noviembre 27, 2020

Revolución

Tanto Hegel como Marx encontrarán en la revolución la imagen de un movimiento. Para el primero es una realización de la idea, para el segundo es una lucha de clases de la cual deviene la idea. Si bien podemos caracterizar a las revoluciones por el movimiento, sería un error pensar que el mismo es rectilíneo, ascendente o pre establecido.

Julio es un mes revolucionario. Primero porque se recuerda la revolución francesa el 14 de julio, la independencia de EE.UU. el 4 de julio de 1776, la preparación de la revolución de Haití en julio de 1791, la independencia de Colombia el 20 de julio de 1810, la independencia de Venezuela el 5 de julio de 1811, la independencia de Argentina el 9 de julio de 1816, el asalto a los cuarteles de Moncada y Bayamo el 26 de julio de 1953 dando comienzo a la Revolución cubana y en La Paz recordamos el 16 de julio de 1809 el grito revolucionario paceño.

Julio también es el cierre del proceso revolucionario francés, si bien se abre un 14 de julio de 1789 con la toma de la Bastilla, se cierra con el derrocamiento de Robespierre el 27 de julio de 1794.

Revolución, un término tan duro y complejo, tan usado y desgastado que hoy invitamos a revisar.

Orígenes y usos del término

El significado del término revolución describe el movimiento cumplido por un cuerpo celeste alrededor de otro. Es entonces el movimiento en torno a un punto fijo, esto es, a un centro que resulta también el punto de partida para interpretar los movimientos que ocurren tanto en la tierra como en los cielos.

Es claro que el uso del término en sus comienzos se reservaba a la Astronomía. Es muy importante, en este sentido, la publicación en 1543 del De revolutionibus orbium coelestium de Nicholas Copernicus, en el que se anuncia la transformación del marco astronómico y cosmológico tradicional, a partir del establecimiento de un centro y un movimiento, en la explicación del lugar de la tierra en relación al sol.

Posterior a la publicación de Copernicus, durante el siglo XVI y XVII el término revolución aludirá a las transformaciones radicales del orden social y político, como si se tratase de un recorrido o tránsito imaginado como progreso constante de la humanidad. La revolución será, entonces, el movimiento.

Tanto Hegel como Marx encontrarán en la revolución la imagen de un movimiento. Para el primero es una realización de la idea, para el segundo es una lucha de clases de la cual deviene la idea.

Para Marx este movimiento era en si el comunismo: “el movimiento real que deroga el estado actual de cosas” (Marx en La ideología alemana).

Lenin, en un maravilloso texto denominado “Sobre el ascenso a una alta montaña”, en el cual evalúa los fracasos de la revolución rusa, señala “los comunistas que no caen en el engaño, que no se dejan vencer por el abatimiento y que conservan la fortaleza y la flexibilidad para volver a empezar desde el principio, una y otra vez, encarando una tarea extremadamente difícil, no están condenados”. Este movimiento, la revolución, era para Lenin una acción muy similar a un verso de Samuel Becket: “Inténtalo de nuevo. Fracasa de nuevo. Fracasa mejor”. Lo que importa en la revolución no es el telos (el fin), sino el movimiento mismo.

En tanto movimiento, la revolución es en si un enigma que sólo puede ser “contado a partir de ejemplos fundantes”, por ello la revolución ejemplar fue la francesa primero, no sólo la que comienza en 1789, sino también la de 1871 con el caso ejemplar de la Comuna de París, a la cual Marx la denominó la Revolución proletaria. Luego tenemos el ejemplo fundante de la revolución rusa, que comienza en 1905 pero se define en octubre de 1917. La primera, la revolución francesa supuso una revolución política, en tanto la revolución rusa ensayó una revolución social. Estos ejemplos fueron los que asentaron la comprensión de lo que es la revolución, hasta el nuevo ejemplo fundante de mayo de 1968.

