noviembre 27, 2020

Política e ingenuidad

por: Anselmo Esprella

En marzo de 2006, en su portada principal, el periódico La Prensa titulaba: “Bolivia es uno de los países más corruptos de Latinoamérica”. Entre las páginas interiores, en las letras pequeñas del artículo, se dice que es un informe elaborado el año 2005. En esa fecha Evo Morales, aun no era presidente. Aquella contingencia, era apenas el anuncio de lo que vendría, una frontal irrupción de los medios de comunicación en el escenario político.

Desde entonces ha sido recurrente el tema sobre el papel de los medios de comunicación en la sociedad. Un tema escurridizo que los medios, han pateado siempre hacia más adelante.

La primera semana de abril del 2014, el tema sobre el papel de los medios de comunicación regresa a la pantalla chica.

Como un pre anuncio de que la batalla electoral va a librase fundamentalmente en los medios de comunicación, en el programa “Que no me pierda” debaten Hugo Moldiz, director del semanario La época y el ex director del periódico Pagina 7, Raúl Peñaranda.

El ex director de Pagina 7, afirma que el Gobierno controla una red de medios “paraestatales”, debido a la publicidad gubernamental que reciben y que según dice, es mucho mayor que la de otros medios.

De acuerdo con este razonamiento, se podría deducir que la RED ERBOL y EL GRUPO FIDES, beneficiarios de una vasta pauta publicitaria de la Alcaldía de La Paz, son medios de comunicación que controla el GAMLP y que son una red de medios políticamente “afín al Gobierno Municipal”

Moldiz señaló que “Los medios de izquierda decimos, somos medios de izquierda y los medios de derecha dicen, somos medios independientes”

Peñaranda, declara que su libro “es un libro académico” como si lo académico supusiese no tener posición política.

“Nada es incontaminado ni puro” Hay que decirlo. No existe la objetividad en nada, mucho menos en el periodismo.

En un inédito episodio ocurrido en el set de ATB, dos periodistas debaten atropelladamente sobre el ejercicio de la “noble” profesión y la imparcialidad periodística:

JIMMY ITURRI: o los periodistas luchamos por la justicia social o somos parte del problema.

RAMÓN GRIMALT: Hay que quitarse camisetas políticas. Hay que quitarse, despojarse de la carga política.

Abrumado por tanta candidez, Jaime, lanza la toalla y sale corriendo por en medio del ring, perdón del set. Grimalt gana la batalla. Hay que sacarse la camiseta, la imparcialidad existe.

Refiriéndose a la toma de posición política de los periodistas, Hernán López Echagüe, señala: “la coyuntura política no le puede exigir a ningún periodista que tome posición. Porque el periodista ya la tiene, siempre la tuvo, y pensar lo contrario me suena a ingenuidad”

Algunos ejemplos de imparcialidad Grimalt:

¿Qué cosa fue lo sucedido el lunes 21 de marzo de 1994? El inicio de la capitalización o el inicio de la privatización. El hecho es uno solo. Bajo el eufemismo neoliberal de “la capitalización” en cinco años de gobierno, un macabro Pasanaku, vendió más de cien empresas estatales, entre ellas 60 empresas de alimentos. Ironías de un país que se moría de hambre, mientras sus líderes políticos obsequiaban fábricas de harina y despedían a los panaderos.

¿Qué cosa sucedió en Pando el 11 de septiembre de 2008? ¿Un enfrentamiento o una masacre? Las grandes cadenas de noticias dicen que fue un enfrentamiento, raro enfrentamiento en que las bajas son solo de uno de los bandos.

El 27 de mayo de 2009, La SIP visitó Bolivia y se entrevistó con el presidente Morales. Tras el encuentro, Enrique Santos, presidente de la SIP, manifestó: “Por todo lo que hemos podido ver, leer y oír, hemos constatado que en Bolivia existe libertad de prensa, no cabe duda de que aquí hay crítica, hay cuestionamiento y hay un clima de libertad” Pese a esas declaraciones, al día siguiente El Diario, tituló: “LA SIP pide al gobierno respetar la libertad de prensa”.

Entonces ¿Cuál es el papel de los medios de comunicación?

La mentira tiene un tiempo de vida corto pero “fructífero”. El 4 de febrero de 2003, Colin Powell, secretario de Estado de EE UU, presentó pruebas irrefutables contra Irak, ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. CNN dio la primicia y luego todos los medios del mundo repitieron al unísono: “confirmado, Irak posee armas de destrucción masiva”.

