diciembre 5, 2020

¿Qué suma Carlos Mesa a la demanda boliviana en el Tribunal de La Haya?

por: Adriana Santos

Un análisis sobre los pro y contras de la actividad del ex presidente Carlos Mesa en la demanda boliviana ante La Haya. Entre varias aspectos, por un lado es un buen expositor para explicar la causa boliviana y por otro es un crítico del gobierno de Evo Morales

Algunos antecedentes

Carlos Mesa Gisbert llegó a ser presidente de Bolivia por una coyuntura política muy liada. En el 2003 quien fuera votado presidente, Gonzalo Sánchez de Lozada, renunció después que múltiples movilizaciones populares se lo requirieran. Tuvo que dejar la presidencia a su Vicepresidente: Carlos Mesa, un popular crítico de noticias en la TV.

Hoy, Bolivia lleva a cabo un juicio de responsabilidades contra el ex Presidente Sánchez de Lozada y algunos de sus ministros, acusados por la muerte de más de 60 personas. El sumario no incluye a Carlos Mesa, quien antes de estas muertes se refugió en su domicilio, y mediante un video se declaró como un “espectador neutral”, pues no renunció al cargo de Vicepresidente de Sánchez de Lozada, pese a que era un imperativo por el abuso de poder horroroso del gobierno que él apoyó. El cálculo político de Mesa fue convertirse en el Presidente de Bolivia. Y así lo hizo.

La resulta fue una presidencia inestable que lo llevó a renunciar varias veces, siendo la última aceptada por el Congreso boliviano. Su sucesor fue el Presidente de la Corte Suprema de Justicia: Eduardo Rodríguez Veltzé quien inmediatamente llamó a elecciones.

Carlos Mesa cortejó con la política a través de su gabinete político y un conjunto de parlamentarios leales a su propósito de conducir una reforma constitucional y otras políticas como la proximidad con el Perú. Tampoco le fue bien con el tratamiento de la Ley de Hidrocarburos, pese a que se opuso al proyecto que acabó promulgado por el Presidente del Senado, Hormando Vaca Díez, tampoco se animó a vetar la ley. No le alcanzó el tiempo para organizar un partido político ni ejecutar muchos de sus proyectos.

Posteriormente se erigió como un opositor crítico al gobierno de Evo Morales, posición que aún mantiene denunciando en más de media docenas de textos que la reelección de Evo Morales en octubre de 2014 es contraria a la Constitución, pese a que el Tribunal Constitucional dictaminó lo contrario.

La demanda marítima y la extraña vocería

El 24 de abril de 2013, Bolivia presentó su demanda contra la República de Chile ante la Corte Internacional de Justicia en La Haya y el 15 de abril de 2014 el agente Eduardo Rodríguez Veltzé acompañado por el presidente boliviano Evo Morales Ayma presentaron la Memoria boliviana también ante la Corte de La Haya.

El 29 de abril el Presidente Evo Morales nombró a Carlos Mesa como vocero de la demanda marítima boliviana, para explicarla en distintos foros. Pese a que la legislación boliviana prevé el nombramiento de embajadores itinerantes, el caso de Carlos Mesa es “sui generis”, él no es parte del Servicio Exterior ni ministro, ni embajador con acreditación de poderes plenipotenciarios ante otros estados. Simplemente ejerce la vocería política, una curiosa modalidad no prevista en la legislación.

Los “pro” de contar con Mesa

Mesa es muy hábil para la oratoria, por lo que es un pro contar con él para las ilustraciones sobre la demanda marítima. Su indiscutible conocimiento sobre historia boliviana puede ser muy importante.

Por otro lado se percibe una viveza criolla por parte del gobierno boliviano. Como es sabido la demanda boliviana ante la Corte de La Haya tiene su basamento en la teoría de los actos unilaterales, es decir en las consecuencia jurídicas de declaraciones orales y escritas de máximas autoridades de un Estado, específicamente de Presidentes, Cancilleres y Embajadores de un Estado. Mesa no es ninguno de ellos. En consecuencia el gobierno boliviano ha buscado un vocero “hueco” para evitar que declaraciones del Presidente, del Canciller o del Embajador y agente ante La Haya se vean complicadas.

