diciembre 3, 2020

Tiempos de reconciliación y relaciones diplomáticas

por: Adriana Santos Negri 

El anuncio de los tiempos de reconciliación y la reunión reservada entre el Vicecanciller boliviano y el Canciller de Chile son analizados por una estudiosa del derecho internacional, a la que le parece que Bolivia debe continuar ese camino en las relaciones internacionales

Bolivia precisa urgentemente empezar un camino de reconciliación diplomática con sus pares.

El tiempo de reconciliación que ha anunciado el Presidente Evo Morales Ayma, en su mensaje al pueblo boliviano el pasado 6 de agosto fue acompañado con una magnífica reunión entre el Viceministro boliviano Juan Carlos Alurralde y el Canciller chileno Heraldo Muñoz en Santiago, en la edificio de la Cancillería, frente a La Moneda.

Esta reunión ha mostrado a la comunidad internacional que las posibilidades de un diálogo entre los dos países es posible, necesaria y deseable.

Las autoridades bolivianas deben saber que la Secretaría de la Corte Internacional de Justicia realiza unos reportes de prensa internacional. En estos reportes se informa a cada uno de los jueces de la Corte sobre noticias relacionadas a los países que tienen casos pendientes en la Corte. Entonces, con seguridad, la reunión del pasado 6 de agosto entre Alurralde y Muñoz ha sido de conocimiento de los jueces de la Corte, los mismos que tendrán que analizar si ordenan o no a Chile a negociar con Bolivia. Es lógico que si las relaciones entre Chile y Bolivia son buenas, hay mayores condiciones para que se genere una negociación de buena fe, en cambio si son malas es mejor para la Corte apartarse del caso, pues no se animarán a emitir una sentencia que no se cumpla.

Por lo señalado, que bueno que Bolivia haya cambiado el discurso agresivo del ex presidente y representante para este tema, Carlos De Mesa, por uno más a tono con la demanda boliviana y apadrinado por el excelentísimo señor Presidente Evo Morales, corriente a la que deberá adecuarse el ex presidente De Mesa.

Sin embargo estos nuevos tiempos en los que se busca la conciliación deben emprenderse también con las relaciones diplomáticas con otros países.

Los tiempos de reconciliación en los que precisa ingresar Bolivia deben tratar de mejorar las relaciones con el Brasil.

Desde el altercado protagonizado por un ex senador y un ex fiscal acusados de delitos en Bolivia y que se refugiaron en el Brasil, las relaciones diplomáticas entre estos dos países se encuentran malogradas y precisan ingresar a estos tiempos de reconciliación.

Desde que Dilma Rousseff asumió el cargo de Presidenta el 1 de enero de 2011 no se ha registrado ni una sola vez una visita oficial del Presidente Evo Morales. Las tareas diplomáticas de la embajada boliviana en el Brasil han sido hasta la fecha malas y sin ningún resultado visible. No puede ser prioridad de un embajador buscar la realización de un juicio penal a una revista y/o gestionar la visita oficial al Mundial.

Reanudar las relaciones con el Brasil es de suma importancia. La influencia política y económica del Brasil es decisiva y en consecuencia mantener y cultivar buenas relaciones con este vecino de gran tamaño es más que aconsejable y necesario, es decisivo para Bolivia.

Sucede lo mismo con el Perú. Desde que Ollanta Humala asumió la presidencia el 28 de julio de 2011 no se ha registrado ninguna reunión ni visita oficial entre Humala y Evo Morales. En el G77 apenas se vieron los rostros.

Es más que conocida la necesidad de un nuevo equipo de diplomáticos que logren acercarse al Palacio de Torre Tagle en el Perú. Debe advertirse que el nuevo Canciller peruano Gonzalo Gutiérrez es muy amigo del Canciller chileno Heraldo Muñoz, en consecuencia una nueva inteligencia diplomática deberá de velar por que esta amistad no sea un obstáculo para Bolivia.

Se ve con muy buenos ojos el nombramiento del profesor Gustavo Rodríguez Ostria, conocido historiador de izquierdas. Sin embargo se ha informado que se lanza a lograr la aprobación del protocolo de Ilo, un tema muy sensible para Perú y Chile, que dudo mucho que se lo logre sin profundizar las relaciones diplomáticas y tratar antes del tema del acceso soberano de Bolivia al mar y la posición del Perú ante una posible negociación con Chile.

Finalmente se encuentran las relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Si bien es un país de cuidado, Bolivia debe encarar una nueva forma de política exterior con la potencia del norte. No contar con embajadores puede ser más negativo para Bolivia que para Estados Unidos. Una presencia diplomática audaz puede pedir a este país cuentas por temas pendientes como los casos de Sánchez de Lozada, Sánchez Berzaín, el desarme abusivo de los misiles chinos y otros que aun quedan por aclarar.

Es más sencillo para EE.UU. dar la espalda a estos temas manteniendo una relación oscura con Bolivia y distante. No debe olvidarse que es EE.UU. el que sistemáticamente hace acciones contra el Estado boliviano.

Para finalizar, será muy bueno, para los ojos de la Corte Internacional de Justicia ingresar a analizar el caso Bolivia – Chile con un escenario propenso al diálogo que con un escenario negativo y de posiciones encontradas. La avanzada boliviana debe lograr restituir la agenda de los 13 puntos, y avanzar en todos los temas pendientes con Chile. Y como señalábamos, no sólo con Chile sino con todos los demás países de la región y con el abusivo país del Norte.


* Master en Derecho Internacional.

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