Tres años después, el general Colin Powell reconoció públicamente que la invasión a Irak, se construyó en base a una mentira. Irak nunca tuvo armas de destrucción masiva. La primicia de la CNN era falsa. Ya pasaron diez años y yacen bajo la tierra miles de iraquíes, los hospitales están repletos de heridos de guerra y el país continúa desangrándose. Ahora ya EE UU, puede admitir sin sonrojarse que mintió, ya logró apoderarse del petróleo Iraquí y el General Colin Powell, se convirtió en un héroe de guerra, gracias a una infamia.

El 22 de septiembre de 2006, Alicia Muñoz, entonces ministra de Gobierno denuncia que el prefecto de Pando, está utilizando los recursos del IDH, para financiar a grupos paramilitares. Leopoldo Fernández responde que “el gobierno ve fantasmas” y los medios de comunicación se ríen de la ocurrencia. Dos años después, los aprendices de paramilitares se gradúan en El Porvenir, fusilando campesinos.

¿Qué pasó? La tarea primordial desde el nacimiento del periodismo fue decir la verdad. Ahí radicaba su mayor virtud. ¿Dónde quedó la responsabilidad de los medios de comunicación con la sociedad, con la verdad, con la honestidad?

Gran parte del periodismo nacional abandona toda búsqueda por corroborar la información o por buscar la contraparte, ya no le interesan los hechos; los inventa: “Muere un bebé en violento operativo en Chaparina”, “La Iglesia Católica excomulgó a cuatro ministros”

¿Mi visión del periodismo nacional es subjetiva? Por supuesto, ¿cómo podría ser de otra manera? la única verdad que existe es la subjetiva, la otra verdad, la objetiva, es linda y bella, pero no existe.

Bolivia, es uno de los pocos países que mantiene vigente una ley, la de imprenta, que en más de 80 años, no ha sancionado a nadie. Y razones no han faltado.

La autorregulación del periodismo nacional se parece a la “autorregulación de los mercados”

No podría haber mercados controlados, porque el sistema dejaría de ser economía de libre mercado. El periodismo nacional no puede autorregularse, porque sería como pedirles que sean juez y parte.

En febrero de 2009, Evo Morales, firma el nuevo texto constitucional, primer y único paso hasta hoy en Bolivia para permitir el acceso del ciudadano a la información. Los artículo 107 y 108, declaran que “El Estado garantiza el derecho a la comunicación y el derecho a la información… y que los medios de comunicación social deberán contribuir a la promoción de los valores éticos, morales…”

La ley 045 Contra el Racismo y toda Forma de Discriminación, surge en un país en el que, sin presentar pruebas de ninguna índole, cualquier hijo de vecino, puede decir lo que sea del gobierno y hasta de la vida privada del presidente, con absoluta vulgaridad e incluso obscenidad.

Humberto Vacaflor, militante del MIR, asesor de empresas petroleras transnacionales y escabroso defensor de la privatización, respondió al presidente Evo Morales cuando éste reclamó por la manipulación de algunos “periodistas que son sucios”: “Nosotros, los sucios periodistas no somos narcotraficantes, como en cambio lo es el presidente Evo Morales. El actual presidente envía pasta de coca a su colega Hugo Chávez … y …Nosotros, los sucios periodistas no hemos hecho comentarios sobre las dudas que tiene la gente acerca de los hijos del presidente, que sólo se prestan al aparecer cuando hay una campaña proselitista en que se quiere demostrar que a Morales le gustan las mujeres. Ni se ha hecho comentario alguno sobre todo lo que se dice acerca de su también afeminado vicepresidente”, declaró Humberto Vacaflor, comentarista de Radio Panamericana.

“No hay hechos, hay interpretaciones” Nietzsche.

La cultura, incluyendo la literatura, el arte y por supuesto el periodismo, es un escenario elemental de las relaciones sociales y políticas de un país.

La cultura es, por definición, un campo de batalla permanente, en él se manifiestan las contradicciones de clase y etnia. Hoy más que nunca debido al despliegue agobiante de los medios de comunicación.

Allí se expresa el pensamiento dominante, que siempre pretende presentar la realidad social a su imagen y semejanza.

Y es allí, en ese espacio, donde desde el 22 de enero de 2006, los poderosos medios hegemónicos quieren desbaratar la esperanza de los pueblos de la tierra. De los que estuvieron 200 años al margen del país. Los últimos entre los últimos. Pero allí también el pueblo tiene sus barricadas.

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