A partir del enigmático mayo del 68, el concepto de lo que entendemos por “revolución” se modifica. La Revolución parece una vez más buscar el movimiento, es decir no sólo la toma del Estado, la toma del poder. Incluso si tomamos en cuenta que la revolución rusa (bolchevique) buscaba, por lo menos teóricamente, eliminar el Estado, extinguir el Estado en un proceso de condiciones económicas. Mayo del 68 es una revolución en contra del poder, en contra del ejercicio de poder, en contra de los discursos de verdad, de las estructuras institucionales. La revolución de mayo del 68 permite comprender la fuerza de la cooperación humana, de la potencia humana. La potencia es todo lo que puede ser y hacer un cuerpo. En tanto el ser humano se une a otros seres humanos no se limita su potencia, sino se multiplica. La potencia es creadora de nuevos horizontes, de nuevas posibilidades.

A partir de mayo del 68 se cree que otro mundo es posible, que otros sistemas civilizatorios son posibles. Se ha denunciado al Estado. Ya no se trata de tomar el Estado para cambiar a la sociedad, se trata de volver a la sociedad (la incompleta sociedad) para cambiar el Estado.

Hoy parece que vivimos aún los efectos de este mayo del 68, buscando alternativas a la modernidad, al capitalismo, y sobre todo reinventando este movimiento que se ha llamado revolución.

El sentido de movimiento ha estado y posiblemente estará siempre presente.

Las otras revoluciones

Si bien podemos caracterizar a las revoluciones por el movimiento, sería un error pensar que el mismo es rectilíneo, ascendente o pre establecido. Hubieron otros movimientos y revoluciones que en su momento no fueron considerados como tales, pero que a una determinada distancia la estela de su acontecimiento permite volverlo a ver con un fulgor desafiante, incluso con más brillo que los lugares comunes que llamamos revolución.

La revolución de Haití de 1791-1804, ilustremente ausente en el festejo del bicentenario revolucionario latinoamericano que tomó como fecha hito a 1809. Ni los países del llamado “comunismo del siglo XX” protestaron por este olvido, pues la revolución de Haití fue la primera revolución de América Latina en lograr un Estado libre, pero por razones coloniales descansa en el desconocimiento de los festejadores.

¿Por qué el olvido de esta revolución? Primero porque la misma no fue apreciada como parte de este movimiento racional de vertiente europea e inspiración hegeliana. Fue una revolución realizada por gente de color, por negros, por esclavos. El esclavo era tomado como cosa u objeto, no como sujeto. Entonces, eso que sucedió entre 1791 y 1804 en Haití no podrá ser considerado una revolución, no podía haber una revolución de los esclavos, de los objetos. Pero la hubo.

A la cabeza de Dominique Toussaint-Louverture y Jean Jacques Dessalines, dos militares negros con muy buen entrenamiento que una vez conquistada la independencia de Haití fueron los dolores de cabeza de Napoleón.

En 1938 C.L.R. James publicó su investigación “Los jacobinos negros” brindando a miles de lectores los elementos para considerar a Haití como el primer Estado independiente y libre de esclavitud de América.

Pero mucho antes de Haití, mucho antes de los ecos de la Marsellesa en tierras americanas, la revolución de Tupac Amaru y posteriormente de Tupac Katari, fueron los primeros episodios revolucionarios que si bien no llegaron a la institución de un Estado o de algo parecido (que tampoco era la intención) fueron los primeros movimientos indígenas de rebelión de pobladores de América contra España.

Tupac Amaru en 1780 encabezó la primera revolución indígena de América, y en 1781 Tupac Katari cercó a la ciudad de La Paz. El levantamiento, la revolución indígena fue tan sorprendente que Don Francisco Tadeo Diez de Medina y Vidango escribió: “Ni al Rey ni al Estado conviene quede semilla, o raza de este o de todo Tupaj Amaru y Tupaj Catari por el mucho ruido e impresión que este maldito ha hecho en los naturales. Porque de lo contrario, quedaría un fermento perpetuo”.

¿Por qué entonces se recuerda a 1809 como el año del primer grito libertario de América y se olvida de las revoluciones de los Tupac, y la revolución de Haití?

¿Es acaso porque son revoluciones de indios y de negros?

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