diciembre 5, 2020

La pelota está en manos de EE.UU.

El Canciller boliviano David Choquehuanca ha sido claro y contundente. El jueves pasado, en un acto con todo el cuerpo diplomático, sostuvo que el restablecimiento de las relaciones oficiales con los Estados Unidos a nivel de embajadores depende única y exclusivamente de lo que haga y decida la Administración Obama. 

¿Cómo entender esa declaración? No se trata de que al gobierno boliviano se le quita el sueño por no tener relaciones con EE.UU. Nada de eso. Sería equívoco pensar que hay desesperación. El principio es tener relaciones con todos los países del mundo en el marco del respeto mutuo y la no injerencia en asuntos internos. 

Esto quiere decir que, a diferencia de lo que piensa un prestigioso historiador boliviano, es Estados Unidos y no Bolivia el que impide tener relaciones a nivel de embajadores. A pesar del acuerdo marco firmado por ambos países hace tres años, EE.UU. no ha renunciado a seguir desarrollando diversas formas de agresión contra Bolivia, ya sea emitiendo informes que manipulan la realidad como es el caso de la lucha contra el narcotráfico y en materia de derechos humanos, o protegiendo a opositores que cometieron delitos comunes en el ejercicio de funciones públicas como si fueran perseguidos políticos. 

Todavía queda fresca en la memoria de los bolivianos la participación de los embajadores Rocha y Golberg –el primero para evitar la elección de Evo y el segundo para derrocarlo-, así como el papel de la DEA y la USAID en las tareas de inteligencia política y subversivas, respectivamente, para desestabilizar el proceso de cambio. 

Bolivia es un país que ha recuperado su soberanía política y que propugna la construcción de un mundo multipolar. Si EE.UU. es capaz de entender mínimamente esas dos cosas, no habrá obstáculos para el restablecimiento de la relación diplomática. La pelota está en manos de Obama. ¿la podrá agarrar?

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