noviembre 28, 2020

Fábula sangrienta de un zorro

Había una vez un zorro, era de color rosado, éste zorro era muy malo y tenía ovejas con el mismo color. Con esa manada se creía dueño de vidas y haciendas de una república heredada de la colonia. Junto con otros lobos y hienas derramó mucha sangre de altivos pastores en Warizata, Amayapampa, en la Plaza Murillo y en El Alto de La Paz.

Cansados de sus furiosos ataques, un pastor nacido en Orinoca decidió hacerle frente y logró unir a muchos pastores que tenían miedo al zorro, otros trabajaban para éste zorro de ocultas y le informaban lo que pensaban hacer los pastores que no obedecían sus órdenes.

Había que recordar que, éste zorro pertenecía a una manada que fue fundada por un conejo y un mono y, de vez en cuando, siempre atacaban a los quirquinchos mineros. Es pues este zorro heredero de tradiciones que siempre fueron masacres indolentes contra los débiles habitantes de los bosques, del altiplano y de los valles.

El pastor de Orinoca se trasladó a un bosque para proteger una hoja que permitía superar el hambre, sufrimientos, penas, dolores y las enfermedades de muchos pobladores, especialmente donde habían más pobres, por éstas propiedades que tenía ésta hoja, fue bautizada como “hoja sagrada”, que fue un regalo de la Pachamama.

El zorro al enterarse de la organización de los productores de la hoja milagrosa, pidió ayuda a los lobos con mayor experiencia, estos lobos viven hasta ahora, muy al norte de los pobres del sur.

Cubiertos con máscaras, con armas poderosas, con trajes camuflados, llegaron los lobos del norte y cooptaron a muchas ovejas descarriadas para que les ayuden a localizar a los pastores levantiscos, pero como las noticias ya habían llegado al bosque de las hojas sagradas, poco éxito tuvieron, y en venganza mataron mucha gente, hoy a ese episodio, se lo conoce como la “Masacre de Villa Tunari”.

Los habitantes del bosque realizaron un juramento de defender la hoja sagrada con la vida y mantener una lucha permanente contra el zorro, sus amigos los lobos del norte y algunas víboras de amarillo y rojo que mucho antes eran de color anaranjado.

En desigual batalla, que duró muchos años, finalmente el zorro rosado y sus amigos los lobos del norte y las víboras, fueron derrotadas y obligadas a escapar al país de los lobos del norte.

No contento con haber sido derrotado y escapar de la nueva justicia, el zorro rosado se paseó por varias madrigueras en el país de los lobos del norte, diciendo que le habían quitado su manada, pedía ayuda, pocos le escucharon, los lobos del norte ya tenían sus propios planes.

Hoy, el zorro rosado piensa que nos hemos olvidado de sus fechorías y con ayuda de algunos lobos del norte pretende reunir su vieja manada que se ha camuflado y muchos de ellos están dispuestos a vender hamburguesas de cemento, por supuesto que el pueblo no comerá esa porquería.

Se dice que el zorro rosado en noches de luna llena se mueve nervioso porque no puede ver la luna, debido a la contaminación que tiene el país de los lobos del norte, y así pasa sus días queriendo volver a su vieja madriguera que está llena de telarañas.


*    Camilo Katari, es escritor e historiador potosino.

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