Por ello Mesa sería como una especie de “señuelo” útil para que el debate de las autoridades chilenas se genere con él, aunque C. Mesa lo intentó con el canciller Muñoz y éste ni le respondió.

Otro “pro” de contar con Mesa es mostrar a la comunidad internacional de que el gobierno de Evo Morales trabaja también con la oposición en temas que son de interés nacional.

Los “contra” de contar con Mesa

No es bueno pedir a los gobiernos amigos que hablen con un vocero y no con el Presidente, o pedir a sus Cancilleres que lo vean por muy ex presidente que sea. En este sentido la labor de Mesa es incómoda política como diplomáticamente, tanto para el gobierno boliviano como para el gobierno u organismo que lo va a atender.

El margen de lo que Carlos Mesa puede explicar es muy breve. Sólo puede explicar y dar a conocer la demanda presentada en abril de 2013, pues los otros documentos son reservados. Además de que gran parte de la argumentación de la demanda boliviana es jurídica y Carlos Mesa no es un entendido en jurisprudencia de la Corte ni en los trabajos de las Comisiones de Derecho Internacional, entre ellas la que ha venido trabajando los efectos jurídicos de los actos unilaterales.

Por otro lado Carlos Mesa es una persona, la arremetida chilena ha logrado congregar a todos sus ex presidentes y a muchos de sus parlamentarios, los cuáles ya han interactuado con personeros diplomáticos de otros países explicando la discutible posición chilena. Los ex presidentes chilenos han participado en un video en el que destaca la pluralidad de voces que argumentan el tema. En cambio en Bolivia, este consejo de ex presidentes, ex cancilleres e intelectuales ha sido reemplazado, aparentemente, por una sola persona. Para refutar a la estrategia chilena se precisa desmentir a varios personajes, para refutar a la estrategia boliviana basta con refutar al vocero.

Para finalizar, los no entendidos en la historia reciente de Bolivia les inquieta saber quien es Carlos Mesa. Entonces lo más lógico y obvio es ingresar al Google y buscar su nombre. Uno se encuentra con Carlos Diego Mesa y un blog llamado carlosdmesa.com en el que es posible encontrar una serie de textos del vocero boliviano.

Pero es entonces cuando empieza una confusión y una de las razones más negativas de contar con Carlos Mesa para la vocería.

Carlos Mesa se extiende en largas páginas a denunciar que en este gobierno no hay justicia, que el índice de vulneración de derechos humanos es muy alto, que Bolivia es presidida por un caudillo autoritario, que la reelección de Evo Morales es inconstitucional, y en uno de sus últimos textos siembra dudas sobre el proceder del Tribunal Supremo Electoral para las pasadas elecciones de octubre de 2014.

Ya no es Mesa lo preocupante. Es Bolivia lo que empieza a preocupar al lector.

Carlos Mesa en este caso no está ejerciendo su derecho a la libertad de opinión, sino que está echando basura a un hermoso país, que es todo lo contrario. Bolivia desde el año 2006 ha desarrollado una serie de transformaciones muy importantes, posee una de las Constituciones más de vanguardias del planeta y ha generado una de las más altas disminuciones de pobreza de la región.

Mesa acusa la reelección del presidente que ha puesto en el mapa del mundo a Bolivia, y eso es indiscutible.

Finalmente las declaraciones de Mesa sugiriendo retomar las relaciones diplomáticas con EE.UU. sin referirse mínimamente a la abusiva labor de desestabilización contra Bolivia y los desaires contra el Presidente Morales (desde el conflicto de los permisos de sobre vuelo a las agresiones de policías norteamericanos contra la representación diplomática boliviana en Nueva York hace algunos días), hace de la participación de Mesa nada más que una contradicción con el claro discurso anti imperialista boliviano.

Evaluación

Queda que el lector realice una evaluación de lo que suma Carlos Mesa a este proceso, que afortunadamente, después de este 12 de octubre ¡sigue en marcha!


* Abogada, Master en Derecho Internacional.

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