diciembre 4, 2020

La biblioteca parroquial de Villa Tunari

por: Ruby Lena Portugal

La III Feria del Libro de Villa Tunari

En una visita al Municipio de Villa Tunari, ciudad intermedia entre Cochabamba y Santa Cruz, participamos en la III Feria del Libro Nacional (1 al 5 de abril), una de las quince que se realizarán el 2014, en las capitales de Departamento y en ciudades intermedias, tales como Yacuiba, Camiri, Llallagua, El Alto. La Feria fue organizada por el Ministerio de Cultural con el apoyo de la Mancomunidad de Comunidades del Trópico, el Sistema Educativo del Municipio de Villa Tunari, las organizaciones sociales. Un total de 20 expositores, entre instituciones (Ministerio de Aguas y Medio Ambiente, Defensor del Pueblo, Vicepresidencia del Estado) y empresas editoriales (Kipus, Amigos del Libro, Baúl del Libro, Libro para Todos, etc.).

Quince mil participantes, entre ellos masiva presencia de estudiantes y profesores de escuelas y colegios, padres de familia y dirigentes de las organizaciones sociales y pobladores de las comunidades de Ivirgarzama, 14 de septiembre, Chimoré, Shinahota, Entre Ríos y del Tipnis, muestra el interés por la lectura.

Villa Tunari y su entorno


La pujante población de Villa Tunari fue tierra propicia para la colonización. Antiguamente denominada “Todo Santos”, fue habitada por una sociedad conformada por migrantes punateños, sobre todo. Sus descendientes, han formado una población emergente, dedicándose al comercio, la hotelería, el turismo, el transporte intercomunitario, interprovincial y a las ciudades de Cochabamba y Santa Cruz. Existen numerosas ferreterías, restaurantes, tiendas de abarrote, amplia variedad de hoteles y hospedajes, agencias de turismo de aventura y otras actividades productivas ubicadas sobre la carretera del lugar, formando una extensa avenida, característica de las poblaciones del Chapare tropical, desde Villa Tunari (su puerta de ingreso) hasta Bulo Bulo (el límite departamental con Santa Cruz).

La actividad económica del áreal rural es fundamentalmente agrícola (cítricos, arroz, plátano, coca, té, hierbas para mates, cacao, viveros de plantas utilitarias, etc.), pero también se dedican a la ganadería (porcina, vacuna), caza de animales silvestres, avicultura, pesca y piscicultura, y explotación forestal (a gran escala).

La población juvenil está atendida por unos 20 unidades educativa, desde primero inicial hasta bachillerato, y desde hace cuatro años, por la Universidad Indígena Boliviana “Casimiro Huanca“, en homenaje a un líder indígena del Trópico, ubicada en Chimoré.

Una Biblioteca y un Archivo Parroquial en la floresta

En esta ocasión visitamos la Parroquia “Nuestra Señora del Rosario”, administrada por el Padre Gil Antonio Aguilera, ubicada frente a la Plaza principal del lugar. Cuenta con tres secciones, una del área social, otra para actividades educativas y un salón para encuentros.

Los comunarios señalan que el padre Gil llegó hace año y medio es bastante estricto, lo que no siempre cae muy bien a los lugareños, sin embargo no dejan de reconocer que es muy humano con los animalitos, especialmente con los perros, a los que recoge de cualquier lugar para darles un albergue y comida. Dicen que tiene aproximadamente 60 perros en su albergue. Hasta hace poco tiempo sostenía la única biblioteca con la que contaba este municipio.

Eso despertó nuestro interés y decidimos visitar la Parroquia. Cuando llegamos al lugar, pudimos observar que la Biblioteca esta cerrada por fuera y la puerta principal estaba custodiada, celosamente, por dos canes. En el afán de encontrar respuestas entrevistamos al Padre Gil Antonio Aguilera, Párroco del lugar y director de tres escuelas populares (Fe y Alegría) de convenio de la iglesia. El padre no pudo mostrarnos la Biblioteca por que era un poco tarde, pero confirmó que ya no presta servicios a los usuarios desde hace más de dos años. El motivo, según su testimonio, es que “los estudiantes ya no visitaban la biblioteca por que todos los trabajos los sacan de los sitios de Internet; ya no investigan, y cuando iban a prestarse algún libro estos eran maltratados, mutilados etc.” Además –acotó– los profesores no incentivan a los alumnos, ni ellos visitaban la biblioteca, con eso de que se le entregaron computadoras portátiles a cada uno”. El Padre Gil afirmó que en el pasado, la biblioteca “proporcionaba fotocopias a los usuarios para que no destrocen los originales y también para facilitares su trabajo, pero ni los estudiantes ni sus padres muestran interés por la biblioteca, es por eso que se determinó cerrarla”. Preguntamos si pensaban reabrirla en algún momento, pero señaló que no tienen pensado hacerlo.

El padre Gil nos informó que la Biblioteca funcionó durante 15 años, tiene tres ambientes, un depósito, una sala para usuarios y la oficina de la encargada. La biblioteca cuenta con mas de 2.000 libros, y aun hoy reciben donaciones. Las obras están organizadas por orden alfabético y se han levantado varios inventarios. Los libros están resguardados en una estantería fija de madera y se conservan con esmero. Los estudiantes podían acceder a los libros a través de un carnet que se lo obtenía por un precio simbólico, con una validez de un año. La encargada de la biblioteca era trabajadora empírica, sin preparación en cuanto al trabajo en bibliotecas, pero llevaba una lista de los usuarios inscritos.

Distinta es la historia del Archivo Parroquial. El Padre Gil afirma que la primera parroquia, fundada en 1925, fue arrasada por asalto. Desde esa época custodiaba los Libros de Bautizo primigenios (1925-1950), que fueron trasladados a otra Parroquia, para preservarlos. Por esa razón la Parroquia resguarda en su Archivo los Libros de Bautizo desde 1950 a la fecha.

Colofón

En la mirada del padre se puede avertir una expresión de desilusión por los sucesos acaecidos. A los pocos minutos empezó una lluvia que nos obligó a salir del lugar, nos despedimos del padre Gil quien fue gentil con nosotros y a tiempo de despedirnos nos dijo que “yo soy igual que los soldados: estoy siempre con mi maleta preparada en la puerta para ir donde me envíen, tal vez ya no me encuentren aquí la próxima vez que visiten Villa Tunari”.

Es importante apreciar los libros impresos, pues no nos imaginamos un mundo sin ellos. Ya no tendríamos el placer de tocarlos, apreciarlos, por el tipo de letra que trae, el tipo de papel, o por las bellas ilustraciones que se muestran en su interior.

Depende de cada uno de nosotros que no desaparezcan las bibliotecas. Empecemos por ti amigo lector, para que apoyes a la biblioteca de tu barrio.


*    Funcionarios de la Hemeroteca de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

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