diciembre 4, 2020

Cosechar papas y el futuro mundial de la crisis

Cuando miré la fotografía del Canciller David Choquehuanca, en la tarea de cosechar papa y cavando la tierra, vino a mi mente la imagen del Che cortando caña con el machete en la mano cuando también era Ministro en Cuba, dos imágenes y una sola actitud: poner en práctica lo que se dice.

Hoy es difícil encontrar hombres que sean coherentes en la actividad política, especialmente entre los que tienen responsabilidad de gobierno. La lucha contra la corrupción ha demostrado que muchos funcionarios, Alcaldes, Ministros, Viceministros, Directores se encuentran en procesos judiciales.

Pero la corrupción no es el único mal que aqueja a los políticos, existe otro problema y es el de la traición y el oportunismo. El oportunismo es muy practicado, especialmente cuando existen corruptos que “venden” cargos, otorgan “vales” o recomiendan a sus amigos y amigas.

La práctica política, para ser auténtica, requiere sobre todo coherencia, esa relación entre el decir y el hacer. Ser militantes del Vivir bien y vivir en armonía con la naturaleza. Nadie puede decir que apoya el proceso de cambio cuando tiene sentimientos de venganza, de odio, y sobre todo cuando no se tiene presente el bien de la comunidad plurinacional.

Muchos políticos no han podido mantener la coherencia de vida que exige el actual proceso de cambio, se han dejado atrapar con la mentalidad colonial que mira la sociedad estratificada, mira con desprecio a los indígenas que ayer nomás no podían caminar libremente en las plazas y avenidas.

Hoy, esa gente, convertida en cargos de diputados, senadores, gobernadores, alcaldes, en esa medida queda demostrada que todavía existen resabios de la política privatizada, esa que creó el “sistema político boliviano” reservado para algunas familias y distribuida según los movimientos pendulares de las fuerzas sociales.

Hoy, en tiempos de elecciones aparecen las acostumbradas promesas, las palabras bonitas que presentan a candidatos y alternativas de tiempos nuevos, lamentablemente quienes afirman esto están mintiendo, varios estudiosos de las crisis económicas han realizado diagnósticos a nivel mundial y sus conclusiones son que estaremos inmersos en una profunda crisis si es que no se aplican políticas de redistribución más equitativas, es decir quitar parte de las ganancias que se han acumulado en pocas manos durante los ajustes neoliberales.

Solamente de ésta manera se podrán superar las crisis económicas y sociales que presentan un panorama de caos, es importante por ejemplo, tomar en cuenta las opiniones de Branko Milanovik (ex funcionario del Banco Mundial) cuando señala: “Una mundialización sin redistribución nos llevará al caos”.

Resulta interesante que se planteé el tema de la redistribución como posibilidad de no tener un futuro caótico, esa es la ventaja que tiene el vivir bien, que la redistribución ha salido de los límites de las comunidades y ha ingresado como política pública en la actual Constitución Política del Estado Plurinacional.

Pero la redistribución sola no puede marchar si es que no existe la filosofía que lo sustenta, y esa filosofía es el Vivir bien, y ahí es donde la práctica tiene que estar coherente con la teoría, por eso es importante la tarea de la cosecha de papas del Canciller, solamente las personas que hacen lo que dicen, son la garantía para superar ese futuro de caos, porque saben lo que significa redistribuir.


*    Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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