forma en que en este país celebran el Día de Acción de Gracias como la fecha más importante del año, seguido del día de independencia. En el olvido quedó el genocidio de nativos que hoy tienen encarcelados en reservas.

No se tiene que ser conocedor del andamiaje cinematográfico para ver lo obvio que es tan invisible a la indiferencia.

De la misma forma en que este mundo está al revés y ni por donde pasó que intentemos enderezarlo.

Gracias a quienes neciamente resisten y persisten en la defensa de los derechos humanos, en las causas perdidas, a quienes nadan contra la corriente todos los días. Gracias por no agachar la mirada y seguir dejando el alma en estas luchas tan invisibles. Gracias por seguir soñando…

Dicho sea de paso, se cometió una injusticia al no entregar el Oscar como mejor actor al de 12 años de esclavitud. Pero, a quién le importa un Oscar cuando su talento y su amor han dado vida a una historia real para honrar su color de piel y a sus ancestros.

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