diciembre 4, 2020

Las voces del Gran Río

Hace un año, estuve en Pucallpa, una ciudad peruana en plena selva amazónica. Pucallpa en quechua o May Ushin en shipibo significa tierra colorada, el mismo color de la tierra de Riberalta en la Amazonía boliviana. Esta ciudad peruana es una tremenda paradoja, andina por una lado y amazónica por otro. La mayoría de su gente es de origen quechua, sin embargo su espíritu es shipibo, una etnia local cuyas mujeres son extraordinarias artistas del tejido y del dibujo. Esta pequeña urbe, situada al margen izquierdo del río Ucayali, nos recibió a más de treinta poetas, investigadores sociales, antropólogos, lingüistas y narradores para hablar de un territorio y de su identidad y cuando la palabra se nos posesiona, el tiempo se vuelve mítico, se enlazan el saber con el estar y el ser y las imágenes fluyen por nuestro cuerpo.

Esto sucedió en el II Coloquio de Literaturas Amazónicas, organizado por Ricardo Vírhuez y su equipo de amazónicos por nacimiento, elección o convicción y el sueño -que es otra forma de planificar-, era mostrar que el gran río Amazonas no solamente posee poderosos afluentes en varios países, sino que también traía voces, antiguas y nuevas, y que los convocados éramos sus tributarios. Ha pasado el tiempo y se me ocurrió rememorar este encuentro porque ya se acerca el III Coloquio.

A propósito de la literatura amazónica en general, el escritor cubano Juan Nicolás Padrón, al referirse al libro de Amazonía: el río tiene voces de la escritora chilena Ana Pizarro, Premio de ensayo Ezequiel Martínez Estrada de la Casa de las Américas en 2011, un texto importante “para los estudios de la región amazónica como otro más de los centros culturales americanos, con la característica de no tener centro porque se trata de “una diversidad diversa”, señala: “Una de estas manifestaciones es la estética ilustrada de las ciudades implantadas en la Amazonía y que se relacionan directamente con la selva y el agua. Algunos de sus discursos se ejemplifican en la obra del poeta y dramaturgo João de Jesús Paes Loureiro y el músico Waldemar Enrique, el poeta de Iquitos César Calvo o el de Manaos, Thiago de Melo; los escritores bolivianos Nicomedes Suárez-Araúz y Homero Carvalho; la narrativa de los brasileños Mário de Andrade, Antonio Callado, Dalcidio Jurandir, Milton Hatoum, Ferreira de Castro, Bernardo Carvalho, Márcio Souza o la poesía de Raúl Bopp…; el clásico narrador colombiano José Eustasio Rivera o William Ospina; el también clásico novelista venezolano Rómulo Gallegos o José Balza, y hasta el argentino Eduardo Sguiglia, entre otros”.

El calor y la humedad del ambiente fueron propicios para una atmósfera en la que se respiraba la magia chamánica de quienes han experimentado el despertar la conciencia bajo los efectos del bejuco mágico. Un grupo de shipibos danzó para nosotros y yo recordé los danzantes movimas de mi pueblo. Otros tantos investigadores nos hablaron de los dueños de los montes y de las aguas, de los mitos y de las leyendas. María Chavarría, una boliviana que vive desde niña en Perú nos contó de la literatura del pueblo Esse ejja, pueblo que como ella habita tanto Bolivia como Perú. El territorio compartido, el país de los grandes ríos, es un universo maravilloso en seres sobrenaturales y mágicos.

Los tres cielos

Muy pocos, entre los asistentes conocían de literatura boliviana en general y de la amazónica boliviana, en particular Yo llevé mis ríos transfigurados en versos en Los tres cielos, Antología de poesía amazónica, con otras voces y mostré los poemas que se están escribiendo en nuestra región amazónica, especialmente en el Beni que es territorio amazónico íntegro. Sorpresa: los asistentes nunca pensaron que más del sesenta por ciento del territorio boliviano era amazónico y que estuviéramos desarrollando una literatura intensa, profunda y vigorosa. La antología se quedó en la biblioteca César Vallejo de Pucallpa y en las manos de varios investigadores de literatura venidos de otros ámbitos. Asombro. Era necesario sentar presencia y lo hicimos. Entre los que conocían nuestra literatura estaba Saulo de Sousa, joven creador e investigador brasileño cuya tesis de grado es sobre los escritores benianos y que tradujo mi poemario Los Reinos Dorados a su idioma. Enorme satisfacción conocer a un joven de otro país que se ocupa de lo nuestro.

Allá presenté La última cena y otros cuentos, publicado por una editorial peruana, junto a Juan Ochoa López, quien presentó su novela El amor empieza en la carne, Premio de Novela Julio Ramón Ribeyro, el más importante de Perú, una obra ambientada y ubicada en la Amazonía peruana. Ochoa López, sobrino de José María Arguedas, autor deLa agonía del Rasu Ñiti y precursor con nuestro Arguedas de la literatura indigenista andina, planteó que ya era hora de amazonizar el Perú, opinión que comparto militantemente para Bolivia y el mundo. Es hora que el gran río deje de ser un mito y se convierta en la palabra que recupere nuestra interioridad y su magia y eso es lo que vengo haciendo desde hace varios años.

El jaguar negro

Los organizadores del II Coloquio me habían pedido que les brinde el discurso de cierre del encuentro, honor que no pude cumplir porque mi vuelo de retorno se cruzaba con la ceremonia de clausura. Así que junto a María Chavarría, antes de irnos al aeropuerto, nos fuimos al zoológico porque nos habían dicho que tenían un otorongo negro, un jaguar negro, una pantera. Nos fuimos directo a buscarlo y allá estaba, esperándonos con su negrura, como una sombra de los otros. Nos acercamos sigilosamente para no molestar a su majestad. Pero el felino nos olió y caminó hacia nosotros rugiendo como dueño de la selva y del día. Al verlo de cerca pude notar que bajo su fino pelaje negro reproducía los círculos o rosetas aún más negras que el jaguar común posee entre su piel amarilla. Ver a ese animal, rotunda y decididamente mágico y en peligro de extinción, valió perderse el discurso de despedida.

La poética de las aguas

En estos días voy a presentar La poética de las aguas, un “poema/río” que incluye a 27 poetas nacidos en el Beni, el país de los grandes ríos, todos ellos poetizando sobre el agua, los ríos, los arroyos, las lagunas y los atajados. En esta selección están Fabián Vaca Chávez, Rafael Arteaga Terrazas, Félix Sattori Román, Hormando Ortiz Chávez, Horacio Rivero Egüez, Luciano Durán Böger, René Chávez Muñoz, Arnaldo Mejía Justiniano, Asunta Limpias de Parada, Félix Pinto, Luis Assad Simon, Ambrosio García Rivera, Ruber Carvalho Urey, Hernando García Vespa, Rubén Darío Parada, Antonio Carvalho Urey, Mary Monje Landívar, Pedro Shimose,. José Villar Suárez, Nicomedes Suárez, Arnaldo Mejía Méndez, Germán Lecaro, Selva Velarde, Rosario Aquim, Roxana Selum, y Albanella Chávez.

Hace uno días, invitado por un colectivo de artistas, estuve en Concepción, Chile, y antes de hablar de mi propia producción literaria lo hice destacando la boliviana, porque me siento orgulloso de ser parte de un país con una gran diversidad cultural, diversidad que es nuestra mayor fortaleza espiritual.

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