diciembre 1, 2020

La OPEP y los EE.UU.

El jueves 27, en Viena, se ha registrado una reunión de los países productores de petróleo (OPEP) con el objetivo de tomar medidas que contrarresten, en el corto plazo, la significativa caída del precio del combustible en el mercado mundial desde hace varias semanas.

El resultado del encuentro propiciado por Rusia y Venezuela, que juntos son los que mayores reservas de petróleo tienen en el mundo, fue decidir, entre otras cosas, el poner en evidencia que el descenso del precio internacional del barril del “oro negro” se debe a la incorporación al mercado del llamado petróleo no convencional de parte de Estados Unidos. Si bien en la cita de la OPEP algunos países afines a la política de Washington trataron de aminorar los grados de molestia de la mayor parte de los miembros de esa organización, al mismo tiempo no tuvieron otra alternativa que aceptar que esa práctica desleal de EE.UU. pone en riesgo la estabilidad de la economía mundial. Más de eso no se pudo lograr.

Es más, desde un punto exclusivamente geopolítico, es evidente que EE.UU. introdujo en el mercado mundial esos millones de barriles con la clara intención de afectar a Rusia y Venezuela, con quienes tiene una disputa que para nadie pasa desapercibido. Con el primero pues no solo le impide el control de Euroasia como quisiera, para lo que Ucrania es su alfil, sino que además está logrando acercamientos con China que afectan aún más la deteriorada hegemonía estadounidense. Con el segundo por el papel que juega en América Latina a pesar de la guerra multidimensional de la que es objeto desde el triunfo de Hugo Chávez en 1998.

La reunión de la OPEP, a pesar de la intromisión estadounidenses a través de terceros, ha concluido que el precio ideal para beneficiar a productores y consumidores debe estar por los 100 dólares, una meta que están seguros de alcanzar en 2015. De lo que no pueden estar seguros es de los próximos pasos que vaya a dar EE.UU.

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