noviembre 29, 2020

EE.UU. y su fracasada política del chantaje

Por sexto año consecutivo, el gobierno de los Estados Unidos acusó a Bolivia de incumplir con sus compromisos en la lucha contra el narcotráfico, según una carta enviada por el presidente Barak Obama al Congreso de su país, el cual, obviamente, avalará oficialmente esa descertificación.

La posición estadounidense no llama la atención, pues es una continuidad de lo que hace desde 2008, cuando el presidente Evo Morales decidió expulsar al embajador Philip Golberg y luego a la DEA por actividades de injerencia y espionaje político, respectivamente. Es decir, EE.UU. no certifica a Bolivia desde ese año.

La carta de Obama es una ofensa para Bolivia y una señal de que no desea restablecer relaciones diplomáticas basadas en el respeto mutuo, tal como establece el Acuerdo Marco firmado entre las Cancillerías de ambos países hace un par de años.

La realidad rebate la posición estadounidense. De acuerdo a informes de las Naciones Unidas de 2013 y 2014, así como otros informes de la JIFE y la Unión Europea, los cultivos de la hoja de coca registran avances importantes respecto de la década de los 90. Y si ponemos en la mira a los tres únicos países que cultivan la plata, podemos ver con claridad que mientras Perú registra una leve alza (más de 60.000 has) y Colombia un disminución moderada (cerca de 45.000 has), Bolivia está en 22.500 hectáreas, es decir solo con 2.500 has excedentarias respecto de las que necesita para el consumo legal (20.000 has).

Esto quiere decir que el gobierno boliviano, después de haber nacionalizado la lucha contra el narcotráfico, ha logrado no solo evitar una expansión de cultivos hacia zonas prohibidas, como los parques nacionales, sino que ha impulsado planes de erradicación en base a la concertación con los productores campesinos. Pero también muestra avances significativos en las tareas de interdicción.

Lo que llama la atención es que Estados Unidos persista en una estrategia contra las drogas que hace énfasis en la oferta y no en la demanda, pues es evidente que, según informes de UNODC y organismos de derechos humanos estadounidenses, el consumo de la cocaína tiene a estabilizarse o bajar un poco, mientras aumenta el consumo de otro tipo de drogas sintéticas como la anfetamina.

Pero además, el informe de la Comisión Global, en la que participan otros ex presidentes como Gaviria de Colombia, Calderón de México y Cardoso del Brasil, sostiene que la “Guerra contra las drogas” tal como fue concebida por EE.UU. ha fracasado y que es necesario replantearse otros enfoques para alcanzar los resultados esperados.

¿Entonces cómo entender ese informe? De una sola manera: el objetivo del gobierno de EE.UU. de utilizar la lucha contra las drogas como pretexto para acosar países que no responden a sus mandatos. Lo que el imperio no se da cuenta hasta ahora es que su política del chantaje también ha fracasado.

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