diciembre 5, 2020

Cerco a los que trabaron la Asamblea Constituyente

por: Rafael Artigas 

El Cerco a la Constituyente es un episodio muy doloroso que lamentablemente muy poco se ha escrito sobre el particular. A partir del 23, 24 y 25 de noviembre de 2007 se desataron en Sucre, violentos sucesos con el fin de trabar la aprobación de la Nueva Constitución Política del Estado, con un saldo de 3 fallecidos, más de 300 heridos y una docena de cuarteles policiales incendiados por la turba mandada desde Santa Cruz.

Esas acciones fueron cuidadosamente planificadas por dirigentes cívicos y autoridades del extinto Comité Interinstitucional de Chuquisaca, organización que reunía a todas las instituciones públicas, privadas y sindicales del departamento, excepto a la de los campesinos.

Cuando se cumplen siete años de aquel cerco a la aprobación de la Asamblea Constituyente, es tan triste escuchar todavía a los ex dirigentes cívicos chuquisaqueños que, como resultado de la conspiración a la Asamblea Constituyente, diga, “la región está siendo castigada por la indiferencia de las autoridades de Gobierno que no entendieron que la demanda de Capitalía Plena era un pedido histórico de todo el pueblo sucrense”.

El terror sembrado por uno de los autores del separatismo, como fue Branko Marincovic articulador de las dirigencias cívicas y prefecturales con su brazo represor la Unión Juvenil Cruceñista, llenaron de odio los corazones de la juventud sucrense y vilmente gestaron uno de los escenarios más horrendos de racismo y violencia, con el firme propósito de enfrentar a los propios bolivianos en ese noviembre fatal de 2007.

Lo gestado hace siete años, tal como las investigaciones lo confirman, formaba parte de una estrategia de desestabilización de la Asamblea Constituyente que buscaba su fracaso, haciendo uso de las expresiones más burdas del racismo contra campesinos e indígenas, quienes resistieron las expresiones de esa colonialidad.

Las dirigencias de ese tiempo, hoy ya no hablan el mismo lenguaje y lo curioso es que en la línea opositora de los que se oponían a la aprobación de la Nueva Constitución Política, se enfrascan ahora en conformar sus frentes para las elecciones y se acusan como es el caso de Jhon Cava, uno de los dirigentes más ácidos de la línea opositora al gobierno, que le responde a Germán Chunka Gutiérrez.

Cava solicitó a las autoridades sucrenses y en especial al “Chunka” Gutiérrez, hoy presidente del Concejo Municipal, a respetar la demanda de la Capitalía y dejar de “insultar” a líderes de la oposición, ya que el Chunka había afirmado que, en Sucre la “oposición radical” fue derrotada porque la gente se cansó del “discurso radical y estéril”. “Perdieron los calancheros”, había manifestado la pasada semana.

El tiempo fue testigo fiel de los mismos hechos y se encargó de evidenciar lo sucedido, sentenciando a algunos de ellos a pagar duramente sus penas, como fue uno de sus representantes, es el caso de Fidel Herrera, otro de los agitadores Jaime Barrón, quien conoció la dureza de la prisión por unos meses y, los que aún faltan, han sido fuertemente censurados desde sus propias bases y la justicia tarde o temprano les llegará.

Pero también muchos no olvidan a los que sólo se arrimaron por cupos de poder, ese es el caso de los rostros que aparecen como “querubines”, ahí están Lourdes Millares y Horacio Poope, del ala más dura de diputados que llega al Legislativo y, quienes junto a Jaime Barrón, Aydee Nava y Savina Cuellar, azuzaron a las huestes racistas para humillar a campesinos aquel terrible y horroroso 24 de mayo de 2008.

La vieja política que se resiste a morir busca remozarse, acude a cirugías complejas para presentar un rostro agradable, pero el pueblo no debe olvidar aun sea al paso de estos siete años, sobre todo de dos personajes a los que se les sigue juicio como son los casos de Antonio Jesús, dirigente estudiantil y Róger Gonzales, presentador de noticias de TV-U que, cada uno por su lado, encendieron el fuego del odio y racismo, convocando al enfrentamiento.

Todos ellos que jugaron con fuego, estuvieron de la mano de los conocidos dirigentes del gran proyecto separatista que se instaló en el país años atrás, pretenden ahora presentarse como víctimas del Estado, apelando al mismo Estado y sus leyes cuando, ayer, trataban de sepultarlo. Hoy, buscan justicia cuando ayer mandaban a “cazar indios” de manera abierta.

El ciudadano de a pie, que ahora sabe lo que pasó en Sucre que el discurso de capitalía fue para fines conspirativos, sabrá que ya no será usado por esos grupos que se aprovecharon de él, sabrá que no ganaron nada y que por la ambición de esa dirigencia, desecharon cualquier clase de acuerdos que pudieron favorecer a Sucre, ahí estaban el Tribunal Supremo Electoral, el Servicio de Impuestos Nacionales, la Procuraduría y otros más.

El pueblo los conoce y por más que sus medios les den un barniz de credibilidad, será la memoria popular, será la misma historia que en marzo de 2015 y en los años venideros, le dé su veredicto por encima de los medios creíbles, de sus periodistas éticos y sus políticos angelitos.

Es tiempo de mirar el futuro, pero con gente sana, sin ambiciones, con ganas de apostar y con generaciones desprejuiciadas y auténticas, a los que verdaderamente les importa Sucre, su desarrollo, su gente, sus hijos y su lugar.


* Rafael Artigas, es comunicador e investigador orureño

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