diciembre 3, 2020

El proceso de cambio según Al-Azar 2012: la gestión, ese laberinto

por: José Luis Exeni Rodríguez

“¡Motín! ¡Botín! ¡Motín!”. Los encapuchados, cuando están armados y llevan uniforme, son un peligro. Ahí está febrero de 2003 en la memoria, cuando un motín terminó en balacera, en plena Plaza Murillo, entre policías y militares. El año 2012 hubo un nuevo amotinamiento policial. Querían más salario y mejor jubilación. Saquearon y quemaron documentos disciplinarios obteniendo impunidad.

Tras la violencia hubo acuerdo. Se superó el motín, pero la crisis terminal en la institución del (des)orden siguió intacta, como tarea sin fin. Tampoco se vieron mejoras ni esperanzas en la administración de justicia, pese a la innovadora elección directa –posteriormente cuestionada– de sus máximas autoridades.

Policía, justicia: dos sensibles asignaturas pendientes en democracia. Y si acaso se juntan con abogados y fiscales, el resultado es una bien afinada red de extorsión. Una banda, más bien, como la parcialmente desarticulada a fines de 2012 desde las entrañas mismas del Gobierno.

¿Y la burocracia estatal? ¿Qué cambió en el Estado plurinacional en comparación con el desterrado Estado-nación neoliberal? En la sagaz mirada de Al-Azar la variación formal es grande. Permanece, sin embargo, se ramifica, la sustancia del laberinto. En 2012 el proceso de cambio, que exhibe atractivos indicadores macroeconómicos, confrontó de cerca el desafío de la gestión y sus contradicciones. Mineros contra mineros, por ejemplo.

La polémica por el TIPNIS, en tanto, giró sobre la “consulta previa” (que la oposición calificó como “póstuma”) realizada por el Órgano Ejecutivo para determinar lo (in)tangible del territorio indígena y, claro, la construcción de la controvertida carretera. Una contramarcha del Consejo Indígena del Sur (Conasur) legitimó la ley de consulta. La IX Marcha, con menos fuerza que la VIII, buscó el contrapeso.

Año complicado/movilizado pero con giro favorable para el Gobierno. “¿Y esa gente? Bloqueadores profesionales dirigiéndose a su fuente laboral”. Llevan piedras en la alazariana viñeta. O están tapiados, ya se sabe, “hasta las últimas consecuencias”. Es la disputa en torno al proceso de cambio.

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